El derecho a saber y la aberrante historia de España

Pedro López López

Rebelión

La casualidad ha querido que dos días seguidos haya tenido la ocasión de asistir a dos actos relacionados con lo que hoy llamamos "memoria histórica". El pasado 20 de enero se presentó el libro "La gran represión. Los años de plomo del franquismo", de Mirta Núñez, Francisco Espinosa, Manuel Álvaro y José Mª García Márquez, y el día siguiente tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad Complutense un acto de gran emotividad: la conmemoración del Día del Holocausto y la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad. Ambos actos se refieren a hechos ocurridos en la primera mitad del siglo XX en Europa y conectados por el grado de barbarie al que llegaron tanto el régimen nazi como el franquista. Cierto es que se diferencian en la magnitud de las cifras, pero desde luego no cabe asegurar que la maldad y la brutalidad de los dos protagonistas difieran sustancialmente. Si Franco hubiera tenido la ocasión de extenderse por Europa con su régimen, quizás hubiera batido el récord de brutalidades de Hitler.

En el acto de conmemoración del holocausto, el Ministro de Educación, Ángel Gabilondo, pronunció unas reflexiones ente las que caben destacar un par de ideas: la educación no es mera adquisición de conocimientos y la reconciliación no es el olvido. Suscribo ambas ideas, aunque creo que las ideas deben llevar a actuaciones y a consecuencias coherentes con lo que se defiende. El Vicerrector de Cultura y Deporte de la Universidad Complutense, Juan Manuel Álvarez Junco se refirió a la necesidad de educar en la memoria, y también comentó que Europa ha conseguido vencer los totalitarismos.