Antecedentes: Tan solo en una sociedad como la norteamericana, formada por una población multiétnica mayoritariamente europea y blanca (más aún entre la conocida como WASP, blanca, anglosajona y protestante) que busca a través de un patrioterismo exacerbado una homogeneización nacionalista identitaria; una sociedad profundamente marcada por el concepto religioso del Destino Manifiesto y el puritarismo de los fundadores de la colonia; y una sociedad heredera del imaginario que alumbró la Revolución e hizo posible la Constitución Americana, la defensa de la propiedad privada y la libertad individual, puede darse la circunstancia de que el comunismo sea tenido como el enemigo a batir en cualquier circunstancia y época, por lo que el Partido Comunista Americano ha sufrido desde su creación la presión del gobierno de EE. UU. y muy especialmente del FBI de E. Hoover apoyado en un ingente fichero de ciudadanos y su legión de confidentes, que contaba con el respaldo legal de la Smith Act y la Alien Registration Act (1.940) que convertían en ilegal hablar de derrocar violentamente al gobierno. Gracias a ello, en 1.948, varios dirigentes del PC de EE.UU. pudieron ser juzgados y condenados a penas de prisión aportando -dada la imposibilidad de presentar cargos de otro tipo-, como únicas pruebas en comtra las obras de Karl Marx y otros revolucionarios escritas cien años antes El triunfo del ejército comunista de la China de Mao (1.949), el éxito de la explosión de la primera bomba atómica en la Unión Soviética (1.949) con el posterior juicio por espionaje y condena a muerte en la silla eléctrica del matrimonio Rosemberg (1.953) en el que tuvo especial y destacada actuación Robin Cohn, de quien hablaremos más tarde, el inicio de la Guerra de Corea (1.950), y la realidad de un mundo dividido entre dos bloques con concepciones políticas y económicas diferentes -una, configurada por una sociedad eminentemente individualista y de Mercado Libre, y, otra, de Intervencionismo de Estado y aspiración Socialista-, que puso en marcha la Guerra fría, fueron las circunstancia que aprovechó principalmente el Partido Republicano para crear en la población una psicósis de pánico ante el "peligro comunista" y la pérdida del American Way of Life y ya se sabe que no hay mejor manera para manejar y manipular a la población de un país que cuando esta se encuentra atemorizada -algo que se pudo comprobar tras el 11S y las Torres Gemelas-. En este clima el Congreso americano aprobó las Leyes de Seguridad Interna (1.950) y de Inmigración y Nacionalidad (1.952) que restringían la activida del Partido Comunista Americano y prohibía la entrada en el país de comunistas declarados.

Fue en los ambientes intelectuales del país, más abiertos hacia el imaginario progresista, y en Hollywood, con una sociedad de artistas, productores, directores, guionistas y técnicos que mantenían una moral más laxa al común del americano medio, en donde en principio se centró la investigación y persecución de posibles comunistas en lo que se dio en llamar "La Caza de Brujas" y que hizo que A, Miller la denunciase escribiendo Las Brujas de Salem En un tiempo en el que todos ellos dependían en sus carreras profesionales de contratos exclusivos con los Estudios Cinematográficos en los que se les obligaba a firmar una llamada "claúsula moral" el celo de la Comisión de Actividades Antiamericanas dependiente de la Cámara de Representantes en la que velaba armas para futuras actuaciones políticas un joven y ambicioso Richard Nixon, fue especialmente activísmo y aprovechó dicha cláusula para emplearla como una especie de "ley del embudo" al hacer la vista gorda si los investigados, al márgen de su comportamiento moral, eran "buenos y modosos chicos" y no tenían utópicas veleidades políticas, pero en caso contrario, se llegó a mirar por parte del FBI, colaborador activo de la Comisión, hasta en las intimidades sexuales de alcoba de los más levantiscos pudiendo ser acusados de "degeneración moral" o lo aún más grave, de "conspiración comunista". La atmósfera en Los Ángeles se hizo irrespirable en medio de vergonzosas delaciones, agresivas comisiones de investigación, inmorales circulación de "listas negras", cobardías canallescas y algún que otro meritorio acto de valentía, y no pocos profesionales se vieron obligados a declarar, aceptar que en Hollywod, efectivamente, "había influencia comunista", o confesar sus errores y mostrarse dispuestos a "colaborar" y denunciar a sus compañeros, lo que hizo que un grupo de profesionales del cine se trasladase hasta Washington para, junto a miembros del teatro neoyorkino, denunciar que "somos tan anticomunistas como el que más, pero exigimos que la investigacion se haga de forma justa. Deseamos que a los acusados se les facilite la forma de defenderse" por contra, no tan solo eran los republicanos los que movían el árbol, también el representante demócrata John R. Rankin manifestó que "las libertades civiles garantizadas por la Constitución no podían proteger a quienes tratan de destruir las formas imperantes de gobierno", y denunció a los comunistas como "sembradores de la revolución en EE. UU." y calificó al comunismco como "la más terrible amenaza que haya conocido la humanidad".

Con la aparición en este escenario kafkiano del Senador McCarthy y de su teoría de que las derrotas políticas norteamericanas en el campo de la política exterior se debían a la infiltración en el aparato estatal de espías, agitadores comunistas y sus colaboradores que interferían y saboteaban sus actuaciones para poder dar así una victoria a la Unión Soviética y colaborar a conseguir su hegemonía mundial, la situación se hace aún más insoportable. Consecuentemente, para poder conseguir éxitos en el exterior se hacía imprescindible una durísima represión de la conspiración interna para, por fases, localizarla primero, acosarla después y eliminarla definitivamente más tarde,.y, a causa de ello, se produce durante todo 1.953 un incremento en las investigaciones de las actividades y comportamientos de empleados de entidades públicas de la Administración. En 1.954 finaliza la Guerra de Corea con una especie de "empate técnico" que no satisface al quisquilloso Senador. Para McCarthy, si el Ejército norteamericano, dada su mayor capacidad moral, combativa y técnica, no había podido salir victorioso en su confrontación con los comunistas coreanos del norte tan solo podía ser debido a una causa, que la conspiración comunista impregnaba lo más sagrado de la Nación y llegaba hasta los funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas lo que condujo a violentos ataques contra eminentes personalidades entre las que se encontraban el propio Presidente y varios oficiales del Ejército de alta graduación, e incluso intentó que compareciese ante la Comisión el ex presidente Truman, lo que supuso el principio del fin del Senador. McCarthy, el joven Senador federal por Wisconsin era un lunático, un enfermo, un hombre endiosado que aprovechó el sentir general e inició averiguaciones públicas en el Senado sobre la posible infiltración comunista en instituciones importantes como el Gobierno, los militares y los medios informativos.Todo sospechoso de tener nexos con el comunismo fue llamado, interrogado agresivamente sobre su adhesión al Partido Comunista y presionado para delatar a más comunistas. Si bien es cierto que los archivos de la ex Unión Soviética y comunicaciones de espías de ese país interceptadas en Estados Unidos demostraron más tarde que había cierto grado de infiltración -por otra parte, algo que no hiciera igualmente EE.UU. en la otra parte del bloque de la Guerra Fría-, las embestidas de McCarthy a menudo fueron salvajes, arruinaron carreras y dañaron vidas. Siempre controvertido, McCarthy gozó de gran popularidad por un tiempo, pero al final su anticonstitucional campaña desprestigió la causa anticomunista ante muchos estadounidenses. Este clima de sospecha, desconfianza y desprestigio creado en la Administración y el Ejército empujaron a Eisenhower -militar él mismo que no iba a permitir graciosamente que cayese el deshonor sobre el Ejército-, y al Senado a actuar contra McCarthy, consecuencia de la misma fue que quedó apartado del Comité de Investigación Permanente del Senado y perdió toda su influencia política. Pero antes de que ocurriese esto se produjo otro hecho determiante en su caída: