El derecho a saber y la aberrante historia de España

Pedro López López

Rebelión

A partir de aquí, cabe desarrollar también alguna reflexión. En primer lugar, puede ser cierto que Europa haya conseguido vencer los totalitarismos, pero ¿ha conseguido vencer la indiferencia? Ésta parece más peligrosa incluso que los actos malvados de los totalitarios. Decía Marek Edelmann, un superviviente del gueto de Varsovia, que indiferencia y crimen son lo mismo. Primo Levi, por no salir del contexto, advertía que los monstruos existen, pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos, "más peligrosos -decía- son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a obedecer sin discutir". También Einstein advertía contra la indiferencia y decía que lo peligroso no son las personas que hacen el mal, sino las que se sientan a ver lo que pasa. Más conocida es la reflexión de Luther King: "cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas". Y antes que todos ellos, José Martí decía: "los malos no triunfan sino donde los buenos son indiferentes".

¿Cómo combatir esta indiferencia que tanto daño hace a las sociedades facilitando la emergencia de comportamientos individuales y colectivos cercanos al fascismo, como estamos viendo ya en diversos países europeos en relación con los inmigrantes y con otros colectivos? Si tenemos en cuenta que, como decía Ángel Gabilondo, educación no es mera transmisión de conocimientos, parece bastante clara la necesidad de educar para la ciudadanía y los derechos humanos a lo largo de todo el sistema educativo, incluida la universidad. Sólo este tipo de educación puede combatir actitudes racistas, xenófobas o intolerantes en general, puesto que el nazismo demostró que un alto nivel educativo general (científico, artístico, etc.) puede convivir con un alto nivel de barbarie.