La memoria devora al juez Garzón
El Tribunal Supremo ha levantado la veda contra el magistrado, cada día más cerca de sentarse en el banquillo de los acusados
ÁNGELES VÁZQUEZ - MADRID - 07/02/2010 08:00
En el mundo judicial, las apuestas se pagaban hasta esta semana diez a uno a que el Tribunal Supremo iba a llegar hasta las últimas consecuencias en los procedimientos abiertos contra Baltasar Garzón. Pero el auto del jueves de Luciano Varela ha cerrado las pujas. El tono sentencioso de la resolución y la búsqueda de respaldo entre sus compañeros de la Sala de lo Penal del Alto Tribunal para sentar al magistrado de la Audiencia Nacional en el banquillo de los acusados presagia que será juzgado por haber osado abrir la primera causa penal contra los crímenes del franquismo.
Como desliza Varela en su resolución, en la que tacha de prevaricadora toda la actuación de Garzón en relación con la investigación de las desapariciones franquistas, el hecho de que el juez fuera el primero en dar ese paso dibuja un escenario equivalente a que existiera "una especie de conspiración de silencio de la que serían protagonistas todos quienes le precedieron en el escalafón judicial y en el Ministerio Fiscal, por no citar a las organizaciones ciudadanas que, antes y después de la Constitución, han mostrado una encomiable sensibilidad frente a la masacre y a la tragedia que para los más elementales derechos humanos supuso la Guerra Civil y la dictadura que le siguió".
Es decir, una vez más, Garzón, con su iniciativa instructora, se pondría por encima de todos, incluidos los magistrados que por su rigor y conocimiento judicial conforman la Sala Segunda del Tribunal Supremo, la cúspide de la jurisdicción ordinaria y el referente moral de la carrera judicial. Y eso no gusta a todos.
Y a los que no les gusta se suman los enemigos que el magistrado se ha ido ganando durante sus 22 años de profesión. Fuentes de su entorno señalan que "Garzón es un hombre al que su carácter obliga y se ha metido en todos los charcos que se le han presentado". En un primer momento, pensaron que el auto de Varela "se estaría celebrando tanto en Génova [en referencia a la sede nacional del PP] como en las herriko tabernas".
Es probable que la explicación sea redundante, porque la referencia es clara, pero desde que hace justo un año estalló el HYPERLINK "http://www.publico.es/292318"caso Gürtel, el Partido Popular se lanzó en tromba contra el instructor . Ya no lo es y aunque su sucesor, Antonio Pedreira, ha ratificado su instrucción, todavía sobrevuela sobre él la amenaza de querellas. Los que creen que el caso Gürtel dejará en pañales a Filesa sostienen que ha sido el detonante para que "se haya levantado la veda" contra el juez. Y la celebración en el País Vasco será porque fue el primer juez que estableció que los terroristas de ETA no son sólo los que portan armas y empezó a luchar contra el entorno de la banda.
Luego ampliaron los lugares de fiesta a Ferraz, la sede del PSOE, en la que algunos sectores siguen sin perdonar que el magistrado investigara los GAL después de pasar por el Ministerio del Interior en el Gobierno de Felipe González.
Independientemente de esos motivos, lo que nadie discute es que en este momento se admiten todas las querellas presentadas en su contra, provengan de quien provengan. En la causa abierta por prevaricación por el caso de la memoria histórica, la acusación la ejercen el autodenominado sindicato de funcionarios Manos Limpias, la asociación Libertad e Identidad también de corte ultraderechista y el partido Falange Española de las JONS, al que Varela aún debe fijar una fianza para poder actuar contra Garzón.
En el otro frente se le investiga por el patrocinio que Banco Santander hizo de dos cursos que impartió durante su estancia en Nueva York. Una financiación por la que el propio presidente de la entidad, Emilio Botín, fue preguntado este jueves durante la presentación de resultados anuales de la entidad. Aseguró que el Santander es "el banco más importante del mundo en relación y colaboración con universidades", actividad a la que dedica 100 millones de euros al año.
A Garzón se le acusa de cohecho, por los hipotéticos pagos que recibió por los cursos impartidos en la Universidad de Nueva York, y de prevaricación, porque cuando volvió al Juzgado, archivó, siguiendo el criterio del fiscal, una querella interpuesta contra Botín. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ratificó el archivo.
En esta causa, abierta después de que se archivara una primera querella por los mismos hechos, le acusan dos abogados: Antonio Panea y José Luis Mazón. El primero era accionista y abogado de Banesto y juró odio eterno al Santander por la forma en la que adquirió la entidad intervenida. El segundo fue amigo y abogado del ex consejero de Banesto Rafael Pérez Escolar, ya fallecido, que libró una larga batalla judicial contra Botín. Mazón se ha caracterizado por conseguir lo que parecía imposible: condenar a los magistrados del Tribunal Constitucional por archivar de forma arbitraria un recurso, expulsar de la carrera judicial al juez Ferrín Calamita por oponerse a la adopción de una niña por sus convicciones religiosas, revocar el nombramiento de Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Audiencia Nacional o que el Comité de Derechos Humanos de la ONU condenara a España por falta de doble instancia judicial.
Nuevos frentes
Y, en la recámara, aguarda su turno otra querella, la primera interpuesta por las escuchas de las conversaciones que los imputados en la Gürtel en prisión mantuvieron con sus abogados. Es la de Ignacio Peláez, el ex fiscal de la Audiencia Nacional que defiende al constructor imputado en el caso José Luis Ulibarri. El Colegio de Abogados de Madrid también ha anunciado que se querellará contra Garzón y las fiscales Anticorrupción adscritas al caso.
Estas querellas, también por prevaricación, deberían ser rechazadas o bien ampliarse al actual instructor del caso. El magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid Antonio Pedreira rechazó en un auto muy motivado los primeros recursos presentados contra la orden de Garzón de intervenir las conversaciones. No en vano, él las mantuvo.
Pero, aun así, no pudo evitar contagiarse del ambiente contra Garzón que se respira en el mundo judicial e incluyó en su resolución una referencia a que el abogado de Francisco Correa, el ex compañero de Garzón José Antonio Choclán, pretendía unir la "suerte" de su recurso a la del primer instructor.
Futuro nada halagüeño
Para cuando el Supremo determine si admite a trámite o rechaza esas querellas, es muy posible que Garzón ya haya sido suspendido cautelarmente por el Consejo General del Poder Judicial, lo que ocurrirá en cuanto el Alto Tribunal dicte el auto de transformación necesario para juzgar al juez y solicite que se le aparte del Juzgado Central de Instrucción número 5. La prevaricación se pena con hasta 20 años de inhabilitación.
Este auto era el que se esperaba de Varela, una vez hubiera formalizado la acusación de Falange. Sin embargo, habrá que esperar, porque el instructor ha preferido dejar al querellado la posibilidad de recurrir y que sea la Sala Segunda que admitió la primera querella la que lo siente en el banquillo. De esa Sala forma parte Adolfo Prego, un viejo conocido de Garzón, al que las víctimas del franquismo intentaron apartar del caso por haber firmado un manifiesto contra la Ley de Memoria Histórica y ser patrono de la fundación para la Defensa de la Nación Española.
Las víctimas, cuya personación fue rechazada en el procedimiento, olvidaban que la inquina que gran parte de la Sala Segunda del Supremo y del CGPJ sienten hacia Garzón supera la división de izquierdas y derechas.
De hecho, Varela es un histórico de Jueces para la Democracia. Pero también se le considera un enemigo acérrimo de Garzón. Dicen que hace ya 15 años predicaba a los opositores que preparaba para acceder a la carrera judicial que "Dios vino al mundo dos veces: una en Belén, y otra en Jaén, y ahora es juez de la Audiencia Nacional".
Más allá de las rivalidades que hayan podido tener en el pasado, entre las que algunas fuentes sitúan los GAL y el proceso que se siguió contra magistrados progresistas de la Audiencia Nacional por la excarcelación de un narcotraficante apodado El Negro, Garzón y Varela se sitúan en las antípodas de cómo entender la judicatura.
El caso es que ni el progresismo de Varela ha servido para archivar el procedimiento abierto. El auto del jueves cercenó esta vía: declaró que había prevaricación en la actuación de Garzón y negó la posibilidad de investigar penalmente los crímenes del franquismo. Y el recurso contra el auto, definido por algunos como "un poner la cabeza para que la corten", será previsiblemente rechazado.
Así se dará la paradoja de que Garzón será juzgado por prevaricar al haber abierto la primera causa penal al franquismo, pese a que se archivó a través de recursos. Hasta algunos de los más acérrimos detractores del juez entienden que en la causa de la memoria histórica no hubo delito.
"Si allí hay prevaricación, prevaricamos todos", apunta un juez antes de recordar que cinco magistrados de la Audiencia Nacional apoyaron los planteamientos de Garzón para asumir la investigación, lo que veta la prevaricación.
Pero es que muchos jueces consideran que castigar a Garzón por ello, además de ser difícil de explicar a la opinión pública, supondrá un peligroso precedente para todos. ¿Por qué? Porque implicaría castigar también a los jueces que cometen un error. Esta misma semana, el Supremo absolvió a un hombre condenado por la Audiencia de Las Palmas a 36 años de cárcel, pese a que las pruebas de ADN lo exoneraban. ¿También prevaricaron o sólo se equivocaron al interpretar las pruebas?
En cualquier caso, los contrarios a Garzón comparan su juicio por la memoria histórica con la condena del mafioso Al Capone por delito fiscal. Y restan importancia al caso, porque creen que "si hubiera mantenido una actitud recta, no le habría pasado nada".
La causa con más apoyos
Pero no deja de ser difícil de entender que se pueda juzgar a un juez por abrir una causa. Y es más curioso, porque en este procedimiento, en el que la opinión pública al menos la de izquierdas lo apoya incondicionalmente, con una dosis de desprestigio equivalente para el Supremo, la defensa será más complicada que en la otra causa.
De la querella de los cobros en Nueva York, se ocupará Manuel Marchena, un magistrado de talante conservador, considerado mano derecha de Jesús Cardenal durante su mandato al frente de la Fiscalía General del Estado. En conclusión: tampoco proclive a Garzón. Esta misma semana, participó en un encuentro en Madrid en el que coincidió con el vicedecano del Colegio de Abogados de Madrid, Luis Rodríguez Ramos, abogado del diputado nacional del PP imputado en el caso Gürtel, Jesús Merino. Trataron la regulación de las intervenciones telefónicas a través de Sitel.
Pero la situación de Garzón supera que se designe a un determinado magistrado u otro como instructor de las causas abiertas en su contra. La forma en la que ha ejercido la judicatura, su exposición en los medios o su ambición le han permitido abrir nuevas vías de investigación contra el entorno de ETA, contra el narcotráfico o contra los crímenes contra la humanidad, pero también le han granjeado enemigos.
Su entorno atribuye a la envidia la apertura del procedimiento porque el Santander financió con 302.000 dólares (260.000 euros) los cursos que impartió en Nueva York, en los que intervinieron Felipe González o Álvaro Uribe. Pese a que las cartas encabezadas por "un querido Emilio" con las que agradeció el patrocinio dañaron la imagen del juez, la defensa no parece complicada: comparar sus ingresos con la contabilidad de la entidad universitaria.
Para admitir a trámite las querellas, el Supremo aplicó el artículo 410 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que permite recabar antecedentes para evitar querellas temerarias. El abogado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, advierte en sus escritos de que la investigación ha ido mucho más allá, "al llevarse a cabo una instrucción material de la causa sin permitirle defenderse a lo largo de la misma".
Peor que a otros jueces
Por eso, considera que ha sido peor tratado que los demás ciudadanos. Lo que es seguro es que se le ha tratado peor que a otros jueces. Las dos últimas sentencias del Supremo por prevaricación judicial han sido absolutorias. Al juez Francisco Javier de Urquía le quitó la prevaricación, pese a declarar probado que recibió dinero del ex asesor de Urbanismo de Marbella Juan Antonio Roca. Y al ex presidente de la Audiencia de Las Palmas José Antonio Martín también, pese a que el TSJ canario le había condenado, tras escuchar a sus compañeros de tribunal, por mediar a favor de la excarcelación de un narco.
Independientemente de todo, para explicar por qué han triunfado las querellas presentadas contra el juez, es perfectamente aplicable el refrán de más vale llegar a tiempo que rondar cien años. Ahora hay muchos magistrados y vocales hartos de ese pasarse de frenada que se ha atribuido al magistrado con frecuencia, al igual que el de ser mal instructor. Supuestos defectos que, sin embargo, le han permitido amargarle sus últimos años al dictador Augusto Pinochet, impedir que los crímenes de Estado quedaran impunes y dar un paso de gigante en la lucha contra ETA y el narcotráfico.







Hay un refrán que dice que el que siembra vientos recoge tempestades.
Es un juez muy muy polémico. Pero lo gracioso (con gracia negra, claro) es que sean los ultras quien lo empapelen por llevar a cabo lo de la memoria histórica. Monstruosidades veredes... Seguro
Amigo Pepe,
Seguro que es un juez controvertido y con no pocas luces y sombras pero, en estos días en que se recuerda uno de los episodios más trágicos de la guerra civil ¡y, mira que hubo para dar y tomar!, la entrada en Málaga en 1.937 de las tropas golpistas y el inicio de lo que se conoce como "la carretera de la muerte", la actitud del Tribunal Supremo en boca de Luciano Varela se me hace aún más insoportable ya que, al menos, Garzón tuvo los suficientes redaños para intentar hacer lo que hubo que haber realizado en 1.975 y que ni los ideológicamente cercanos a los que ahora han presentado la querella contra el juez ni la izquierda de entonces consintieron; tal vez -seré generoso-, pensando que era lo más conveniente para buscar la definitiva convivencia pacífica entre esas "dos Españas" seculares pero, como se está demostrando últimamente, fue un presupueto erróneo ya que por una parte, la memoria no puede enterrarse como se enterraron los cuerpos y, por otra, era incuestionable que a poca libertad que se consiguiese se iniciaría la marcha en busca de la verdad tan pronto las generaciones del miedo y del silencio fueran reemplazadas por sus herederos, mejor preparados y, desde luego, con el atrevimiento que da el no saberse amenazados por nadie.
En una página encontrada en la Red -cuyo video http://svtplay.se/v/1483534/dokumentar/_mari_carmen_espa_a__the_e... te recomiendo que visiones-, un par de periodistas suecos ponen el dedo en la llaga y dicen algo que se oculta cuando se habla de la Transición: "Yo no quiero juzgar y tengo que emplear una actitud muy modesta porque no se debe juzgar lo que han hecho otros países. Yo soy un sueco, de un país que no ha tenido una guerra en los últimos doscientos años y yo que sé. Pero todavía pienso que el ejemplo de España tiene mucho interés porque ahora mismo la discusión es cómo hacer un orden en la comunidad mundial donde los dictadores tengan que pagar por lo que han hecho y lo que se puede aprender del ejemplo español es que, si se intenta callar lo pasado, ese pasado puede volver de nuevo de otras formas, ya sea como nietos enfadados o de muchas otras maneras porque, aunque ya han pasado 30 años después de la dictadura, este asunto no se ha terminado.
Por ejemplo, la diferencia con Alemania es muy grande, porque allí hubieron miles y miles de procesos legales durante los años 50 y 60 y también en la cultura y en la literatura se ha tratado muchísimo esto.
Los alemanes han trabajado mucho con su pasado, hay que decirlo, y yo pienso que el resultado de esto es que en Alemania hay muchísimas familias que han perdido a alguien en Rusia, en Francia o en cualquier sitio en el mundo pero para esta gente el que tiene la culpa de lo que pasó no es Winston Churchill o Eisenhower ni Stalin sino de Adolf Hitler y los nazis y eso está claro para la inmensa mayoría de los alemanes.
Pero en España hay muchísima gente que tienen alguien que fue matado por el bando del gobierno republicano, y para esta gente no está claro que la culpa de lo que pasó en los años 30 la tienen Franco y los golpistas, que por su golpe de Estado han creado la situación donde el gobierno no podía controlar nada y una matanza horrible empezó en los dos lados. La culpa de esto, claramente, la tienen quienes hicieron el golpe. Pero eso todavía no está claro en España porque pienso que casi la mitad de la población tiene un punto de vista muy diferente".
Sabes amigo, mejor que yo, que desapareció físicamente el criminal sátrapa pero las instituciones permanecieron sin depuración alguna y lo que ocurre con las que tienen que ver con la Justicia nos demuestra sus consecuencias.
Por otra parte, la propaganda en manos de estos aventajados discípulos de Goebbels ha dado sus frutos tras 40 años de dictadura y casi otros tantos de seudo-democracia. En principio, y de ahí, la Causa General y el "terror rojo", se dijo que los republicanos habían asesinado a muchísima gente y por ello la legitimidad del "Alzamiento"; más tarde, cuando la opinión pública internacional comenzó a saber parte de la verdad, el discurso oficial fue: "Sí, de acuerdo, hubo algún hecho aislado por nuestra parte pero ellos, los rojos, asesinaron más"; Finalmente, cuando ya conocemos los niveles de barbarie cometidos por los rebeldes, se modula de nuevo el mensaje: "En fin, de acuerdo .... unos y otros cometieron crimenes pero hay que tener en cuenta que la guerra civil comenzó en octubre de 1.934 y el 18 de julio evitó la revolución marxista en España". Si en Alemania, no habrá quien culpabilice a Churchill a Eisenhower o a Stalin de sus muertos, aquí, en España, no pocos de sus ciudadanos se muestran dispuestos a señalar a la II República como responsable de los males acaecido en el país y, claro, los herederos ideológicos de aquel 18 de julio aplauden esta situación hasta con las orejas.
Salud, y República.
Según vas escribiendo se aprecia que te vas calentando. Es lógico. Yo también me enfurezco con estas cosas. Pero es así la historia de ahora: han logrado envalentonarse y le echan la culpa de todo a la República después de haberla asesinado (nunca mejor dicho); todos son iguales, dicen, hubo muertos en una y otra parte; luego, no hablemos mas del asunto, que todo quede como está; es decir: nosotros, los vencedores, siguiendo con el poder y luego paz y despues...
Sí, amigo, ¡no sabes hasta qué punto me hierve la sangre cuando toco este asunto! Dentro de unas pocas generaciones todo se habrá diluido en los libros de Historia que estudien los jóvenes españolitos y una vez más en esa otra historia, la de la Humanidad, esa pandilla de asesinos -los que apretaron el gatillo, los teóricos de la ideológia fascista y los que pagaban unos duros por "la caza del rojo"-, se habrán ido de rositas.
Sé muy bien que la República no iba a ser el ungüento de Fierabrás capaz de aliviar todas las múltiples dolencias de aquella triste y abandonada España, pero aún en su concepción burguesa supuso la llegada del primer aire fresco de modernidad capaz de sacarla del pozo de oscurantismo religioso y estratificación social a la que la sometían los buitres reaccionarios que habían sido sus amos desde tiempos inmemoriales. Por eso, porque veían que se esfumaban sus privilegios, la asesinaron los unos y los otros y, a cambio, nos dejaron una España de cartón piedra tan falsa como toda aquella tramoya de yugos y flechas, cruces, águilas y banderolas, retórica vana y fanfarrias que escenificaban en cada una de sus actuaciones propagandísticas y que tuvimos la oportunidad de conocer todos los que desgraciadamente vivimos aquellos tiempos de plomo, de miedo y de silencio en los que, no sólamente controlaban nuestros cuerpos, sino también quisieron apoderarse de nuestras mentes modelándolas a su imaginario.
Aquella gentuza indeseable interfirió en mi desarrollo humano privándome de una educación racional, cintífica, laica y democrática y me sumergió en un rancio nacional-catolicismo del que he tenido que ir desprendiéndome año tras año, libro tras libro y experiencia tras experiencia. Por ello, libre ya de tanto podrido lastre, no puedo olvidarme hoy de todo aquel duelo de muerte, de aquel mar de sufrimiento y de aquella peste azul que asoló a nuestro país durante décadas.
Se me ha dado la suerte de coincidir con viejos -por su mucha edad-, luchadores republicanos, mujeres y hombres que defendieron la legalidad republicana y que a pesar de las torturas, la represión y los años de cárcel aún mantienen un espíritu indomable y la fe en la llegada de una nueva República, y cualquiera de ellos se me antoja un ejemplo de inconmensurable dignidad a años luz de ese histriónico parásito que tenemos como rey. Al menos, los primeros han mantenido contra viento y marea un imaginario incorrompible mientras el segundo, a pesar de haber compartido mesa y mantel con el dictador y haber participado en Consejos de Ministros en los que se arbitraban medidas represoras contra los ciudadanos, hoy se permite el lujo de darnos lecciones de democracia y de libertades ¡Si no fuera trágico sería para morirse de risa!.
Soy un hombre de paz pero a veces caigo en la tentación de admirar lo ocurrido en 1.789, 1.871 ó 1.917. ¿Se me nota mucho mi cabreo?
Salud, y República, amigo.