Edward R. Murrow era en aquellos año un periodista de reconocido y contrastado prestigio ganado tras ser enviado por la CBS a la convulsa Europa en el año de 1.937. Al dar incio la II Guerra Mundial Murrow ha formado ya un equipo de profesionales -los Chicos de Murrow-, para informar los sucesos que se producen a diario y él mismo, desde los tejados de Londres informa a sus radioyentes norteamericanos de los combates aéreos y bombardeos de la ciudad a través de un programa llamado "This Is London". Pero aún llegó más lejos ya que voló en aviones de su país en varias misiones de bombardeo sobre Europa para transmirir a sus oyentes la realidad y tensión en los hombres por la acción bélica. Fue tras el final de la guerra, al visitar el campo de exterminio de Buchenwald cuando Murrow narró la escena más terrible sobre el asesinato a escala industrial, algo que le marcaría de por vida:
"Había dos hileras de cadáveres amontonados como leña. Se veían escuálidos y muy blancos ... Algunos estaban terriblemente golpeados, aunque no parecían tener suficiente carne para mostrar moratones. Algunos recibieron un tiro en la cabeza, pero sangraron muy poco. Todos menos dos estaban desnudos. Traté de contarlos lo mejor que pude y llegué a la conclusión de que más de 500 hombres y muchachos yacían muertos en dos pilas hechas con esmero".
Esta escena rompió algo en el interior de Murrow cuando se dio cuenta de hasta donde pueden alcanzar las profundidades de inhumanidad a la que llegan las personas que disponen de un Poder corrupto , y cuando regresó a EE.UU.tenía en su interior ese algo le dio confianza, fuerza y determinación para atacar a McCarthy porque no iba a permitir que volviera a ocurrir algo igual, y mucho menos en su propio país.
Después de la guerra, de su paso por la guerra de Corea y de su regreso definitivo a EE.UU., Murrow se incorpora con su equipo al recién inaugurado medio periodístico que se encuentra en pañales, la televisión, con un programa de noticias y temas públicos llamado "See it now", y es entonces cuando llega a conocimiento de que el Ejército del Aire ha expulsado del servicio al teniente meteorólogo Milo Radulovich porque su padre y hermana eran presuntamente simpatizantes del Partido Comunista, lo que, sospechando que detrás de todo ello se encuentra la larga mano del Senador, le da pie para iniciar una campaña contra McCarthy como artífice del ambiente irrespirable de paranoia persecutoria que se vive y que hace posible -como se enterará más tarde a través de la investigación llevada a cabo por su equipo-, que "Las acusaciones (de Milo) estaban en un sobre sellado; nadie las vio. Lo declararon culpable sin juicio y le dijeron que si no quería perder el trabajo tenía que denunciar a su padre y a su hermana, a lo que él se niega...". Murrow informa estos detalles en su programa enfrentándose a la oposición del número dos de la CBS e, incluso, pagando de su bolsillo junto a su editor, Friendly, la pérdida de ingresos por publicidad causada por los patrocinadores con contactos militares que retiran sus spots publicitarios.
Tras salir a las ondas el programa sobre Radulovich, McCarthy contrataca acusando al periodista de ser un simpatizante comunista debido a su actitud interrogativa y a sus investigaciones sobre el caso, algo con lo que ya contaba Murrow que entiende que tan solo se trata de patrañas para asustar a la CBS, a su equipo y dividirlos, y de nuevo emite un programa en el que editorializa " La línea divisoria entre la investigación y la persecución es muy delgada y el joven senador de Wisconsin la ha cruzado una y otra vez. ... Siempre hemos de recordar que una acusación no es una prueba y que para la condena se requieren evidencias y el debido proceso judicial. No viviremos temiéndonos unos a otros. No dejaremos que el temor nos arrastre a una era de irracionalidad. ... No somos descendientes de hombres miedosos, de hombres que hayan temido escribir, hablar, asociarse y defender causas que en ese momento no eran populares. Esta no es una época en la que quienes se oponen a los métodos del senador McCarthy deban guardar silencio. ..." y, finalmente, "como defensores de las libertades en todo el mundo, los EE.UU. no pueden perderlas en su propio territorio". Y lo que es más, en el programa, en lugar de atacar directamentre a McCarthy, éste solo aparece y se escucha con sus propias palabras, Murrow presentó diferentes filmaciones del senador en las que realizaba declaracines contradictorias. El inteligente punto que trató de hacer notar el periodista era que McCarthy exacerbaba los temores de la opinión pública hacia los "rojos", no para luchar realmente contra el comunismo, sino para afianzar el poder de su propio partido político. A través de una histórica emisión televisiva (que se produjo en marzo de 1954), Murrow mostró un antiguo discurso en el que McCarthy afirmaba que "si la lucha contra el comunismo es una lucha entre los dos grandes partidos de América, entonces, la gente sabrá que uno de esos dos partidos será destruído." Esto lo empalmó con el audio de otro discurso en el que acusaba al partido Demócrata de traición al país, todo lo cual parece corroborar lo apuntado anteriormente. De momento, las tácticas de McCarthy son de dominio público y éste las desaprueba. Murrow está a salvo y McCarty desprestigiado.







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