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En mayo de 1.934, Calvo Sotelo -aquel que "prefería una España roja a una España rota"-, regresó a esa España siendo recibido por la derecha española alborozadamente y conviertiéndolo en el presidente de su más subversivo foro intelectual, Acción Española, desde el que predicó su ideología reaccionaria; organizó un grupo político de extremaderecha, "Bloque Nacional" y, finalmente, en la primavera de 1.936, después de la derrota de Gil-Robles, se convirtió en el líder de la derecha española. Un líder que ya en otoño de 1.933, en un discurso a sus electores manifestaba sus intenciones: "A nosotros nos interesa ir al Parlamento, más que para entrar en él, para impedir que entren otros, o si queréis, los otros. Y más que para estar en él apuntalándolo, para salir de él, derribándolo." ¡Todo un manifiesto de futuras intenciones democráticas!
Más concluyente con sus principios fue el discurso pronunciado en las Cortes el 16 de junio de 1.936, y del que nos informa H. Thomas: "El desorden de España", dijo en un discurso salpicado de interrupciones, "era el rsultado de la Constitución democrática de 1.931". Él no creía que sobre aquella Constitución pudiera construirse un Estado viable. "Frente a este Estado estéril yo levanto el concepto del Estado integrador, que administre la justicia económica y que pueda decir con plena autoridad: ¡No más huelgas, no más lock-outs, no más intereses usurarios, no más fórmulas financieras de capitalismo abusivo, no más salarios de hambre, no más salarios políticos no ganados con un rendimiento afortunado, no más libertad anárquica, no más destrucción criminal contra la producción, pues la producción nacional está por encima de todas las clases, de todos los partidos y de todos los intereses! A este Estado le llaman muchos Estado fascista; pue si ése es el Estado fascista, yo, que participo en la idea de ese Estado, yo, que creo en él, me declaro fascista."
Que no se interprete todo esto como una justificación a su asesinato -por cierto, y a título informativo, el primer intento para matar a un diputado elegido en las Cosrte de 1.936, fue llevado a cabo contra Jiménez de Asúa, socialista, profesor de Derecho Penal de fama mundial y vicepresidente de las Cortes y fue inspìrado por los falangistas. Tuvo lugar el 12 de marzo y los jóvenes asesinos eran subordinados de José Antonio e inspirados por sus enseñanzas (cabría preguntarse, ¿si éste conocía el proyectado atentado?). No consiguieron hacerlo con el diputado pero mataron a su escolta-, sino como la constatación de que en aquél incendio en el que se estaba convirtiendo el panorama sociopolítico español, las derechas no sólamente no colaboraban en su extinción sino que habían encendido las primeras cerillas, o dicho de otra forma, la conspiración contra la República había comenzado inmediátamente tras su proclamación.
Volvamos de nuevo al argumento de la violencia social -huelgas, manifestaciones, incendios de iglesias, algaradas, asesinatos-, como excusa para el mismo. Anteriormente, mantenía la opinión de que en el contexto europeo de los años posteriores a la I-GM la situación que se vivía en nuestro país no era muy diferente a la de otros países del continente, salvo en una cosa, la cerril oposición de las clases dirigentes -terratenientes, patronos y financieros- a modificar el statu quo social aceptando medidas políticas y económicas que supusieran una mejora de vida para las clases trabajadoras -campesinos, labradores, mineros y temporeros, principalmente-, lo que a la larga llevaría indefectiblemente al enfrentamiento social puesto que los Pirineos ya no suponían ni una frontera aséptica para la entrada al país de las ideas socialistas y libertarias ni para el ejemplo que se seguía en otros países europeos sobre idénticos problemas.
Europa, que tras los desastres de la I-GM se las prometía muy felices sufrió un duro despertar tras la Gran Depresión ocurrida en 1.929 y cuyas consecuencias no vamos a analizar en detalle porque supondría alejarnos del tema que tratamos, pero sí señalaremos dos de las circunstancias vividas en aquellos años: la caída de la producción y el paro consiguiente. Lo que se tradujo en una atmósfera de agitación social que se adueñó tanto de los vencedores como de los vencidos en el pasado conflicto armado, y que se tradujo en convulsiones sociopolíticas que condujeron al triunfo de los fascismos, en algunos casos, y en vientos revolucionarios en otros.
La dramática recesión de la economía industrial en Norteamérica no tardó en alcanzar al otro gran núcleo industrial, Alemania, que, además, se veía obligada a frontar una deuda de entre 200 y 300 billones de marcos, la mitad de ellos a corto plazo. Entre 1.929-31 la producción industrial de EE.UU. disminuyó aproximadamente en un tercio y en una medida semejante en Alemania. Se produjo una crisis en la producción de productos de primera necesidad, tanto alimentos como materias primas, dado que sus precios, que ya no se protegían acumulando existencias como antes, iniciaron una caída libre. En definitiva, ese fenómeno transformó la Depresión en un acontecimiento literalmente mundial.
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José
paso por tu casa , a dejarte un saludo , y agradecerte que siempre te des una vuelta por mi espacio
Sigo admirada , por la titánica e increíble tarea que vienes desarrollando , sobre la historia de tu país
un abrazo amigo
Querida Rosana,
Siempre tan atenta con mi trabajo.
Desearía que sirviese para que se evitase caer de nuevo en falsos espejismo, y para que nos rebelásemos ante las ruedas de molino que siempre habrá quien dese colocarnos en el cuello.
Un beso, amiga.
José
mientras personas como tu , se encarguen de mantener viva la memoria ,
y sigan reecreando la historia ( la verdadera historia ) , creo que una esperanza tenemos
un abrazo amigo
Buenas noches, amiga,
Intentaré continuar en la misma línea. Con rigor y objetividad.
Un beso.