A la altura de la película en la que nos encontramos podemos decir que no somos tan inocentes como para no saber lo que se esconde detrás de los grandes medios de comunicación y lo que suponen éstos como vehículo para crear opinión entre la ciudadanía, no en vano, a la prensa -y, por extensión al Periodismo en general-, se la califica como Cuarto Poder ( Lord Macaulay, en 1823 escribiría que "la tribuna ocupada por la prensa se ha convertido en el cuarto poder del reino"), tras los clásicos ya conocidos, Legislativo, Judicial y Ejecutivo. Y no sólamente esa faceta, sino también la capacidad - debido a esa influencia sobre los ciudadanos - para ayudar a crear o derribar gobiernos, de ahí que las noticias sean analizadas, escogidas, filtradas, "cocinadas" y presentadas en función de los intereses particulares de estos medios, repitiendo hasta la extenuación en longitud y contenido las que más convengan y ocultando o dejando en su mínima expresión aquellas que más perjudican, lo que desnaturaliza la labor del periodista al convertir a la información en mera propaganda ideológica y al medio que la proporciona en una pieza más del juego político.

También sabemos que, en la actualidad, se está planteando en España por parte de su Gobierno la iniciativa de presentar ante el Parlamento una nueva Ley que venga a complementar y actualizar la Ley existente desde 1.985 sobre el aborto -huiré de utilizar eufemismos-, y también sabemos las polémicas y las campañas en pro y en contra que está originando esta situación; por un lado las fuerzas políticas y sociales consideradas progresistas que apoyan por considerarla necesaria esta iniciativa y por otra la derecha política y la Iglesia Católica que no sólamente se oponen a ello sino que, por su actitud, parecen dispuestos no sólamente a estimar que es innecesaria sino también a propiciar la derogación de la Ley hoy en vigor, y este titular de ABC parece ir en pos de favorecer esta campaña opositora.

No menor resulta ser el conocimiento que tenemos de la ideología que se esconde tras la línea editorial de ABC, que no es otra que monárquica, "de derechas" y católica, por lo que no resulta extraño ese titular del diario, aunque sí, por lo que se decía más arriba, carente de esa necesaria imparcialidad que debe existir en la profesión. El aborto es un tema altamente controvertido y poliédrico y del que hay que hablar con mucho cuidado ya que hay diversas razones que podrían aconsejar hacer uso de la actual Ley que le da carta de legitimidad, todas ellas dolorosas pero, en último caso, se trataría de un asunto exclusivamente moral y personal que, en cualquier caso, no es mi intención debatir aquí. ABC tiene todo el derecho del mundo - en democracia no debe existir la censura- de abandonar la ética profesioal y colocarse en este tema del lado que estime más acorde a su imaginario, incluso que intente influenciar a sus lectores y captar otros a través de su campaña mediática, que se posicione según el discurso de esta derecha y de esa Iglesia en lo que ellos autodenominan como "a favor de la vida", pero ambos parecen olvidar algo que nosotros sabemos perfectamente.

Sabemos, por ejemplo, que ABC no siempre estuvo "a favor de la vida" sino que en su dilatada andadura desde 1.905 hasta la fecha de hoy no fueron extraños los momentos en los que apoyó, colaboró o exculpó, a través de su línea editorial o de los autores que firmaban sus artículos, a los propagadores de la muerte tanto de la España Nacional-Sindicalista como de la Alemania Nazi o de la Italia Fascista, y otro tanto se podría decir de la Iglesia Católica y sus relaciones de amistad, compromiso y colaboración con la España de Franco. Recientemente ABC ha abierto su Hemeroteca a la Red y el visitarla puede ser un ejercicio muy saludable para saber quién es quién a la hora de establecer valoraciones, comportamientos o juicios morales.