No deja de ser sorprendentemente curioso las casualidades que con frecuencia se nos presentan en el transcurso de nuestra vida. Hechos o circunstancias que se producen de forma aislada, independiente, pero que se interrelacionan unos con otros a pesar de que se producen de forma fortuita, tan solo a través de la intervención del azar. Una de estas casualidades tuvo lugar el pasado fin de semana.

Ahora que me encuentro enfrascado en presentar a todos una serie de posts en los que pretendo denunciar la manipulacion y falta de rigor informativo de los medios de comunicación que -olvidando el Derecho que asiste a los ciudadanos de tener una información veraz, objetiva e independiente-, se han transformado debido a esa anómala simbiosis que se da en ellos -por una parte, su búsqueda de beneficios, y por otra su propio imaginario-, en meros portavoces de los intereses de las diferentes fuerzas políticas que compiten por conseguir el Poder en el país que se considere, han tenido lugar -decía- varios hechos que vienen a confirmar lo que denuncio:

Uno, la interesante película de 1.976 dirigida por Sidney Lumet, "Network. Un mundo implacable", que he tenido la oportunidad de revisionar y en la que se pone al descubierto el entramado de intereses que se encuentran tras la programación de las cadenas de televisión, la falta de moralidad con la que se elabora ésta y el poder que tiene la misma sobre el espectador pasivo que -al igual que ocurre con la publicidad-, para mayor desgracia suya la recibe indefenso en su propio domicilio.

Otro, la repercusión que ha tenido en los medios escritos más significativos de ámbito nacional, la entrega de firmas y posterior iniciativa del Parlamento de Cataluña tendente a abrir un debate sobre la conveniencia o no de prohibir los espectáculos taurinos en su Comunidad Autónoma. Medios de los que voy a dar un ejemplo de sus titulares y que más que informar periodísticamente de un hecho y de las repercusiones económicas, sociales, humanas y sobre el maltrato animal, parecen dispuestos -desde un imaginario político concreto-, a anatemizar a un conjunto significativo de ciudadanos y a echar leña a un fuego político con la única intención de enfrentar a unas Comunidades con otras, sin advertir, en su cerrazón ideológica, que caen en la misma clase de error que intentan adjudicar a los ciudadanos catalanes, ya que a su pretendida denuncia del nacionalismo catalán responden visceralmente desde el más puro nacionalismo españolista.

Titulares con motivo de la votación en el Parlamento de Cataluña:

ABC (19/12/09): "El nacionalismo radical abre la vía para prohibir los toros en Cataluña".

El Mundo (19/12/09): "Cataluña camino de prohibir los toros para alejarse de España"

La Razón (19/12/09): "Estocada del nacionalismo catalán a los toros"

Tentado, por un instante estuve, de incluir en esta relación el titular de La Gaceta -de la misma fecha-, y el editorial de su director, Carlos Dávila, que también tienen algo que ver con Cataluña, pero teniendo en cuenta la "imparcialidad política" e "independencia edirtorial" de ambos -diario y director-, he preferido dejarlos al márgen ya que era demasiada ventaja a mi favor a la hora de denunciar el anti-periodismo informativo.

Por último, algo tiene que ver con la noticia difundida este fin de semana en la que se nos informa de la fusión que se va a producir entre varias de las cadenas privadas de nuestra pantalla y que, de llevarse a efecto, nos presenta un panorama bastante desalentador y sombrío en cuanto a la calidad de la programación e independencia de la información que nos proporcionen de aquí en adelante. No resulta muy aventurado imaginar lo que puede suceder de llevarse a cabo esta concentración del Poder de la Comunicación en manos de Berlusconi y de Lara al hacerse con el control, respectivamente, de La Cuatro y La Sexta. Por cierto, me encantaría saber la opinión que esta fusión le merece a Iñaki Gabilondo.

Se presentan tiempos duros para el futuro, en todo caso, nada nuevo ante esta sutil pero constante pérdida de derechos y de libertades que venimos padeciendo desde siempre y que están desvirtuando la esencia misma de la Democracia.