El alpinista descendía en un estado de agotamiento extremo y afectado al parecer por un edema cerebral
El alpinista español Tolo Calafat ha sido dado por muerto en la montaña del Annapurna, según han confirmado desde allí sus compañeros de escalada Juanito Oiarzabal y Carlos Pauner. El mallorquín Calafat no pudo descender de la cima del Annapurna tras la expedición integrada el martes por Pauner, Calafat y Oiarzabal. El helicóptero encargado de su rescate, del ejército de Nepal, no encontró acceso a la zona, a unos 7.400 metros de altura, por culpa del viento y las dificultades meteorológicas. Extremadamente cansados, Oiarzabal sufre congelaciones en los pies y Pauner está afectado por una ligera ceguera.
Tolo Calafat descendía el Annapurna en un estado de agotamiento extremo y afectado al parecer por un edema cerebral, por lo que no pudo seguir bajando de la montaña hasta el campo cuatro, al que sí llegaron Pauner y Oiarzabal. Desde entonces se había comunicado con sus compañeros a través de teléfono, e incluso habló este miércoles con su mujer.
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Hasta aquí, la noticia escueta, periodística y trágica. Un montañero español -uno más- fallece realizando la escalada al Annapurna -la "Diosa de la abundancia", aunque más bien debería llamarse la Montaña Trágica, debido al numeroso sacrificio en vidas humanas que ha costado la ascensión a la montaña-.
Ahora ha sido Tolo Calafat, hace un año fue Iñaki Ochoa ..... ¿Qué nombre habrá que añadir a ellos?
Sea este trabajo un pequeño homenaje a todos ellos; de una persona que, a lo largo de su vida, se quedó con ganas de hacer muchas cosas y entre ellas el subir a esas montañas. ¿Por qué?........ ¡Por que están ahí! O tal vez, como nos dejó escrito en la pared del Urriellu, Luis Martínez "el Cuco", ¡Para poder contemplar a las estrellas!
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Recato José
"Sea este trabajo un pequeño homenaje a todos ellos; de una persona que, a lo largo de su vida, se quedó con ganas de hacer muchas cosas"
y como siempre te agradezco tu visita a mi espacio, y tu gentileza al comentar
un abrazo amigo
Es cierto, amiga mía. De las muchas cosas que he sido incapaz de realizar, el montañismo en su más alta expresión de la escalada, representa ser una de mis mayores frustraciones.
El poder contemplar el mundo desde esas alturas; el fundirme con la magnitud de la Naturaleza; o el comprobar mi capacidad de sacrificio, de voluntad y de esfuerzo personal, es algo que siempre añoraré.
Nunca fuí ambicioso de bienes pero sí de sensaciones, y las del alpinismo las encuentro sublimes.
Besos y, feiz fin de semana.