Pero, además de todo esto, tanto ABC como aquellas fuerzas políticas e, incluso la Iglesia Católica con su actitud, no están haciendo otra cosa que realizar un monumental ejercicio de hipocresía y cerrando los ojos ante una realidad que se presenta con toda nitidez y se enrocan, erre que erre, tras un imaginario más acorde con los tiempos pasados que con las sociedades modernas del siglo XXI y sus complejas realidades. Porque todos ellos saben que, independientemente de la iniciativa del Gobierno de España, en nuestra sociedad se seguirán produciendo abortos -no pocos de ellos en familias católicas-, por lo que de triunfar sus tesis, las mujeres que se viesen obligadas a tomar esta vía quedarían por un lado, en manos de matarifes que pondrían en grave riesgo sus vidas y, por otro, expuestas a la acción penal. Algo que está reclamando la Conferencia Episcopal Española pasándose por el "arco de triunfo" las atribuciones del Parlamento al exigir que se tipifique como delito el aborto -en cuanto a amenazar con la excomunión a todo aquel que tenga que ver de una u otra forma con el aborto, aparte de otras consideraciones en el terreno de las creencias religiosas, no es otra cosa que la utilización una vez más del arma más poderosa que la Iglesia siempre ha esgrimido contra el pueblo: ¡el miedo!-.
Aunque, claro, esta situación de indefensión jurídica tan sólo afectaría a aquellas pobres mujeres que no dispusieran de los medios económicos necesarios para acudir a las clínicas de aquellos países en los que el aborto se encuentre perfectamente regulado en cuanto a las condiciones higiénicas y sanitarias y al correspondiente respaldo legal, algo que sí podrían hacer las pertenecientes a las capas más favorecidas materialmente. O sea, ¡más de lo de siempre!, una sociedad estratificada y clasista, dividida entre los que gozan de mucho -incluso el favor de la Iglesia- y aquellos otros que carecen de todo -y, ese todo, incluye el derecho a la justicia social-..
En esta obligada desviación, aunque escapa al espíritu del post centrado en el Periodismo, por figurar la Iglesia Católica como ariete espiritual y ético en la campaña antiabortista, tomemos otros dos ejemplos en los que el Vaticano a través de la voz de su máximo referente, el Papa, nos ofrece otra muestra de su "caridad cristiana" y de su "realismo" sociológico y que más parecen palabras dichas por alguien que vive en un mundo que nada tiene que ver con el nuestro que en el guía espiritual de millones de ciudadanos.
Nos explica el Papa que, el SIDA, "no se puede resolver con eslóganes publicitarios ni con la distribución de preservativos", y que éstos, "al contrario, sólo aumentan los problemas". "La única vía eficaz para luchar contra la epidemia es la humanización de la sexualidad", añadió, "una renovación espiritual", destinada "a sufrir con los sufrientes". Es decir, "abstinencia y oración". Y nos dice el enviado especial al Vaticano que, " Después de la oración del Ángelus, el Santo Padre lanzó una nueva apelación en ocasión del Día Mundial de Lucha contra el SIDA, celebrado oficialmente mañana, 1º de diciembre, para que se multipliquen y sean coordinados "los esfuerzos conjuntos para parar" esta enfermedad. El Papa de forma particular aseguró la oración para los pequeños, los más pobres y para todos los refugiados. "La Iglesia no para de esforzarse en el combate al SIDA", afirmó el Papa.
Como se aprecia, en el caso del SIDA la Iglesia sigue tan ciega como ante el aborto e, incluso, en esta ocasión rozando cuando no incurriendo claramente en responsabilidad criminal porque por mucho que el Papa reclame la abstinencia sexual los ciudadanos continuarán manteniendo relaciones sexuales, porque éstos son seres humanos plenamente sexuados y no santos con votos de castidad o seráficos querubines, y el tipificar como "pecado" el uso de los medios anticonceptivos, además de ser una estupidez, no es otra cosa que un crimen por las consecuencias que se pueden derivar de su no uso.







como cada día paso a saludarte José
veo que sigues con el tema de la informacion y su manipulacion . que nos convierte en defintiva en personas alejadas de que ocurre en realidad
un abrazo amigo
Rosana,
Cierto, esta manipulación informativa a la que nos someten los Mas-media y esa legión de personajes y personajillos que les prestan, a cambio de un plato de lentejas, su pluma, su voz o su rostro para confundirnos, aleccionarnos o entontecernos, merecen que yo, librepensador, humilde, demócrata y cabreadísimo ciudadano, les dedique unos cuantos posts.
Si no sirven para mucho, al menos habré ejercitado mi derecho al pataleo.
Un beso, amiga. Más tarde pasaré a saludarte.