Durantes los últimos días del pasado año dos temas fueron motivo de la atención de mis posts:
Una serie que, a través del ejemplo de la independencia profesional del periodista E. Murrow y su particular enfrentamiento con J. McCarthy, pretendía advertir de la manipulación informativa que sufrimos todos hoy día, y un último post el día 31 que recordaba, en la figura de J. Lennon y su canción Give Peace a Chance, la contestación de un segmento importante de la sociedad norteamericana a la política doméstica e internacional de la Administración del presidente Nixon, a través del pacifismo activo. Ambos temas, por añadidura, estaban relacionados por el nexo común de la conculcación de los derechos y libertades ciudadanas por parte de la acción arbitraria y antidemocrática del Poder político.
Es mi deseo, en este mi primer post del año, continuar en la misma línea de denuncia y para ello os presento unos hechos en los que concurren las mismas circunstacias de la utilización corrupta del Poder sobre los ciudadanos y el empleo de los medios de comunicación para servir de soporte a esos fines. Distintas épocas, distintas latitudes y distintos Sistemas políticos pero siempre algo común en ellos; observaréis que no importa el lado que ocupemos en las barricadas, estemos en un sitio u otro de la frontera el riesgo de ser engañados por el Poder, privados de la libertad, sometidos por la fuerza bruta e, incluso, asesinados, siempre estará presente. Más aún, cuando el ciudadano se enfrenta al Sistema en la defensa de su Libertad, y de nada sirve establecer diferencias ni ampararnos en la excusa de la "legitimidad democrática" entre regímenes supuestamente democráticos y otros totalitarios, tan asesinas fueron las balas que acabaron con la vida de Jan Palach como las que pusieron fin a cualquiera de los ciudadanos que cayeron protestando contra la guerra de Vietnam, y tan criminal fue un gobierno como otro.
Jan Palach - luchador contra la agresión soviética en 1.968
El 16 de enero de 1969, cerca de las tres de la tarde, ardió en la Plaza de San Wenceslao, en Praga, una antorcha humana. En el corazón de la capital checoslovaca se autoincineró el estudiante de la Universidad Carolina de Praga, Jan Palach, de 21 anos de edad. Con este sacrificio supremo el joven protestó contra el aplastamiento del proceso democratizador de la Primavera de Praga por los tanques soviéticos, y contra el letargo que tenía sumida a la nación.
En la carta que escribió antes de inmolarse, Jan Palach demandaba la abolición de la censura. Es decir, con su muerte quiso alertar sobre la mentira, sobre la tergiversación de la verdad. La abolición de la censura en 1968 fue la más importante conquista que el movimiento popular arrancó a los dirigentes del Partido Comunista de Checoslovaquia. La libertad de expresión que logró reinar en la Checoslovaquia de entonces sólo unos pocos meses, irritó al máximo a la cúpula del Partido comunista soviético y fue una de las causas que pusieron en movimiento a las tropas del Pacto de Varsovia que el 21 de agosto de 1968 invadieron Checoslovaquia.
Los ocupantes soviéticos empezaron a publicar el periódico titulado "Noticias" en el que la brutal agresión era llamada de "ayuda fraterna." En una misiva escrita antes de su muerte, Jan Palach exigía que el Gobierno checoslovaco prohibiera la circulación del burdo panfleto divulgado por las tropas de ocupación. El joven quiso alertar con su sacrifico a la opinión pública para que ésta se opusiera a la insidiosa infiltración de la mentira.
Pocos días después de la muerte de Jan Palach tuvo lugar un intento de escamotear el sentido político de su sacrificio. En una reunión de los comunistas más ortodoxos, celebrada en Praga, circuló un panfleto que rezaba:"Jan Palach pretendía emplear un líquido especial que produjera la llama fría, pero alguien se lo cambió por gasolina. Así se produjo la autoincineración."
Sin embargo, el secretario de Estado del Interior desmintió la patraña sobre la supuesta llama fría. A comienzos de 1969 ni el propio Ministerio del Interior se atrevía a desvirtuar la realidad. No obstante, cuando en abril del mismo año tomaron las riendas del poder los sectores más dogmáticos del Partido Comunista de Checoslovaquia, encabezados por el secretario general, Gustáv Husák, los agentes de la policía secreta desarrollaron numerosas operaciones para borrar de la memoria de la nación el sacrificio de Jan Palach.
En sus operaciones anti-Palach, la policía secreta atropellaba todas las normas civilizadas. Dichas operaciones se centraron en la tumba de Jan Palach, en el praguense cementerio de Olsany.
En la sepultura de Jan Palach siempre ha habido muchas flores y han ardido velas en su memoria. Mayor número de personas acudía al cementerio el día 21 de agosto, aniversario de la invasión de las tropas soviéticas en 1968, y el 16 de enero, aniversario de la autoinmolación de Jan Palach. Entre la multitud solía haber numerosos agentes de la policía secreta que exigían a los presentes que se identificaran. Frente a la puerta del cementerio solía patrullar un carro policial.
La madre de Jan Palach debía comparecer a menudo a la administración del cementerio donde unos señores -ella no sabía si gerentes del cementerio o agentes de la Seguridad del Estado- la instaban a trasladar los restos mortales de su hijo al pueblo natal de Vsetaty.
En agosto de 1973, la señora Palachová ya no pudo acercarse a la tumba de su hijo ya que la misma estaba rodeada de vallas. Ante nuevas intimidaciones sintió miedo y acabó por ceder a las presiones. En un día otoñal del año 1973, a las cuatro de la madrugada, los agentes de la policía desenterraron los restos mortales de Jan Palach y los incineraron en el crematorio cercano. A la madre le entregaron la urna.
Con estos actos delirantes la policía secreta del régimen totalitario no logró nada. Jan Palach seguía inspirando a la lucha por la verdad, convirtiéndose para la joven generación en el símbolo de sus anhelos de libertad. Ello se puso de manifiesto en enero de 1989, al conmemorarse el 20 aniversario de su sacrificio:
Durante una semana se registraron en la praguense Plaza de San Wenceslao enfrentamientos entre jóvenes manifestantes y la policía. En las dramáticas jornadas de la llamada Semana de Jan Palach empezó a gestarse el poderoso movimiento que en el otoño- invierno de 1989 derrocó en Checoslovaquia el poder totalitario.







Hay luces que pueden ser apagadas por el poderoso, pero la huella que dejan es imborrable...
Felicidades en el nuevo año!!! que hayan màs razones para reìr que para llorar.
Parece muy lógico eso de la defensa de la Libertad. Pero hacer tabla rasa de las diferencias... no sé no né... Esa defensa a ultranza de la Libertad para como si se erigiera culto a una estatua llamada Libertad. Y eso tampoco. Para cultos, las iglesias.
Yo respeto la memoria de Jan y abomino del socialimperiialismo ruso, pero también estoy con aquello de Lenin: Libertad, ¿para qué?
¿Vamos a dejar que los imperialistas campen a sus anchas?...
La lucha continua
Salud y República
MI querido amigo mira lo publicado en"El Mundo" hace aprox. un mes .....El misterio rodea la falsa noticia que desató revolución en República Checa
By JAN MARCHAL / AFP
PRAGA
Apunto de cumplirse el vigésimo aniversario de la ``Revolución de Terciopelo'', el misterio sigue planeando sobre una falsa noticia de la muerte de un estudiante a manos de la policía que sirvió como detonante para acabar con el régimen comunista en la República Checa.......
http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/story/588749.html#sto...
Amigo te deseo lo mejor ,un abrazo.
Amiga Laurencia,
Los mismos deseos espero para tí.
Que este año nos vea siempre denunciando las injusticias y persiguiendo la verdad.
Besos.
Querido amigo Okonkwo,
¿Libertad, para qué?..... ¡Para soñar, te parece poco...!
Para soñar, por ejemplo, que podemos desde ella, desde su posesión, cambiar el mundo.
Para mí, la Libertad -si no con mayúscula, sí con minúscula-, es tan vital como el aire que respiro, y por ello defiendo con tesón "mis pequeñas libertades" contra aquellos que tratan de dirigirme, adoctrinarme, o engañarme con espejismos de tintes rosados o sombríos, según interese. Soy dueño de lo más preciado que poseo, mi propia vida, y es sólo a mí a quien le compete cómo hacer uso de ella, a quién servir y a quién denunciar, por ello abomino de los tiranos, sean del color que sean, lo que no quiere decir que me duelan lo mismo las traiciones de unos y otros.
Me duelen especialmente aquellas que acaban con las esperanzas -porque son las mías-, de los humildes, que traicionan la memoria de los mártires que cayeron luchando por alcanzar un mundo más justo socialmente, que prostituyen la filosofía de Marx y parecen con sus hechos quitarle toda su grandísima razón. Las otras, no me sorprenden, ya sé lo que puedo esperar de aquellas tiranías de las que Montesquieu ya nos advertía: "No hay tiranía más cruel que la que se perpetra bajo el escudo de la ley y en nombre de la justicia". Añade, si quieres, Estado de Derecho y Democracia y tendremos una versión actualizada de la que sufrimos por aquí. Ésta última, aparentemente menos opresiva, si quieres más sutíl en sus formas, pero no por ello diferente en sus fines.
Si Jan Palach fue la trágica consecuencia de la presencia soviética aplastando la Primavera de Praga, no más allá de siete años más tarde, en nuestro propio país, se desarrolló una maniobra desde el propio Estado -en el que el rey Juan Carlos había formado Gobierno con Arias Navarro, Fraga Iribarne, Areilza y Martín Villa entre otros conspícuos franquistas-, tendente a desmontar el poder emergente de la clase obrera y que costó cinco muertos por disparos de la Policía, más de cien heridos y numerosas detenciones.
Aunque ya me he referido a este drama en algún post anterior, por tener que ver con la actuación corrupta del Poder político y la utilización de los medios de comunicación como forma de intentar enmascarar los hechos ante la opinión pública -motivos tratados en mis últimos posts-, permíteme, amigo, que le dedique alguna jornada aportando información visual y sonora de la que hoy día disponemos y que sirve para desmontar la maniobra propagandística que se puso en marcha entonces y que viene a demostrar lo acertado de las palabras del Barón de Montesquieu.
Salud, y República.
Amigo Renato.
Agradezco tu visita y la información que me proporcionas a través de tu enlace.
Te deso un año pleno de Paz y te invito a visitar mis próximos posts, aquellos que ya adelanto al amigo Okonkwuo.
Un fuerte abrazo.
Casi estoy de acuerdo con todo lo que dices. Pero lo que encierra la pregunta de Lenin '¿Libertad, para qué?' -y con la que yo estoy de acuerdo- no va en contradicción con lo que dices, no es a esa libertad individual a la que el dirigente bolchevique se refería; libertad que es necesaria para vida, para el desarrollo de todo revolucionario, sino a que hay que atarles corto a los reaccionarios organizados y no permitirles que campeen por ahí, libres, para comerciar con el trabajo de los campesinos, o a la libertad de explotar a los obreros o avasallar a los pueblos. Y esa acción política de restringirle los movimientos a los individuos indeseables a veces no es bien comprendida. Pero es necesaria. Creo yo.
Amigo mío,
Entre las posibles diferencias de criterio que puedan existir en casos concretos y puntuales de tu imaginario y el mío, desde luego que no se encuentra la común feroz denuncia del sitema Capitalista, hoy reconvertido por aquello de los eufemismos liberizadores y los lavados de imágen en el denominado Neo-Liberalismo, cuando, en realidad, no se trata de otra cosa que la recuperación por parte de la Clase dominante -tras las ventajas sociales logradas por años de luchas obreras y la acción dinamizadora de la ideología de los intelectuales progresistas-, del Capitalismo-Salvaje de tiempos pasados, propiciado por el hundimiento y colapso de la Unión Soviética y que ha permitido la victoria del Pensamiento político Único y la Globalización económica planetaria.
¿A quién cargar con el "muerto" de la situación creada? A mi modesto entender, la raíz habría que buscarla en buena parte -respecto a la población del erróneamente llamado "mundo libre"-, en la propia naturaleza de la condición humana, tan abundante en egoísmos como escasa de memoria histórica, aunque tampoco sería conveniente olvidar la parte de culpa que tuvo la ausencia de la realidad que manifestaron poseer los líderes soviéticos que cayeron en la trampa, buscada por el Imperialismo "yanquee", de la Guerra Fría y se enfrascaron en una competencia político-económica-militar suicida, absurda e imposible de ganar debido a la naturaleza misma de las propias diferencias entre ámbos Sistemas Socio-Económicos.
Es una gran tragedia para todos, pero aún son muchos los que no comprenden esa explotación del hombre por el hombre, esa apropiación de la riqueza a través de las plusvalías creadas, esa acumulación del Poder en las mismas manos, etc., etc. Y, mientras esto sea sí, tiempos bárbaros se avecinan. Por ello:
¡La lucha, continúa!