¿Realmente existe la libertad de expresión? ¿Está más garantizada ahora que en la época de Murrow? ¿Verdaderamente podemos llegar a creernos lo que leemos, vemos o nos cuentan? ¿No es cierto que un profesional de la información sabe perfectamente cuándo se juega su puesto de trabajo y que eso no depende de estar diciendo o no la verdad?. Por muy buena voluntad que tengamos y por muy alta que sea nuestra confianza en el ser humano no creo que sea muy díficil el contestar estas preguntas.

Las Empresas de Comunicación, independientemente del imaginario político de su Consejo de Administración, no obtienen sus beneficios de la venta de las noticias que proporcionan a través de los medios escritos, radiados o televisados, sino de la publicidad que obtienen de los Patrocinadores Publicitarios, por tanto, se cuidarán muy mucho a la hora de dar noticias o editorializar sobre temas que perjudiquen a los mismos y que les cause la pérdida de sus ingresos. Por ello, las noticias se escogen, se clasifican, se observan en sus mínimos detalles, se trocean, se matizan antes de salir negro sobre blanco o a las ondas hertzianas.

Pero, si a todo esto le añadimos el componente ideológico, la cosa alcanza niveles de paranoia. Por ello ABC ofrecía la noticia sobre el aborto que da origen a esta serie de posts cuando, en realidad, de lo que se trataba y le interesaba era atacar al Gobierno socialista de España, creando en la opinión pública un sentimiento adverso al mismo. Pero esta actitud sectaria, partidista y poco profesional no es exclusiva de ABC. Tomemos los otros cuatro diarios más significativos del país, El Mundo, La Razón, El País y La Vanguardia, y cualquier noticia al azar que ocupe -por su interés-, la atención de los cinco. Veremos que una misma noticia puede ser interpretada de diferente forma según el diario que la publique; que sea más o menos extensa; que ocupe la portada o sea relegada a páginas interiores; que se ponga el énfasis en hechos o situaciones de la noticia diferentes; que se valore como algo positivo o que se denigre como negativo; e, incluso, que no merezca la atención para algún medio. Y, si llega a ser necesario para el fin que se busca, se falseará sin pudor alguno. Lo mismo ocurrirá con la Editorial que se publique sobre la noticia a exámen.

En cuanto a la televisión el resultado es absolutamente desalentador. En la actualidad, la televisión privada nos ofrece una programación cada vez más volcada con lo inane y lo superficial. Tal como nos advirtió Murrow, se ha convertido en algo banal cuando no de mal gusto, malogrando todo el potencial informativo que tiene en favor del entretenimiento y de la formación y culturización de la ciudadanía. Su programación la mayoría de las veces es algo vacío, soez y descartable. Y, las televisiónes públicas, más de lo mismo, salvo honrosos y escasísimos programas culturales, tan solo sirven como cajas de resonancia política para los Partidos que gobiernan la Autonomía en la que emiten sus programas o para el Gobierno central, y convirtiéndose en un arma propagandística de primer orden para los gobernantes que deseen mantener a la población inmersa en una nube de irrealidad y huérfana de una información objetiva, independiente y de calidad

¿Quiere decir todo esto que no compremos prensa escrita, no escuchemos radio o ver televisión? ¡En absoluto! Quiere decir que toda la información que recibamos de estos medios -mientras no nos demuestren con los hechos lo contrario-, deberá pasar por el tamiz de nuestro sentido común y, sobre todo, de nuestra formación y conocimiento.

Por último, veamos los titulares de prensa hoy en Madrid y Barcelona:

http://kiosko.net/es/np/elpais.html

http://kiosko.net/es/np/abc.html

http://kiosko.net/es/np/elmundo.html

http://kiosko.net/es/np/larazon.html

http://kiosko.net/es/np/publico.html

http://kiosko.net/es/np/la_gaceta.html

http://kiosko.net/es/np/lavanguardia.html

http://kiosko.net/es/np/elperiodico.html

http://kiosko.net/es/np/elpunt.html