La Misión Anderson ( II ).
Ben-Gurion envió a Isser Harel, director del Mossad, en misión secreta a Washington para reunirse con Allen Dulles, director de la CIA y hermano de J. Foster Dulles. El mensaje de Harel era que el suministro de armas a Israel evitaría la guerra, mientras que el embargo llevaría a la guerra. Harel también reveló que había aconsejado a Ben-Gurion, tras conocer el acuerdo de armas con Checoslovaquia, emprender una acción militar para derrotar al ejército egipcio y provocar la caída de Nasser. El rechazo de Ben-Gurion fue presentado como prueba de la moderación y sensatez del primer ministro.
Mientras la misión de Anderson se estaba desarrollando, Ben-Gurion mostró poco interés por la mediación norteamericana y mantuvo la presión para obtener armas. El 14 de febrero escribió al presidente Eisenhower, describiendo a Nasser como una amenaza para los intereses de Occidente en la zona así como para la seguridad de Israel. En su última reunión con Anderson, el 9 de marzo, le dijo que alcanzar la paz no era posible, pero había una manera de evitar la guerra: la adquisición de armas defensivas.
La misión de Anderson se solapó con la que Dag Hammarskjöld, secretario general de la ONU, desarrolló en la región. Éste tenía la meta de asegurar un alto el fuego, y en tanto que la primera era secreta, la de Hammarsköld era pública. Hizo tres viajes en enero, abril y julio y se reunió con Nasser y Ben-Gurion en las tres ocasiones. Su objetivo era desactivar la tensión en la frontera egipcio-israelí y, en particular, encontrar una solución al problema de las ZDM en la frontera de Al-Auja. Ambas partes habían introducido tropas y construido fortificaciones violando así el acuerdo de armisticio. Desde los últimos días de octubre de 1955 los portavoces israelíes habían comenzado a denominar esta zona como Nitzana, tratándola como parte de Israel en lugar de una ZDM bajo control de la ONU. El 3 de noviembre el secretario general propuso un plan de tres puntos para resolver el problema. Ambas partes lo aceptaron pero los israelíes insistieron en que los egipcios abandonaran la zona en primer lugar mientras que los egipcios hicieron lo propio, de manera que continuó el estancamiento.
Ben-Gurion se puso al frente de las negociaciones y se apoyó en asesores militares, principalmente Dayan La cuestión era si se debía aumentar la presión sobre las ZDM o trabajar con la ONU a favor de una solución pacífica. Dayan y Yosef Tekoah presionaron para que se declarara la ZDM de Al-Auja parte de Israel, tal y como lo habían hecho con la ZDM de la frontera con Siria. Se trataba de una política de desafío a la ONU y provocación a los egipcios para tratar de imponer un control unilateral israelí. Ben-Gurion era menos extremista pero no estaba dispuesto a retirarse de Al-Auja. Sharett, por otra parte, propugnaba el estricto cumplimiento del acuerdo de armisticio. Se oponía a la política de altercados con Egipto que llevaría, por otra parte, a una confrontación con la ONU.
A Dayan no le gustaba el compromiso con la ONU y presionaba para que se extendiera el control israelí sobre la ZDM a través de la introducción de soldados disfrazados de granjeros. Convenció a Ben-Gurion para que propusiera al Gobierno la construcción de dos nuevas colonias "civiles" en la ZDM y éste forzó la introducción de la propuesta en el Consejo de Ministros del 18 de marzo.
A comienzos de abril los incidentes se multiplicaron, y un notable refuerzo de las tropas a ambos lados de la frontera aumentó el nerviosismo general. El Consejo General decidió el 4 de abril pedir al secretario general que investigara sobre el terreno pero en víspera de la llegada de Hammarsköld, las FDI lanzaron un contundente bombardeo sobre la ciudad de Gaza como respuesta al ataque egipcio con mortero sobre un asentamiento fronterizo. Sesenta egipcios murieron y alrededor de un centenar resultaron heridos. Esto dio lugar, a su vez, a una ola de ataque de fedayines desde la franja de Gaza., provocando numerosos muertos y daños en el interior de Israel. Hammarsköld encontró tanto a Nasser como a Ben-Gurion en un iracundo y agresivo estado de ánimo. Nasser había decidido emprender acciones de represalia con su única arma eficaz disponible. Estimaba que Ben-Gurion no sería sensible a ningún otro tipo de persuasión. Adoptaba así la misma política del primer ministro israelí del "ojo por ojo". En el informe de su misión, que presentó al Consejo de Seguridad el 9 de mayo, Hammarsköld fue abiertamente crítico con Israel por violar los acuerdos de armisticio.
(Fuentes:Avi Shlaim:El muro de hierro)







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