Venía yo últimamente observando que mi hija -que lógicamente dada su edad no vivió la experiencia de la década prodigiosa de los años sesenta y la influencia en todos los órdenes que esta tuvo sobre los que entonces eramos jóvenes-, me miraba, no con buenos ojos, y para evitar incrementar aún más el llamado conflicto generacional decidí pasarme por la peluquería y que le diesen a mi cabello una longitud -digamos- "menos contestataria". ¡Dicho y hecho! Y, hace unos días me acerqué hasta la peluquería del barrio y tomé asiento en espera de mi turno para someterme al "sacrificio".

Mientras este llegaba, mas por entretener el tiempo que por otra cosa, eché una mirada a la prensa que se encontraba a disposición de los clientes sobre una mesita y pude comprobar que entre ellos había un par de diarios deportivos, una revista de esas en las que se muestran señoras estupendas, un cómic para los más pequeños y un diario de información general de gran tirada y veteranía profesional, el ABC en su edición madrileña. Pero lo que más fijó mi atención fue su noticia principal de portada que decía lo siguiente: "Practicar abortos será enseñanza obligatoria en Medicina y Enfermería".

Me llamó la atención, no la noticia en sí ni la forma en la que el diario la daba, sino algo más delicado, la práxis periodística, la deontología profesional, eso que se entiende como una "información veraz y sobre todo independiente" a la que tiene derecho todo ciudadano, más aún, si se trata de un país que se dice democrático. Porque veamos, en primer lugar, yo, que ni he estudiado Medicina ni Enfermería pero sí una asignatura denominada Higiene Naval en la que se repasaban posibles casos clínicos que podrían darse abordo y la forma de enfrentarlos e, incluso, un tema en la misma llamado "Asistencia al parto", entiendo que en cualquier Facultad decente en la que se impartan estos estudios académicos o, en su caso, en las prácticas hospitalarias realizadas por los nuevos profesionales de la Medicina o de la Enfermería, no sólamente se les enseñará -por el bien, en este caso de las pacientes-, este tipo de intervención médica sino cualquier otra que tenga que ver con la salud de las personas por muy dolorosa, sangrienta o traumática que pueda ser para el que la padece y para el que la ejecuta. Si esto es así, sobra el titular por lo obvio de la noticia, y si sobra el titular ¿por qué razón se realiza? Sencillamente, porque lo que le interesa al diario no es la información que facilita sino lo que se puede colegir de ella en una lectura más detenida, entre líneas: "que el Gobierno - de España, socialista en este caso-, está interesado en mantener y legitimar el aborto".