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Nos está golpeando -dicen-, una crisis económica de carácter global y de una magnitudi inimaginable. Pues bien, señor Vidal, esa crisis se ha gestado, no en la sociedad comunista -a la que tanto parece usted demonizar-, sino en la sociedad del ocio, de los pelotazos económicos, del consumo y del hedonismo: la sociedad capitalista. ¿Y, qué remedios se están poniendo en práctica para salir de ella? ¡No hace falta pensar mucho en ello para adivinarlo! Inyección de capitales públicos y facilidades fiscales a los grandes empresarios, bancos y empresas financieras que viven de la especulación capitalista y que son la raíz del problema, y medidas restrictivas a los obreros, reforma del mercado laboral, aumento de la edad de jubilación, inseguridad y precariedad laboral, reducción en los gastos sociales, etc., etc. ¿Qué garantía de futuro puede ofrecer un sistema que privatiza las ganancias y socializa las pérdidas? ¿Cómo se puede consentir que un obrero sea despedido u obligado a la jubilación anticipada a los 50 años apoyándose en la excusa de la ganancia de competitividad que supone la formación de grandes empresas o super-bancos, al mismo tiempo que un joven de 25 años recien formado en la Universidad, se las ve y se las desea para encontrar un primer trabajo, generalmente pagado alrededor de los mil euros? ¿Es necesario, señor Vidal, continuar exponiendo argumentos para la izquierda? Porque aún hay más. Por ejemplo, el modelo político del Estado, la denuncia de la monarquía y la vuelta de la más democrática república; la derogación de una Constitución que admite articulos de "república bananera"; la revisión de la Ley Electoral y la de Financiación de los Partidos Políticos; la real independencia entre los distintos Poderes del Estado; la Ley que regule el acceso al Constitucional, al CGPJ y al Tribunal Supremo; las relaciones Estado-Iglesia; etc., etc. Argumentos para la izquierda hay de sobra, lo que no hay es una auténtica izquierda ni una ciudadania que merezca ser considerada como tal.
En cuanto a sostener que lo que se esconde tras la Memoria Histórica no es otra cosa que una maniobra política para cerrar el camino hacia el gobierno a la derecha representada por el PP, me parece de un infantilismo apabullante o fruto de una mente febril, como aquella otra que sólo veía conspiraciones y contubernios judeo-masónicos por todas partes. La única campaña política existente es la que ustedes mantienen negando la evidencia de decenas de miles de desaparecidos y, al mismo tiempo, justificando la legitimidad de un golpe militar y de una dictadura perversa y criminal. Al menos, ¡podrían tener algo de espíritu cristiano y sentirse conmovidos ante las imágenes de esos huesos que están apareciendo a la superficie tras decenas de años de olvido, y las lágrimas que ello provoca en anciano@s a los que se les obligó al silencio durante toda su vida!
Tras la alocución de César Vidal, nuestro moderador introduce en el debate, no ya el fuego graneado que puede representar las palabras recién escuchadas, sino la artillería pesada que utilizará Pío Moa. Y lo digo, porque conozco perfectamente este nuevo mito que se está intentando levantar sobre la fecha de inicio de la guerra civil y cuyo paladín más destacado en su defensa es el señor Moa. Pero continuemos con el debate. Tras referirse el presentador a que "partimos de falacias" en los orígenes de la guerra civil; que, si se está buscando una memoria como herramienta para poder legitimarse (aquí realiza un inciso en el que introduce determinada bibliografía, y comenta "como es la represión en este tipo de regímenes"; lo que le viene muy bien para apuntalar su línea de pensamiento, pero yo no veo qué tiene que ver "Archipiélago Gulag" con la Memoria Histórica. Ya que se han tocado estos palos, le diré al señor presentador algo que él, seguramente, no tuvo oportunidad de ver y que yo sí presencié: al señor Solzhenitsyn, en un estudio de televisión en penumbra y bajo unos efectos sonoros perfectamente estudiados para aumentar la carga emocional de lo que allí se iba a decir, nos fue poniendo al día de las perversidades del sistema que levantó los Gulag. ¡Nada que objetar a eso, el Gulag fue un horror y la verdad tan sólo tiene un camino!
Lo que si sería conveniente es que no fueramos tan selectivos en nuestra memoria particular. No estaría mal que, de vez en cuando, también se hiciera referencia más frecuentemente a ese otro gigantesco Gulag que fue la Rusia de los Zares, o incluso a ese otro enorme Gulag que fueron las plantaciones americanas servidas por esclavos y que, gracias a él, se pudo consolidar el capitalismo en Inglaterra, Holanda o Francia, por ejemplo. Como tampoco estaría de más poner las mismas energías que se destinan a criminalizar al comunismo, a denunciar ese otro Holocausto silenciado, por lo que nos afecta, que originó a escala global la aventura colonial europea y tras la que se encontraba el interés y la lógica capitalista, pero claro, estas cosas no interesa airealarlas, por lo que nos puede afectar como partícipes en ella. Pero, en fin, si no se quiere retrotraer a ese pasado podemos quedarnos un poco más próximos en el tiempo y tal vez denunciar el Gulag que el dictador mandó levantar en el suelo patrio al finalizar la guerra civil y formado por decenas de campos de concentración y colonias de trabajo.
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José !
realmente estaba preocuapada ante tu ausencia
que bueno leerte amigo...
un abrazo
Amiga,
Reitero mi agradecimiento por tu preocupación hacia mí.
Un asunto familiar grave fue el motivo de mi ausencia.
Un beso.
José ....
sinceramente espero que eso que te matuvo alejado , se haya superado