La conexión francesa ( II ).

Aunque la nacionalización de la Compañía del Canal de Suez no afectaba directamente a Israel, la primera deflexión de Ben-Gurion al conocer la noticia fue que tal situación podría ofrecer una oportunidad para provocar la caída de Nasser. Hizo algunos intentos con la CIA respeto a una acción conjunta para derrocar a Nasser pero recibió una respuesta evasiva. El 29 de julio, Dayan propuso tres posibles líneas de acción para aprovechar la nueva situación: la ocupación de la península de Sinaí en su conjunto hasta el canal de Suez, la captura de los estrechos de Tirán, y la toma de la franja de Gaza. Ben-Gurion rechazó esta idea argumentando que Occidente no las apoyaría, por temor a la Unión Soviética. En su diario escribió con pesadumbre ese mismo día: "las potencias occidentales están furiosas.... Pero me temo que no harán nada. Francia no se atreverá a actuar sola; Eden no es un hombre de acción; Washington evitará cualquier reacción".

Ben-Gurion se equivocaba respecto a Francia. Aunque la nacionalización de la Compañía del Canal era completamente legal, y aunque se ofreció compensación a los accionistas, los franceses estaban decididos a devolver el golpe. Si los militares franceses sufrían el síndrome de Argelia, los políticos franceses sufrían el de Munich.

El día posterior  a la nacionalización, Bougès-Maunoury pidió a Peres que se reuniera urgentemente con él. Peres llevó a Nachmias con él y se sorprendió al encontrar al ministro rodeado de generales que estudiaban con detenimiento varios mapas. "¿Cuánto tiempo", preguntó, "llevaría a las FDI abrirse paso a través del Sinaí para alcanzar el Canal?". Peres calculó que podrían tardar unas dos semanas. El ministro continuó con otra cuestión: "¿estaría Israel dispuesto a participar en una operación militar tripartita en que su misión específica fuera atravesar el Sinaí?". Peres respondió que asumía que,  bajo ciertas condiciones estarían dispuestos. El ministro entonces informó a su visitante sobre la Operación Mosquetero, un plan anglo-francés para enviar tropas al Canal y reafirmar sus derechos por la fuerza. Cuando de marcharon, Nachmías dijo a Peres que merecía la horca por hablar de un asunto tan grave sin autorización previa. Peres replicó que prefería jugarse el cuello a correr el riesgo de perder una oportunidad como aquella.

El 18 de septiembre, Peres voló a París para acelerar la compra de armas.  En París, Bourgès-Maunoury explicó a Peres que los británicos estaban my indecisos. Que el plan para una operación conjunta con ellos podría que tener que abandonarse, y que buscaban otros socios para la guerra con Nasser. Añadió que había tres calendarios diferentes: los franceses propugnaban una acción militar inmediata contra Egipto., los británicos querían dar dos meses de margen para la acción diplomática, y los norteamericanos proponían un periodo mucho más largo para debilitar al régimen de Nasser sin usar la fuerza militar. Asumía que el calendario israelí estaría más cerca de los británicos que de los franceses.

Peres respondió que la alianza sería más importante para Israel que el calendario, y sugirió el establecimiento de un contacto personal entre los ministros. Bourgés-Maunoury entregó a Peres una carta para Ben-Gurion y éste respondió: "respecto a los tres calendarios, el más cercano a nuestro corazón es el francés".

A finales de septiembre, el Gobierno francés decidió invitar a París a representantes israelíes para debatir una acción militar conjunta contra Egipto. Se dijo que los británicos habían dado su visto bueno al plan francés de involucrar a Israel siempre que no atacase a Jordania. Ben-Gurion describe en su diario la propuesta británica como "posiblemente fatídica", y también la comunicó al Consejo de Ministros. En la discusión en el Gobierno se manifestaron distintos temores: Que Rusia enviara voluntarios en ayuda de Egipto, que el Reino Unido traicionara a Israel, y que todos los Estados árabes se unieran a la guerra. Ben-Gurion rebatió con vigor los argumentos de los indecisos. Quería a toda costa, formar una alianza con las potencias occidentales, y dejó claro a sus ministros que estaba fuera de toda duda dejar pasar la oportunidad. Estos aceptaron sus recomendaciones y aprobaron el envío de una delegación de alto nivel a Francia. Dayan hizo la siguiente observación a Peres: "estamos llegando al final del principio".

(Fuentes:Avi Shlaim:El muro de hierro)