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Ya, nada era igual que antes. La derecha por muy reaccionaria que fuera sabía que para mantener sus privilegios ya no podía contar con un ejército que tampoco era el de antes y se había resignado al juego político de la representación parlamentaria, además no perdía todo su poder, tan sólo cedía una parte del mismo; los viejos generales africanistas habían ido desapareciendo y el nuevo ejército, aún siendo una institución fáctica ya no era aquel club cerrado del primer tercio del siglo XX que incluso había llegado a crear cierta división entre las filas del mismo, los que se quedaban en la península y aquellos otros que fueron a África en busca de ascensos rápidos y mejores sueldos. En cuanto a la extrema-derecha, tan sólo era una banda de nostálgicos con una retórica tan absurda y tan antigua como sus mismos ideales, eso sí, tan peligrosos como siempre con una pistola en sus manos, listos a perpetrar un asesinato aislado pero no suponiendo ningún peligro verdadero en conjunto. Mucho de ese miedo que se intentó infundir a la población no era otra cosa que el deseo de crear el clima adecuado para que se aceptase lo que se ofrecía desde el poder como la mejor opción posible, la única y en evitación de males involucionistas mayores. Por estas razones, poco más tarde fracasó el golpe de Tejero. No tuvo ni la consistencia ni la elaboración del que se dio el 17 de julio, ni mucho menos, los oficiales golpistas tenían el pedigree de violencia e irracionalidad ideológica que caracterizaba a los africanistas. Un Franco, un Mola o un Yagüe, por ejemplo, jamás hubieran acatado lo dicho por Juan Carlos, por muy jefe de Ejército que fuera éste y por muy monárquicos que fueran los dos primeros generales nombrados; su imaginario jamás hubiera podido aceptar un régimen democrático, de partidos políticos con inclusión del Partido Comunista, encontrándose anclado permanentemente en supuestos tan peregrinos como el del complot comunista judeo-masónico amenazando siempre a España, en la calenturienta mente del dictador, o en la consecueción de un Estado teocrático y totalitario en el sueño Tradicionalista.
Conozcamos, ahora, algo más sobre la situación sociopolítica de España en aquellos decisivos años, imprescindible si se queire realizar un análisis objetivo de la evolución política del país:
Según la prestigiosa y universal obra del hispanista Gerald Brenan, "El laberinto español", Ed. Plaza&Janés, 1.984, y referida exclusivamente al capítulo de la situación del campo andaluz, ésta era la siguiente:
"(..) A medida que se avanza por el valle del Guadalquivir abajo, desde Córdoba hasta Sevilla y Cádiz, el número de latifundios aumenta (fincas de más de 250 Ha). En la provincia de Córdoba constituyen el 41% de la extensión total; el 50% en la de Sevilla y el 58% en la de Cádiz. En tres de los partidos judiciales de esta última provincia, los latifundios ocupan, respectivamente, el 77, el 84 y el 96% del total. Y, lo que es aún más significativo, estos latifundios ocupan la tierra mejor (la concentración de la propiedad en pocas manos es mayor aún, pues las cifras anteriores están basadas en relación nominal de individuos, y no hay datos en cuanto al número de fincas propiedad de una misma familia. (..) El Estado no lleva ningún registro de ello.Cuando E.R.G. Dobby realizó una investigación sobre la situación agraria en Écija y Carmona los datos que le dieron mostraban que, por término medio, cada terrateniente en estos distritos era dueño de cuatro fincas. (..) Pascual Carrión estima que unas 10.000 familias poseen alrededor de la mitad de la tierra catastrada hasta ahora en España.)". Se me antoja, por abreviar, que estos datos nos pueden dar una idea de la situación agraria en España al advenimiento de la II República y lo que podía significar de cara a futuros conflictos sociales. Tal vez, para finalizar, un repaso sobre la distribución de la riqueza tomado de la obra ya citada:
"(..) En la provincia de Sevilla 2.344 grandes propietarios (los que poseen más de 10 Ha) constituyen el 5% del total de propietarios y producen el 72% de la riqueza agrícola total. Tomando Andalucía como un todo la renta media anual que un terrateniente obtiene de sus fincas, es de 18.000 pesetas, mientras que la renta media anual de un pequeño propietario (menos de 10 Ha) es de 161 pesetas." ¡Suficientemente expresivo!
En cuanto a otra de las reformas acometidas por el gobierno de la República, veamos igualmente, si se hacía o no necesaria:
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LA VERGÜENZA DE EUROPA: El proceso contra el Juez Baltasar Garzón
El juez Baltasar Garzón está siendo juzgado por una sala del Tribunal Supremo en la que la mayoría de sus miembros juraron lealtad al Movimiento Nacional del franquismo.
Una sentencia adversa al juez Baltasar Garzón, tras agotar las instancias judiciales españolas, acabaría probablemente con una superior sentencia condenatoria del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra el Estado español.
El juez Baltasar Garzón representa el modelo de justicia basado en la defensa de los Derechos Humanos conforme con su Derecho Internacional que millones de ciudadanos y víctimas reclaman en todo el mundo.
Ya en 2008 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas recomendó al Estado español la derogación de la preconstitucional Ley de Amnistía de 1977.
Estoy absolutamente de acuerdo con este mensaje que no por ser anónimo, representa ser menos verdad.
Por ello mi trabajo y por ello también, lo que al respecto piensan dos periodistas suecos sobre la Memoria Histórica:
"Yo pienso que el ejemplo de España tiene un interés universal, porque es la prueba de que no puede cortarse la historia, que no se puede amputar lo pasado y eso es lo que pueden aprender los otros países, el como no hacer las cosas.
"Yo no quiero juzgar y tengo que emplear una actitud muy modesta porque no se debe juzgar lo que han hecho otros países. Yo soy un sueco, de un país que no ha tenido una guerra en los últimos doscientos años y yo que sé. Pero todavía pienso que el ejemplo de España tiene mucho interés porque ahora mismo la discusión es cómo hacer un orden en la comunidad mundial donde los dictadores tengan que pagar por lo que han hecho y lo que se puede aprender del ejemplo español es que, si se intenta callar lo pasado, ese pasado puede volver de nuevo de otras formas, ya sea como nietos enfadados o de muchas otras maneras porque, aunque ya han pasado 30 años después de la dictadura, este asunto no se ha terminado.
"Por ejemplo, la diferencia con Alemania es muy grande, porque allí hubieron miles y miles de procesos legales durante los años 50 y 60 y también en la cultura y en la literatura se ha tratado muchísimo esto.
Los alemanes han trabajado mucho con su pasado, hay que decirlo, y yo pienso que el resultado de esto es que en Alemania hay muchísimas familias que han perdido a alguien en Rusia, en Francia o en cualquier sitio en el mundo pero para esta gente el que tiene la culpa de lo que pasó no es Winston Churchill o Eisenhower ni Stalin sino de Adolf Hitler y los nazis y eso está claro para la inmensa mayoría de los alemanes.
"Pero en España hay muchísima gente que tienen alguien que fue matado por el bando del gobierno republicano, y para esta gente no está claro que la culpa de lo que pasó en los años 30 la tienen Franco y los golpistas, que por su golpe de Estado han creado la situación donde el gobierno no podía controlar nada y una matanza horrible empezó en los dos lados. La culpa de esto, claramente, la tienen quienes hicieron el golpe. Pero eso todavía no está claro en España porque pienso que casi la mitad de la población tiene un punto de vista muy diferente".
Salud!