Continuemos introduciéndonos en este guión merecedor de ser firmado por cualquiera de los autores ya señalados:
Las últimas verdades sobre el agente Galíndez
JOSÉ LUIS BARBERÍA
Han pasado ya 46 años (en el momento del presente artículo), pero Galíndez se resiste a desaparecer en los sumideros de la historia. Ahora, que ya casi no quedan protagonistas directos de aquellos hechos, surgen nuevamente publicaciones, novelas, biografías, películas de ficción y documentales que, como el que se estrena estos días en San Sebastián, interpelan más certeramente sobre el doble misterio de su ambigua personalidad y de su impune asesinato. ¿De dónde surge este renovado interés por el asunto? ¿Qué clase de atracción despierta ese nacionalista vasco nacido en Madrid, hombre de confianza del lehendakari José Antonio Aguirre y cualificado informador de los servicios secretos norteamericanos? ¿Hasta dónde llegó la amplia red vasca de espionaje desplegada contra el nazismo, primero, y el comunismo, después, que el PNV puso en manos de Estados Unidos?
1) Galíndez. 2) Director FBI Hoover. 3) Trujillo. 4) Trujillo y Nuncio Vaticano.
Todo apunta a que el 'mártir antifranquista' del nacionalismo vasco fue sacrificado en el altar mayor de la guerra fría cuando el peligro comunista sustituyó como fantasma al derrotado nazismo y el Gobierno norteamericano pactó con el régimen de Franco en un elocuente ejercicio de la máxima: 'El enemigo de mi enemigo es mi amigo'. Pese al manto de silencio y olvido que cubre aquellos años, sólo los más visceralmente anticomunistas de los dirigentes nacionalistas vascos dejaron de interpretar el comportamiento norteamericano como la traición de la potencia en la que habían depositado todas sus esperanzas y muchos de sus mejores hombres. El caso Galíndez representa en el PNV la historia de un monumental fracaso; la tragedia culminante de una etapa turbia, poco honorable también, que suscitó algún remordimiento y no pocos problemas dentro del restringido círculo de dirigentes instalados en el secreto. Jesús Galíndez desapareció sin dejar rastro, la víspera, precisamente, de que la bandera franquista ondeara por primera vez en la sede de las Naciones Unidas, algo a lo que él y su partido se habían opuesto denodadamente.
1) Coche familia Trujillo. 2) Brandy español especial para Trujillo. 3) Vajilla de oro trujillo. 4) Regalo de Franco a Trujillo. 5) Yate de Ramfis Trujillo.
Material gráfico: Raifis Genao.















paso Jose , como siempre a saludarte , y a agradecerte tu comentario en último post
un abrazo amigo
Un abrazo para tí, querida amiga, y gracias por tu visita.
Besos.
vuelvo amigo
esta vez para decirte :
Mil gracias José, por ser unos de los pocos que supo entender
Una mujer, una rosa y una poesía, horrorizan
Guerra, hambre y miseria, parece ser los temas a postear
Repito mi agradecimiento
Amiga,
No sufrasn que no has hecho nada incorrecto. En tu casa dejo constancia de esto.
Besos.
Sobre Galindez tiene una novela Vazquez Montalbán que estáq ahí, en la estantería, y que no he leido aun. Recuerdo que hace años Blanco Chivite me decía que la empezó a leer y estuvo a punto de dejarla por como empezaba, luego creo recordar que opinó que no estaba mal.
De todas formas interesante el tal Galindez.
Saludos
Okonkwo, amigo mío,
Vázquez Montalbán era uno de mis escritores favoritos en temas de análisis y ensayos políticos, pero no lle´gué a leer su novela sobre Galíndez.
Según tengo entendido su idea era hacer una historia novelada sobre el caso, lo que ocurre es que, el personaje y las circunstancias que lo rodearon, alcanzan tal grado de intensidad que lo auparon a la cúspide de la narración
Por otra parte la historia viene a demostrarnos la existencia de un mundo oscuro y siniestro gobernado no por delincuentes comunes del Rabal o de cualquier otro barrio marginal de una ciudad moderna. Ese mundo lo dirigen Jefes de Estados seudo-democráticos o no que no se cortan un pelo a la hora de dictaminar sobre la vida de sus semejantes, y lo más curioso, que se apoyan en manos del pueblo para atentar contra sus propios pueblos.
¡Salud, y República!