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Realizada esta rápida visita al autor de Camino y creador del Opus Dei, se me ocurre, ya que hablamos de cultura y de intelectuales, aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid y detenerme a considerar las palabras de Moa en el sentido del estado actual de la universidad española, unirlo a lo que dijo César Vidal sobre la educación durante la República, y mostrar algo de lo que supuso el sitema educativo durante el inico del franquismo.
En la Universidad y el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) se va a dar una batalla entre el falangismo católico y el integrismo apostólico (el Opus Dei), en la que por cierto los campos nunca estarán del todo delimitados y donde los integristas contarán siempre con mayor cobertura dentro de la Iglesia, como es lógico, pero también del Estado. En 1.941 los falangistas de Escorial denunciaban: "Ha triunfado en la Universidad, de momento, el criterio conservador y parcial sobre el nacional y revolucionario (julio de 1.941). la Ley de Ordenación Universitaria se promulgó el 29 de julio de 1.943 y de su espíritu basta una cita: " La Universidad es el ejército teológico para combatir la herejía y la creadora de la falange misionera que debe afirmar la unidad católica". Ahí están las dos bases políticas y conceptuales hermanadas. La Iglesia y la Falange, por ese orden. José Luis Aranguren escribió en sus "Memorias", refiriéndose a aquella universidad, que "la posguerra fue, primero, la época de las oposiciones "patrióticas" y enseguida, la de las opoiciones católico-"seculares". Es posible que ambas fueran tan similares que se necesitaba todo un buen ejercicio escolástico para separarlas. Durante los doce años en que Ibáñez Martín estuvo al frente del Ministerio de Educación Nacional, desde 1.939 hasta 1.951, rigió un sistema de selección del profesorado, según eufemística expresión de Laín Entralgo, del más estricto "arbitrio ministerial."
¡No están mal escogidos los principios rectores de lo que debía ser la Casa de la Razón y de la Ciencia para la educación de las nuevas generaciones de españoles tras la guerra civil! ¿Verdad?¡Leído ésto, las críticas y loas -según se amolden a su imaginario-, vertidas por Moa y César Vidal suenan a broma de mal gusto! Pero, aún hay más.
José Pemartín en su epílogo al volumen colectivo "Una poderosa fuerza secreta: La Institución Libre de Enseñanza (San Sebastián 1.940):
"De la Institución Libre de Enseñanza no ha de quedar piedra sobre piedra (..) sembrar de sal el solar y poner un cartel que recordase a las generaciones futuras la traición de los dueños de aquella casa para la Patria inmortal."
Joaquín Entrambasaguas, secretario de la Universidad Menéndez Pelayo (antígua Universidad Internacional de Satander), durante el primer curso bajo el Nuevo Estado en el verano de 1.938, señalaba que la Institución Libre de Enseñanza había manejado los anteriores cursos, con lo que se había formado:
"(..) un equipo de profesores y conferenciantes cuya selección, en la mayoría de los casos, no había sido hecha más que con un criterio de sectarismo intolerable (..), que ganando así una inmerecida fama, la aprovecharon luego para abrogarse ante el mundo una representación de intelectualismo que jamás hubieran conseguido con su propio valor."
Estos "herededos de la más pura picaresca, única creencia española que albergan en sus almas", eran por ejemplo, "nulidades" tales como Ramón Menéndez Pidal; Manuel Gómez Moreno; Miguel de Unamuno; José Ortega y Gasset; Xabier Zubiri; Pedro Salinas; Américo Castro; Blas Cabrera; Julio Palacios ... Los cuales fueron sustituidos por los lumbreras del fascismo como Concha Espina; Víctor de la Serna; Agustín de Foxá; Federico de Urrutia; Luis Escobar; Luis Rosales, José María Pemán; Eugenio d`Ors; Gonzalo Torrente Ballester; Pedro Laín Entralgo; Juan Aparicio; Dioniso Ridruejo; Antonio Tovar; José María de Areilza; Pilar Primo..."
La educación general siguió idénticos derroteros. Puértolas nos indica que las leyes ordenadoras de la enseñanza comenzaron a diseñarse desde los primeros tiempos de la guerra civil, empezando por la Enseñanza Primaria que se adapta a las teorías de la Confederación Católica de Padres de Familia y sus recomendaciones:
"Más que contra el analfabetismo iletrado, hay que ir contra el analfabetismo moral. Y eso no se logra con el abecedario, sino con el catolicismo."
Un libro teórico, salido del magín de Adolfo Maíllo, inspector de Primera Enseñanza, recoge toda la ideología oficial: "Educación y Revolución. Los fundamentos de una Educación Nacional (Madrid 1.943). Maíllo explica el propósito de su trabajo:
"Las páginas siguientes han nacido con el propósito de combatir las ideas de emancipación del hombre (p.31)"
Se trata de conseguir "la represión ascética de los impulsos naturales", y para ello se utilizará:
"(..) la "ascesis", es decir, el ejercicio de todas las posibilidades psicofísicas del escolar con carácter represivo y sublimador de las tendencias espontáneas y naturales (..), elevamos el principio de la disciplina, el espíritu de servicio y la represión ascética de los impulsos naturales (ibid).
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