El 14 de abril de 1.931 un vendaval de esperanza y libertad recorrió España entera de uno a otro confín, para más tarde, verse sus tierras empapadas en sangre mientras media España festejaba su victoria aherrojando a la otra media y sometiéndola al silencio de los vencidos.
Hoy, 14 de abril de 2.010, el Borbón, expulsado por culpa de su iniquidad con el pueblo, una y otra vez, reina de nuevo en mi país, pero yo, ardiente republicano no olvido la fecha.
Sirva como testimonio de ello una historia. Una ,de las cientos de miles de ellas que supieron realizar aquellos españoles de entonces que lucharon por su libertad. Sirva también como homenaje a todos ellos y como agradecimiento por su enseñanza, ya que en ellos aprendí lo que era la dignidad humana y los deseos de justicia y de libertad.
Una carta de ANA ROJAS VITINI :
El comentario que corresponde a las fotografías de Centelles del 19 de julio en Barcelona tiene un error: El guardia de asalto que aparece solo en una esquina empuñando un arma no es Ramón Baucel, como dice el texto sino Mariano Vitini, el mismo que está en la foto en primer plano sobre el caballo muerto. Me consta, entre otras cosas porque era mi abuelo.
Los Vitini: AVIER CERCAS - EL PAÍS | Cataluña - 17-07-2001
Todos ustedes han visto mil veces esa fotografía de tres guardias de asalto defendiendo la legalidad republicana en las calles de Barcelona: la tomó Centelles el 19 de julio de 1936. Lo que casi nadie sabe, en cambio, es que el guardia que apoya su peso en el caballo muerto se llama Vitini, Mariano Vitini. Quien sí lo sabe es Manuela, su hija, una mujer madura, revoltosa y pelirroja con quien estoy tomando café en el bar del Avenida Palace, en Gran Via. Manuela me ha traído fotografías, recortes de periódico, diplomas, documentos: la memoria trunca de la familia. Le pregunto por su padre. 'Murió en el 83', dice. 'Pero nunca hablaba de la guerra'. La familia era de Asturias, y él vino a Cataluña durante la República. Manuela sabe vagamente que, además de en Barcelona, durante la guerra peleó en Valencia y en la Ciudad Universitaria de Madrid. También sabe que al terminar pudo quedarse aquí sin demasiados problemas, que llevó una vida silenciosa y amedrentada, que sin demasiados problemas sacó adelante a su familia. 'Era un hombre de orden', dice Manuela, un poco burlona, acordándose de las broncas que en la década de 1970 le pegaba su padre por meterse en política, y acordándose también de que cuando ella le replicaba con el recuerdo épico de la fotografía de su juventud, él invariablemente contestaba: 'Eso no tiene ningún mérito. Los buenos están muertos'.
Los buenos eran sus hermanos: Luis y José. La peripecia bélica de Luis, el más pequeño, sólo puede reconstruirse de forma fragmentaria con los papeles de Manuela (Luis hizo la guerra con los republicanos desde el principio, al final huyó a Francia, entró en la resistencia y llegó a ser comandante de las Forces Françaises de L'Interieur, regresó clandestinamente a España en julio de 1944 y se integró en los maquis; al mes fue detenido en Barcelona: lo fusilaron en el Camp de la Bota en la madrugada del 14 de septiembre de 1944). La aventura de José es similar, sólo que respecto a ella los papeles de Manuela son más precisos; además, acaba de relatarla con minucia Andrés Trapiello en La noche de los cuatro caminos. Paso a resumirla: José Vitini tenía 23 años cuando estalló la guerra; militaba en el PCE y, como Mariano, era guardia de asalto. Peleó en diversos frentes del sector centro y alcanzó el grado de comandante. Al acabar la guerra huyó por Cataluña a Francia, estuvo internado en los campos de Argelès y Septfonds, a inicios de la dácada de 1940 se sumó a la resistencia contra los nazis y, con el grado de teniente coronel y al mando de la 168 División de las FFI, tomó parte en la liberación de la región del Tarn y del Aveyron, y en la de las ciudades de Albi, Rodez, Carmaux, Décazeville, Villefranche de Rouerge y Lourdes. Derrotados los nazis, como otros muchos españoles Vitini creyó que los aliados no permitirían que el último dictador fascista de Europa siguiera en el poder, así que se aprestó a prepararles el terreno: dejó en Francia a su mujer y a su hija y regresó a la España de Franco para impulsar la resistencia. Aquí el rastro de Vitini se vuelve confuso. Sabemos que entró en el país en diciembre de 1944, que se refugió fugazmente en casa de Mariano, que llegó a Madrid el 15 de enero de 1945.
En la capital organizó el primer núcleo urbano de maquis, que el 26 del mes siguiente atentó contra una subdelegación de Falange: murieron dos falangistas. El eco del atentado fue mayor del previsto, y al poco empezaron a caer colaboradores de Vitini; el propio Vitini no tardó en hacerlo, delatado por uno de los suyos. Lo interrogaron en la Dirección General de Seguridad, pero la paliza de muerte que le pegaron no consiguió que abriera la boca; todavía incrédulo, Carlos Conejo, que a la sazón estaba detenido allí, recuerda que, cuando bajaron a Vitini ensangrentado y a rastras a los calabozos, le oyó gritar: '¡Ánimo, compañeros! ¡En momentos como estos hay que cantar La internacional!'. Vitini cantó La Internacional. Días después fue a visitarlo la mujer de Mariano; José le dijo que se fuera: 'Ya no hay nada que hacer aquí', le dijo, y le entregó lo único que le quedaba: el reloj de su madre. Por supuesto, Vitini tenía razón: en Francia hubo mítines, manifestaciones, campañas de prensa y manifiestos de intelectuales pidiendo el perdón para él; no hubo perdón: fue juzgado, condenado a muerte y fusilado con un puñado de compañeros al amanecer del 28 de abril. Omito el relato que algunos testigos hacen de sus últimas horas; diré que su firma figura junto a su sentencia de muerte, y que es grande.
En el bar del Avenida Palace miramos con Manuela fotos de su padre, de Luis y de José, desfilando en Tarves con su uniforme de teniente coronel de las FFI; también carteles y sellos franceses con su nombre y su cara. Y dos diplomas idénticos; traduzco uno del francés: 'A M. José Vitini (muerto por la libertad), que ha servido con bravura en las filas de las FFI en calidad de teniente coronel durante la guerra de liberación nacional. Tiene derecho al reconocimiento de la patria liberada'. 'Tiene gracia', dice Manuela. 'En Francia es un héroe; aquí sigue siendo un delincuente'. Le pregunto si vive la hija de José. 'Creo que sí', dice. 'Cerca de Toulouse. Pero no la he visto nunca: sólo sé que no habla una palabra de español'. Salimos a la Gran Via y Manuela insiste en acompañarme a la estación. No hablamos. 'Por cierto', le digo, justo antes de tomar el tren. '¿Qué fue del reloj?'. 'Me lo dio mi madre antes de morir', me dice. 'Lo perdí en una mudanza'.







Buenos días José, y celebremos, a nuestro modo este día de la Republica, pues sabemos que cada vez esta más cerca y que nuestro "España mañana será republicana" se hara realidad.
Tan pronto como la coctelera me permita entrar en mi blog, ya sabes "Salud y Republica" mencionare alli tambien nuestro mensaje republicano.
Que en el día de hoy las calles se vistan con el morado de los lirios, el rojo de las amapolas y el amarillo de la retama.
Si, la primavera tambien es republicana.
¡Viva!
La tercera está de camino.
Salud
Armiño, amiga mía,
¡Cuánta razón tienes! La República es primavera ya que es renacer de vida y esperanza, colorido, belleza y explosión de libertades.
Pese a quien pese, la República volverá de nuevo a casa, "como regresa la cigüeña al campanario".
Un abrazo republicano, amiga mía.
Pepetxu, amigo,
Feliz día lleno de esperanza en ese venturoso momento en que de nuevo la tricolor sea la señal de identidad de una España moderna y libre definitivamente de parásitos.
Salud y, República.
Hace algunos años constituyó un motivo de escándalo público internacional, la utilización política que hacía el Partido Popular de Fraga, Aznar, Rajoy, Esperanza Aguirre, María San Gil y otros tantos, para enfrentar al presidente Rodríguez Zapatero, acusándolo de haber “negociado con la ETA” y de traicionar la memoria de las victimas.
Todos los gobiernos en España han intentado negociar con ETA, Felipe González, José María Aznar, Rodríguez Zapatero, todos y es muy justo que lo hagan. Las FARC hablaron con Pastrana, el ELN está hablando con Uribe, el FMLN negoció, las Fuerzas Guerrilleras de Guatemala también han negociado. No se puede condenar a nadie por buscar alternativas para terminar con los conflictos, es responsabilidad de los que asumen la conducción de un país. Lo condenable está en el uso de esos contenidos cuando no eres del gobierno y estás juntando fuerzas para volver al sitial perdido, como sucede con el Partido Popular en España.
La derecha española dijo que los atentados el 11M eran “sospechosos por el día en que ejecutaron”, tres antes de las elecciones que perdiera José María Aznar frente Rodríguez Zapatero. Declaraciones como aquellas fueron muy desgraciadas y manipuladoras. Nunca han pedido disculpas y dejaron que el silencio les sirviera para la duda, los responsables no vienen de los desiertos ni de las montañas, ha repetido en muchas ocasiones el ex presidente del gobierno español José María Aznar.
Un tribunal en España juzgó, dictó condena y los culpables de estos abominables atentados, las están cumpliendo en cárceles españolas.
Constituye un grave retroceso eventos excluyentes y sectarios, parciales y marcados por intereses políticos partidarios. Todas las organizaciones e instancias que trabajan para hacer de la indispensable lucha contra la impunidad, son necesarias, el respeto por la vida y sus derechos deben ser una cruzada de carácter mundial. Conflictos abiertos hay en muchos lugares del mundo actualmente, y cada uno de ellos necesita de mucha atención para que la vida no sea agredida de manera brutal, y que los responsables queden sin castigo, amparados por la impunidad o Amnistías.
Pero el uso político partidario que hace el Partido Popular en España, de los muertos y de las victimas es condenable, desborda las más básicas normas del comportamiento que deben tener los partidos que dicen representar a un sector de la sociedad.
España es actualmente uno de los tres países de Europa con mayores dificultades presupuestarias, con más de cuatro millones de personas cesantes y un modelo en verdadera crisis. Buen ejercicio le haría al Partido Popular buscar el origen de los problemas de los españoles pobres, y de reconocerse que su modelo de sociedad es justamente el que se encuentra actualmente en crisis, pero en Derechos Humanos, Impunidad y Amnistías… NO, de esa manera NO
Los que asumen la tarea por la justicia y contra la impunidad, lo hacen desde una perspectiva que va mucho más allá que lo partidario, lo estrecho, lo mezquino y mísero, y eso lo han aprendido de los que justamente han sobrevivido a la violencia de los agentes el Estado.
Capitán,
Me complace verte de nuevo atracado al muelle. Eso se debe, tal vez, a que consideras seguro este puerto.
El Partido Popular representa hoy día la más rancia tradición de la derecha española de siempre y no puede asombrarnos cada una de las maniobras políticas que emprenda para intentar conseguir alcanzar el Poder. Si, en el pasado fueron las asonadas y los golpes militares el método a emplear -por otra parte, algo de lo que así mismo se valieron durante el siglo XIX los llamados liberales puesto que no había otra forma de alcanzar el poder político en manos de los absolutistas o de los conservadores-, hoy, cuando el ruido de sables ya no sería bien recibido “por los países de nuestro entorno”, se recurre a desprestigiar a las instituciones del Estado -Gobierno, sistema judicial, policía, etc., etc.-, a ver si la ciudadanía -cual inocente besugo-, muerde el anzuelo que se le tiende y colabora en la misión perseguida.
Claro que esto puede tener un efecto colateral, que no es otro que el desprestigio de la Política y la desconfianza de la ciudadanía en el Estado de Derecho y democrático, aunque tampoco parece importarle mucho al PP que así sea ya que, en el fondo, por mucho que se presenten bajo el espejismo democrático, no lo es. El PP no es otra cosa que un partido político de clase y, como tal, se muestra celoso en la defensa de sus privilegios y para ello recurre a su autoritarismo declarado -demostrado una y otra vez durante la mayoría del gobierno de Aznar-, y a su concepción unilateral e irrenunciable de España: católica, clasista, “una”, -territorialmente hablando-, y “de orden”.
Lo curiosos es que, bajo ésta realidad, cuente con el incondicional apoyo de casi la mitad de la población española siendo, como resulta más que evidente, que no toda ella disfruta de las prebendas de la elite. ¿Cómo es posible ésto? La respuesta hay que buscarla en el particular devenir de la Historia de España ausente de las revoluciones religiosas, burguesas y con un muy bajo sistema educativo que ha configurado una población con una idiosincrasia sui géneris en la que “valores” como el autoritarismo, la búsqueda del jefe carismático y salvador, la aceptación acrítica del mando, el machismo, el fatalismo, el individualismo, el apoliticismo, etc., han sido constantes en ella. Eso, al menos, hasta que la llegada de “el crepúsculo de las ideologías” y un mayor nivel de vida con la aparición de la clase media nos han traído nuevos ingredientes diferenciadores: el hedonismo consumista y la insolidaridad social. ¡Ya, sólo nos importa lo que nos ocurra a nosotros y no a nuestro vecino!
Bajo estas premisas, el futuro promete más de una tempestad y será conveniente poner la nave a son de mar para minimizar los daños. El desmantelamiento -sin prisas pero sin pausa- del Estado de bienestar, la paulatina pérdida de libertades y control de los ciudadanos, y las reformas del mercado laboral que se otean en el horizonte pueden ser para la democracia , tan peligrosas como lo fueron en el pasado las divisiones Panzer.
Buena mar.