LOS ESCLAVOS DEL FRANQUISMO
"... medio millón de muertos, un cuarto de millón de exiliados dispersos en Francia, Rusia y varios países hispanoamericanos, 280.000 presos en cárceles y campos de concentración por los delitos más inverosímiles, miles de españoles heridos o mutilados por efectos de la guerra, produjeron un colapso en el mercado laboral de un país que necesitaba reconstruir sus infraestructuras y poner en funcionamiento empresas destrozadas o paralizadas por la guerra".
Así explica el periodista Isaías Lafuente, en el inicio de su libro "Esclavos por la patria. La explotación de los presos bajo el franquismo" (Temas de hoy), el contexto histórico, político, económico y social en el que la dictadura franquista puso en marcha uno de sus más bárbaros y lucrativos métodos de represión y, al mismo tiempo, uno de sus secretos mejor guardados hasta ahora. Otros libros, jornadas de debate y hasta programas de televisión intentan sacar a la luz esta página negra de nuestra Historia.
Por Jordi García Soler Se trata de la explotación laboral sistemática de centenares de miles de prisioneros políticos republicanos por parte de la dictadura, que les utilizó de hecho como auténticos esclavos prácticamente hasta las mismas postrimerías del franquismo, en concreto hasta el año 1970, cuando todavía algunas empresas privadas españolas tenían a su servicio a presos políticos obligados a realizar trabajos forzados para ver reducidas sus fuertes condenas de cárcel.
Con prácticamente dos centenares de pueblos e incluso ciudades destruidos en más del 60% de sus construcciones y edificios, un cuarto de millón de viviendas particulares reducidas completamente a escombros y otras tantas convertidas también en inhabitables, más del 40% del muy reducido parque automovilístico y ferroviario nacional absolutamente destrozado e inservible, con un quebranto gravísimo en las redes ferroviarias y de carreteras, así como en todo tipo de construcciones e infraestructuras públicas afectadas por los bombardeos sufridos durante los tres últimos años, la España resultante de la guerra civil requería una ingente y económicamente muy cuantiosa labor de reconstrucción material. <
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Mano de obra casi gratuita :-( lo que tuvieron que sufrir. La gente que no lo vivió, que lo ve como si fuera algo muy lejano tienen que pensar que aún queda gente que tuvo que vivirlo.
Gracias por enseñar la historia nuestra completa, no la que nos "enseñaron" por ejemplo a los de mi generación (suerte tuve de mi padre)
Un abrazo muy fuerte.
vengo hasta aqui para agradecerte tus palabras en mi espacio
y repito comentario que allí te dejé
"pintada, no vacia está mi casa .... regresará del llanto a donde fue llevada "
un gran valor histórico tuvo ese día en mi país José
las vidas perdidas ya no volverían , pero como un simbolo de paz , esa casa de muerte , la ESMA , fue un breve consuelo para todos y un grito de NUNCA MAS verla convertida en un museo
con emoción te saludo amigo ....
Hola Don Pepe , te lo he comentado en varias ocasiones que pena haber estado en la más absoluta ignorancia de lo que estaba ocurriendo en esas dos décadas me siento totalmente engañado y manipulado, un abrazo y mucha paz.
Mar, querida amiga,
Se me hace muy difícil imaginar que las generaciones actuales -salvo las implicadas directamente por haber sufrido sus mayores la represión, y, aún así, no todas ellas; conozco casos concretos de esta situación, en la que a pesar de haber sufrido pérdidas de vidas por la acción de los falangistas son ahora fervientes derechistas-, tengan conciencia de lo que supuso para los republicanos la derrota militar. Para los republicanos, en particular, y para todo el país en general, ya que tras la guerra civil vinieron los años de plomo.
Instalados en el ocio, el consumo y el hedonismo, y con una educación que orilló interesadamente toda esta negra etapa no es fácil imaginar que exista empatía hacia ellos. Por ello, mi recuerdo, para, en la medida de lo posible, que no se olviden sus sufrimientos ni sus muertes.
Un beso. Cuídate mucho.
Amiga Rosana,
Cierto, nuestra común casa fue pintada una vez de grandes pasiones y desgracias y por ello la ESMA y otras decenas de lugares de detención y tortura en Argentina, y cientos de fosas comunes abandonadas aquí en España.
Por eso se hace necesario la memoria y los lugares para el recuerdo, y, sobre todo, la necesaria justicia social para que el NUNCA MÁS sea algo realizable.
Un beso y, feliz descanso.
Amigo Renato,
Es cierto que la dictadura alteró lo que pudo ser nuestras vidas. Tal como dijo Ortega, nosotros somos hijos de aquellas circunstancias que nos privó de recibir la educación laica y racionalista que inentó establecer la República.
No menos cierto es que padecimos el indoctrinamiento ideológico del Régimen; se aprvecharon de nuestra indefensión pero ya ves que, como en tantas otras cosas, también fracasaron en esto. No pudieron apoderarse de nuestra mente, ahora denunciamos lo que fueron y seguimos luchando por lo que ellos jamás nos ofrecieron: ¡La Libertad!
Un abrazo y, mucha Paz.