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Me gustaría saber la opinión que tiene de la Cierva -si se puede en este caso hablar o no de "salvajes"-, de la actuación de otras fuerzas militares extanjeras que actuaron en territorio español, en esta ocasión la Legión y los Regulares, de quienes ya me referí al hablar en otro lugar de este blog sobre la Revolución de Asturias:

"La mayor parte de la lucha (contra los mineros en Asturias), había sido sostenida por el Tercio y los moros. No tenía precedentes haber utilizado estas tropas en España. En 1.931, poco antes de la caída de la monarquía, se había trasladado de África un regimiento del Tercio, por deseo del rey, con el fin de sofocar el esperado alzamiento republicano. Los del tercio se desmandaron cometiendo sus habituales atropellos lo que motivó la protesta del comandante Ramón Franco, que estaba indignado por la barbaridad que representaba la estancia de estas tropas en suelo español, y era el hermano del comandante Franco, el general Franco, quién había ordenado su envío y empleo para sofocar la revolución de Asturias.

"Niccolo Pascazio, periodista fascista que estaba en España (1.931) describe así la actuación del Tercio: "La intrusión de legionarios de todas las razas que existen bajo el sol en suelo español ha provocado una fuerte desaprobación por parte del ejército y ha producido una impresión en el pueblo que dista mucho de ser agradable. En Aspe, cerca de Alicante, saquearon las casas, violaron a las mujeres y asesinaron a los hombres".

"Durante ochocientos años el tema central de la historia de España había sido la cruzada contra los moros. Su salvajismo en la guerra era bien conocido. Solamente doce años antes, los mismos rifeños habían obligado a rendirse a todo un ejército español asesinando a todos los soldados exceptuando a los oficiales, por los que esperaban obtener un rescate. Por este solo acto demostraron las derechas españolas que ni tradición ni religión - las dos cosas por las que decían que luchaban - significaban nada para ellas.

Respecto al conocimiento de la actuación de Andrè Marty y otros mandos de las BI no hay nada más apropiado que consultar la documentación existente en Moscú sobre las Brigadas Internacionales que está depositada en el Archivo Central del Partido del Instituto del Marxismo-Leninismo del CC del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética). A pesar de ello, el denominado Centro Ruso para la Conservación y el Estudio de Documentos de la Historia Contemporánea (CRCEDHC), de Moscú, nombre que designa el Archivo de la Internacional Comunista o Komintern, contiene una parte significativa e importante de la documentación histórica referida a las secciones nacionales de la Internacional Comunista, y en lo que a España respecta es indispensable para el conocimiento de los informes políticos que los distintos asesores y delegados de la Internacional elaboraron con el objetivo de tener informados a la dirección de la Internacional y al mismo Stalin sobre las respectivas misiones a que habían sido destinados. El periodo de la guerra civil española fue, indudablemente, el de la actividad más intensa.

El comentario de César Vidal referente a que los veteranos de las BI "se fueron sin pagar la cuenta del hotel" no deja de ser una maldad -otra más- por su parte. No resulta de muy difícil comprensión que aquellos ancianos debían figurar como invitados en los actos oficiales que tenían lugar y, por tanto, libres de gastos del viaje, alojamiento y alimentación mientras estuviesen en España. Esos "salvajes", como alégremente les califica de La Cierva, habían dado muestras de una generosidad, honradez y espíritu de sacrificio puesto a prueba no ya en su lucha en España, sino que posteriormente muchos de ellos continuaron luchando contra el nazismo en los frentes de Europa, y no pocos de ello aún participan pese a sus muchísimos años, en acividades en defensa de las libertades y los derechos de los ciudadanos en sus respectivos países.

De la calidad humana y espíritu de compromiso de estos "salvajes", vaya el ejemplo de uno de ellos, Gerhard Hoffmann:

 

"Gerhard Hoffmann, que combatió a Franco y a Hitler en su mocedad, que perdió a toda su familia en los campos de exterminio nazis, acaba de vivir, a sus 92 años, una dolorosa paradoja. Por un lado presentó en el Instituto Cervantes de Viena las memorias donde describe lo que él llama sus "jóvenes sueños de libertad y solidaridad", los mismos que en cierto modo comparten ahora sus dos hijas como integrantes de organizaciones humanitarias. Por otro, hace apenas seis semanas entregó a nuestro embajador en aquella capital una carta de renuncia a la nacionalidad española por no aceptar la declaración de fidelidad al rey, aunque se le haya sugerido -según me contó- "una solución escape" que no le pareció digna de su pasado republicano. "No puedo aceptar el hecho de que para que este mundo avance haya que renunciar a la justicia", escribe Hoffmann en su libro. La voz de su memoria."

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