Dios es de derechas. Nazionalismo, franquismo y catolicismo: una alianza contra la libertad.

Javier Fisac Seco

UCR 20 de Abril de 2009

Cuando hablamos de dioses se hace necesario establecer una primera diferencia entre politeísmo y monoteísmo. La conclusión que se sigue de esta diferencia es que ya estamos hablando en términos políticos. De democracia o de totalitarismo. Lo democrático es laico, decía la revista "Leviatán" en 1934, luego lo totalitario es religioso.  O en palabras del filósofo Schleiermacher si "La experiencia religiosa es un sentimiento de dependencia absoluta", entonces, concluirá Eric Fromm, esto es así porque los individuos se someten  a poderes autoritarios exteriores a él e interiorizados en él.

Pero por qué razones el pueblo se ha dejado dominar y se sigue dejando dominar por dioses que habían sido creados para tenerlos sometidos a un poder autoritario. A esta pregunta ya han respondido W. Reich, E. Fromm y Marcuse, por lo que no voy a repetir sus argumentos que podemos encontrar en sus libros e indirectamente en el prólogo de este libro y en sus fuentes y  bibliografía. No voy a entrar, porque mi investigación se ha centrado en otros aspectos escasamente investigados.

El libro arranca, tras hacer un concentrado resumen de los siglos precedentes, en el siglo XVIII, el siglo de las Luces, porque es el momento en el que después de gobernar en alianza con los poderes imperialistas y con las monarquías absolutas, durante todos los siglos precedentes, la Iglesia católica, creadora y representante de la ideología tradicionalista sobre la que se legitiman y soportan los poderes absolutos, reacciona, transformando la tradición en ideología reaccionaria, contra el pensamiento progresista, ilustrado y modernista. Inexistente hasta este siglo.

En este siglo, el XVIII, "Se trataba de saber, según nos cuenta Paul Hazard, en "La crisis de la conciencia europea", si se creería o si no se creería ya; si se obedecería a la tradición, o si se rebelaría uno contra ella; si la humanidad continuaría su camino fiándose de los mismos guías o si sus nuevos jefes le harían dar la vuelta para conducirla hacia otras tierras prometidas...

Era menester echarlos si no querían irse de buen grado. Había que destruir, se pensaba, el edificio antiguo, que había abrigado mal a la gran familia humana; y la primera tarea era un trabajo de demolición. La segunda era reconstruir y preparar los cimientos de la ciudad futura.

...A una civilización fundada sobre la idea de deber, los deberes para con Dios, los deberes para con el príncipe, los "nuevos filósofos" han intentado sustituirla con una civilización fundada en la idea de derecho: los derechos de la conciencia individual, los derechos de la crítica, los derechos de la razón, los derechos del hombre y del ciudadano".

Esta era la ideología progresista frente a la cual se pone en marcha el pensamiento reaccionario. Lo impulsaron Hegel, un ideólogo oficial del militarismo prusiano, y otros pensadores católicos y cristianos, como Burke, Chateaubriand, Hardenberg (Novalis), Muller, Haller, De Bonald, de Maestre, Balmes, Donoso Cortés...etc. Pero antes que todos éstos la primera y más brutal reacción la protagoniza un papa, Pío VI.