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Todo el periodo del Frente Popular se vivió en estado de alarma y por tanto sometida toda la prensa a una censura férrea -prosigue diciendo de la Cierva- (¡Y, a Tuñón de Lara "se le estudiaba durante el franquismo!" nos advierte Somalo. ¿Para descubrirnos tal vez que el franquismo fue un periodo en donde floreció la libertad de prensa y de opinión? ¡Verdaderamente, esta gente no tiene sentido del ridículo ni de la mesura en sus opiniones!). Esa manía de la censura -continúa de La Cierva-, "es uno de los puntos más claros de conexión entre Zapatero y la República". En mi libro "ZP tres años de gobierno masónico", (el señor de la Cierva aprovecha muy bien el medio para publicitar su obra pero calla el nefasto periodo de la televisión pública española bajo el gobierno del PP que estuvo en manos de Saénz de Buruaga y de Urdazi -¡sí, sí, aquellos que por no decir en un telediario Comisiones Obreras, sindicato de izquierda, lo disimularon deletreando sus iniciales: Ce, Ce, O, O.! Un periodo tan fecundo para la libertad e independencia periodística que en Radio Nacional de España tenían, entre otros, a "Curri" Valenzuela y a Carlos Dávila -el actual director del panfleto de extremaderecha La Gazeta-, todo un ejemplo de "objetividad" informativa y en "defensa" de los valores democráticos ¡¡Ja!!) que se ha agotado en una semana -lo muestra en pantalla Somalo- se habla mucho de la República y mucho de la censura, y se habla mucho de la señora Arenas Salgado que "está decidida a una anticruzada", porque ella no es muy partidaria de las Cruzadas históricas, en favor de todas estas cosas. Lo que a mí me asombra más es... "las tragaderas terribles que tienen los afines a Zapatero sobre la Memoria Histórica" (Para el señor de la Cierva, los deudos de los republicanos asesinados y desaparecidos no le merecen el mínimo respeto, desprecia sus reivindicaciones y, para él, tan solo son "afines a Zapatero con terribles tragaderas"). Para mí, la cumbre de esos disparates -continúa diciendo de la Cierva- es una Ley, ¡porque los disparates los elevan a rango de ley! por eso "la gente no hace muchos caso de las leyes"; es la famosa ley por la cual se declara -¡con el voto favorable del Partido Popular!, ¡que se lo vengo repitiendo a Rajoy desde que salió este diaparate!-, "por ley se definió que el 18 de Julio fue un golpe militar fascista" ...¡Pero qué barbaridad! -dice muy enfadado, de La Cierva-, ¡Qué disparate! .. ¡Cómo pudieron hacer tal cosa! "Y, cuando un diputado que era militar y además del PP, se sabía que iba a votar en contra le dijeron sus compañeros que se saliera de allí, que no querían ningún voto en contra" y votaron que el 18 de Julio fue un golpe militar fascista ¡Qué barbaridad!

Bien, "don Ricardo" comienza su parlamento aclarando algo que, si no fuera ya suficientemente conocido, nos sacaría definitivamente de dudas: si, "se alegra de que el PP esté ahora en mejor posición que antes", es porque se siente identificado con el imaginario del PP y consecuentemente difícilmente dirá o escribirá algo en contra de dicho partido. "Don Ricardo", ha perdido la objetividad necesaria a todo "gran historiador". Por tanto, todo cuanto de él salga, deberá ser pasado por el tamiz de la crítica razonable. Se muestra en contra de la "concesión de la ciudadanía española" a los veteranos de las Brigadas Internacionales, lo que tiene su lógica dado su imaginario franquista y por ello su malestar con el PP por haber apoyado esa decisión parlamentaria. ¡Incluso, los llega a calificar como "salvajes"! Tal vez se muestre tan vehemente porque gracias a las Brigadas Internacionales la República -y Madrid, fundamentalmente-, pudo en los primeros meses de la sublevación golpista defenderse del ejército rebelde aunque fuese a un precio altísimo en vidas humanas. Veámos qué puede contarnos Hobsbawm en su "Historia del siglo XX" sobre esos "salvajes internacionalistas":

"La no intervención, que significó simplemente que Gran Bretaña y Francia se negaron a responder a la intervención masiva de las potencias del Eje en España, abandonando así a la República, confirmó tanto a los fascistas como a los antifascistas en su desprecio ante quienes la propugnaron. Sirvió también para reforzar el prestigio de la Unión Soviética, única potencia que ayudó al gobierno legítimo de España, y de los comunistas dentro y fuera del país, no sólo porque organizaron esa ayuda en el plano internacional, sino también porque pronto se convirtieron en la pieza esencial del esfuerzo militar de la República.

"Pero aún antes que los soviéticos movilizaran sus recursos, todo el segmento comprendido entre los liberales y el sector más extenso de la izquierda hizo suya la lucha española. Como escribió el mejor poeta británico de la década, W. H. Auden:

"En ese árido cuadrado, en ese fragmento desgajado de la cálida

África, tan toscamente unido a la ingeniosa Europa;

en esa meseta surcada por ríos,

nuestros pensamientos tienen cuerpos; las sombras amenazadoras de nuestra fiebre

son precisas y vivas."

"Lo que es más: en España y sólo en ella, los hombres y mujeres que se opusieron con las armas al avance de la derecha frenaron el interminable y desmoralizador retroceso de la izquierda. Antes incluso de que la Internacional Comunista comenzara a organizar las Brigadas Internacionales (cuyos primeros contingentes llegaron a su destino a mediados de octubre), antes incluso de que las primeras columnas organizadas de voluntarios aparecieran en el frente (las constituidas por el movimiento liberal-socialista italiano Giustizia e Libertá), ya había un buen número de voluntarios extranjeros luchando por la República. En total, más de cuarenta mil jóvenes extranjeros procedentes de más de cincuenta naciones (*) fueron a luchar, y muchos de ellos a morir, en un país del que probablemente sólo conocían la configuración que habían visto en un atlas escolar. (..) Para conocimiento de los lectores que han crecido en la atmósfera moral de finales del siglo XX, hay que añadir que no eran mercenarios ni, salvo en casos contados aventureros. Fueron a luchar por una causa.

"Es difícil recordar ahora lo que significaba España para los liberales y para los hombres de izquierda de los años treinta, aunque para muchos de los que hemos sobrevivido es la única causa política que, incluso restrocpectivamente, nos parece tan pura y convincente como en el año 1.936. Ahora, incluso en España, parece un episodio de la prehistoria, pero en aquel momento, a quienes luchaban contra el fascismo les parecía el frente central de su batalla, porque era el único en el que la acción no se interrumpió durante dos años y medio, el único en el que podían participar como individuos, si no como soldados, recaudando dinero, ayudando a los refugiados y realizando interminables campaña para presionar a nuestros cobardes gobiernos. Al mismo tiempo, el avance gradual, pero aparentemente irressistible, del bando nacionalista hacía más desesperadamente urgente la necesidad de forjar una unión contra el fasccismo mundial.

(*) Había aproximadamente 10.000 franceses, 5.000 alemanes y austriacos, 5.000 polacos y ucranianos, 3.350 italianos, 2.800 estadounidenses, 2.000 británicos, 1.500 yugoslavos, 1.500 checos, 1.000 búlgaros, 1.000 escandinavos y un número indeterminado procedente de otros países. Los 2.000-3.000 rusos no pueden ser clasificados como voluntarios. según se afirma, entre ellos había unos 7.000 judíos (Thomas, 1.997, pp. 982-984; Paucker, 1.991, p.15).

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