La operación Kinneret ( III )
La consecuencia más grave del ataque a Kinneret fue, sin embargo, el rechazo norteamericano de proveer de armas a Israel. Ben-Gurion argumentó que Dulles no habría entregado las armas aunque la acción no hubiera tenido lugar, y Sharett y Eban pensaron que tal argumento era estúpido porque si incluso Dulles había tomado ya una decisión, era un gran error darle la excusa perfecta para su negativa. La acción de Kinneret demostró una vez más la división entre el ministerio de Defensa y el de Asuntos Exteriores.
La desclasificación de documentos norteamericanos de la época justificó a Sharett y Eban y claramente desmintieron las posiciones de Ben-Gurion, Dayan y los otros partidarios del ataque. En la víspera de la operación, Dulles había decidido vender armas a Israel. Distinguió entre armas defensivas y ofensivas, como tanques y aviones, y propuso entregar las primeras de inmediato y las segundas en varias fases durante el años siguiente. Por el momento, pensó, la Declaración Tripartita de 1950 daría a Israel una garantía de seguridad razonable contra cualquier ataque. El 13 de diciembre, sin embargo, Eban informó de que a decisión sobre la entrega de armas había sido rechazada. La principal razón que se alegó fue el reciente incidente en la frontera de Siria.
Los documentos oficiales también desmientes que Dulles fuera hostil a Israel, como muchos israelíes pensaban, y que, sin lugar a dudas, no quería verlo destruido. Su punto de vista era que tratar de equiparar el poderío militar de Israel al de sus vecinos no garantizaba su seguridad. Sólo la paz con los árabes permitiría a Israel sobrevivir a largo plazo. Para alcanzar la Paz Israel debería estar preparado para hacer concesiones territoriales y readmitir a 100.000 refugiados palestinos. Tampoco era Dulles tan inflexible sobre la cuestión de las armas. Pensaba que Israel estaba legitimado para recibir armas de Occidente de la misma calidad, y en la misma cantidad, que las que la URSS había prometido a Egipto. Pero le preocupaba enormemente la polarización de Oriente Próximo. No quería que Estados Unidos se convirtiera en el único suministrador de armas a Israel o abandonara al mundo árabe a la Unión Soviética. Su solución era animar a Francia y a Canadá para que vendiera armas a Israel, especialmente aviones de combate. El ataque a Kinneret ocurrió en el mismo momento en que la posición de Occidente estaba cambiando respecto al suministro de armas a Israel. Acabó con las posibilidades de ayuda directa norteamericana de Estados Unidos.
El ataque a Kinneret, que estaba destinado a debilitar a Sharett, incrementó paradójicamente su influencia dentro del Gobierno, al menos temporalmente. Sharett pensaba que las FDI debían cumplir exclusivamente con el papel defensivo. Comprendía la importancia de la fuerza militar y no escatimaba esfuerzos en conseguir armamento adicional para las FDI. El 16 de enero escribió a Dulles para renovar la petición israelí de armas: "Armas de la misma calidad que aquellas que Egipto está obteniendo ahora es nuestra única posibilidad de salvación, la única disuasión efectiva contra una agresión egipcia" Esta petición fue acompañada por un compromiso oficial: ""Estoy autorizado por mi Gobierno para afirmar formalmente que, si se nos entregan armas adecuadas, éstas serán sólo empleadas para la defensa y que evitar la guerra como cualquier nuevo deterioro de la estabilidad regional serán consideraciones prioritarias de nuestras política y acción". Esto era casi exactamente lo opuesto a la política propugnada por Moshe Dayan.
(Fuentes:Avi Shlaim:El muro de hierro)







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