Giles Tremlett
The Guardian
Traducido por Àngel Ferrero
El soldado negro sin identificar de la fotografía de arriba fue uno de los primeros estadounidenses que murieron combatiendo al fascismo como voluntario en las Brigadas Internacionales durante la Guerra civil española.
Ahora las autoridades españolas quieren devolverle su nombre para poder entregar esta misma fotografía como obsequio al presidente Barack Obama cuando visite España el año próximo.
La fotografía en blanco y negro del voluntario afroamericano forma parte de la extraordinaria colección de fotografías de la Guerra Civil que realizó Agustí Centelles y que recientemente ha comprado el Estado español.
"Todo lo que sabemos es que llegó con la brigada de voluntarios Abraham Lincoln y que murió en la batalla de Brunete [en julio de 1937]", dijo Sergi Centelles, cuyo padre, Agustí, tomó la fotografía.
El soldado de la fotografía fue uno de los más de 90 afroamericanos que se presentó voluntario para defender al gobierno republicano del levantamiento militar y de la derecha de 1936 que dio lugar a una guerra civil de tres años.
La Alemania de Adolf Hitler y la Italia de Benito Mussolini enviaron tropas para respaldar al ejército rebelde del futuro dictador, el general Francisco Franco. Voluntarios de la izquierda y antifascistas de todo el mundo se unieron a los rusos enviados por Stalin para defender la República.
Obama defendió la idea de librar una "guerra justa" en su discurso del premio Nobel de la Paz este mismo mes.
La Asociación de la Brigada Abraham Lincoln, con sede en Nueva York, y la biblioteca Tamiment de la Universidad de Nueva York, han registrado sus archivos sobre la Guerra civil para poder identificar al hombre de la fotografía, que probablemente se tomó en febrero de 1937. Han aparecido ya dos posibles candidatos: Milton Herndon, cuyo hermano Angelo ganó un célebre caso en la Corte Suprema de los EE.UU. contra una sentencia por "incitación a la insurrección", y el aviador Paul Williams.
"Es una de las ocho o nueve fotografías que mi padre tomó de los americanos cuando marchaban por Barcelona", señaló Centelles. La fotografía permaneció oculta durante cuarenta años, después de que Agustí Centelles, conocido como el "Robert Capa español", se exiliara de España cuando las tropas de Franco estaban a punto de ganar la guerra civil en 1939.
"Mi padre se llevó sus fotografías en una maleta porque temía que se utilizaran para identificar a quienes allí aparecían y fuesen víctimas de represalias", declaró Sergi Centelles. El fotógrafo utilizó la maleta como almohada en un campo de refugiados francés para evitar que se la robasen. Después se trasladó a vivir con una familia francesa en Carcassone, al sur de Francia, pero tuvo que huir de nuevo después de que estallase la Segunda Guerra Mundial y llegase a oídos de los ocupantes alemanes que estaba utilizando su cámara fotográfica para fabricar pasaportes falsos.
"La Gestapo le perseguía, así que volvió a cruzar los Pirineos en dirección a España", narra Sergi Centelles. "Dejó la maleta tras de sí, pidiéndole a la familia francesa que no la entregase a absolutamente nadie salvo a él. Así pasó desde el abuelo, cuando murió, a su hijo, y de éste, cuando también murió, al nieto."
Agustí Centelles enviaba a la familia francesa un regalo cada Navidad como señal de que aún estaba vivo.
España no concedió al fotógrafo un pasaporte hasta 1962. Entonces la familia viajó a Carcasonne para comprobar si la maleta aún se encontraba allí. Sólo en 1976, un año después de la muerte de Franco, Centelles se atrevió a recogerla y llevarla de vuelta a casa.La maleta contenía cientos de fotografías de la Guerra Civil, incluida una de George Orwell con un grupo de compañeros, voluntarios internacionales.
La mezcla de razas de las Brigadas Internacionales supuso un intento de igualdad racial como no se había visto en otros ejércitos occidentales en toda la década de los treinta. "Sabemos que había unos cuantos voluntarios afroamericanos y que a muchos de ellos los maltrataron cuando regresaron a su país, porque la gente pensaba que eran comunistas", señaló Sergi Centelles. "Tenemos cuatro o cinco nombres de posibles candidatos, pero lo que realmente queremos es encontrar a su familia."
Si conoce al hombre de la fotografía o puede proporcionar cualquier información que ayude a identificarlo, por favor contacte con giles.tremlett@guardian.co.uk
Fuente: http://www.guardian.co.uk/world/2009/dec/20/spanish-civil-war-black-fighter







Loable campaña ésta de empeñarse en devolverle los nombres propios a los soldados desconocidos, a esos héroes anónimos de guerras que muchas veces y de alguna manera les son ajenas...pero: hay realmente luchas ajenas? O en cierto sentido todas nos pertenecen?
Propio de tu naturaleza que te matricules en empeños como éste donde se trata de librar del anonimato a quienes se lo merecen.
Querido José: que tengas un 2010 próspero y abundante en bendiciones, que no desfallezcas en tus propósitos y que cuantas veces te vayas, esas mismas vuelvas con más fuerza a tu blog.
Mil abrazos desde Cali, Colombia
Rosa, querida amiga,
Los mismos deseos pido para ti en este nuevo año que ya tenemos tan próximo. Mucha Paz y que se cumplan tus proyectos vitales.
Hubo un tiempo, amiga, en el que la lucha se emprendía por motivos loables, motivos de justicia social y por las libertades, y bajo esa bandera se alistaron miles de jóvenes de todos los rincones llenos de ilusión y de esperanza.
Muchos de ellos cayeron en tierras de España, otros sufrieron persecución a su regreso a sus países de orígen y no pocos tuvieron que seguir luchando en Europa para colaborar en la derrota del totalitarismo y la barbarie.
Muchos años más tarde unos pocos supervivientes regresaron a España a recibir el homenje que se merecían y nos volvieron a dar ejemplo de su compromiso y honestidad. Por ejemplo Gerhar Hoffmann:
"(...) Considera Gerhard Hoffmann que su país apenas reconoció significativamente su lucha contra el nazismo. En cuanto a la que sostuvo contra el fascismo franquista, es sabido que en 1996 un real decreto, tan ridículo como tardío, reconoció a los brigadistas internacionales la posibilidad de optar a la nacionalidad española siempre que renunciasen a la propia. Sirvió de muy poco, porque la inmensa mayoría se abstuvo de ser español a costa de su propia nacionalidad. La Ley de Memoria Histórica, aprobada ahora hace dos años, derogó esa condición previa y permitió hace unos meses que siete brigadistas ingleses recibieran la nacionalidad española sin perder la propia en la embajada de nuestro país en Londres."
"Como pudimos leer y presenciar entonces en los medios de comunicación, los ancianos ex combatientes republicanos fueron noticia relevante y se mostraron muy satisfechos y conmovidos por el hecho reparador de esa simbólica distinción, aunque la mayoría lamentase tan prolongado retraso en concedérsela, dado que muchos de sus compañeros habían muerto antes, en el transcurso de los casi 20 años amnésicos de nuestra democracia. “Hemos tardado, pero ahora hemos llegado a casa”, dijo Sam Lesser –uno de nuestros nuevos y nonagenarios conciudadanos, luchador en la Ciudad Universitaria de Madrid–, a lo que el embajador español respondió: “Vuestra lucha no fue en vano. Vuestros ideales forman parte de la fundación de nuestra democracia”.
"Ocurre, sin embargo, que habrá otros ancianos brigadistas a los que un impedimento fundamental aparta de la nacionalidad española. La Asociación de Antiguos Brigadistas Internacionales resaltó y denunció en su día una más de las lagunas que tiene la vigente Ley de la Memoria Histórica para compensar a quienes se merecen el reconocimiento del que habla nuestro embajador en Londres. El real decreto que regula la concesión de la nacionalidad española a quienes lucharon junto a la República contra el fascismo estipula que para ello se requiere la jura o promesa de fidelidad al rey, tal como exige el artículo 23 del Código Civil."
"Gerhard Hoffmann, que combatió a Franco y a Hitler en su mocedad, que perdió a toda su familia en los campos de exterminio nazis, acaba de vivir, a sus 92 años, una dolorosa paradoja. Por un lado presentó en el Instituto Cervantes de Viena las memorias donde describe lo que él llama sus “jóvenes sueños de libertad y solidaridad”, los mismos que en cierto modo comparten ahora sus dos hijas como integrantes de organizaciones humanitarias. Por otro, hace apenas seis semanas entregó a nuestro embajador en aquella capital una carta de renuncia a la nacionalidad española por no aceptar la declaración de fidelidad al rey, aunque se le haya sugerido –según me contó– “una solución escape” que no le pareció digna de su pasado republicano. “No puedo aceptar el hecho de que para que este mundo avance haya que renunciar a la justicia”, escribe Hoffmann en su libro. La voz de su memoria."
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Félix Población es escritor y periodista