El Conflicto poliédrico. (6ª parte. Vientos de Guerra)
Operación Kinneret ( II ).
Ben-Gurion debía ser consciente de cual sería la reacción norteamericana y de ahí el no realizar consulta alguna con su ministro de Exteriores o el Gabinete. Al autorizar la acción saboteó no sólo los esfuerzos de Sharett por obtener armas, sino también la orientación pronorteamericana y la totalidad de la estrategia política que la acompañaba. Uzi Narkis pensaba que esa era la intención de Ben-Gurion:
"Sostengo que había una acción coordinada en este caso por parte de Ben-Gurion y Dayan para dañar a Sharett. Los límites de la operación fueron ampliados con objeto de dar un golpe bajo a Sharett. Entre Dayan y Sharett no había relaciones dignas de mención. Dayan despreciaba a Sharett. Entre el ministro de Defensa y el jefe de Estado Mayor había, aparentemente, un pacto para provocar la caída de Sharett y apartarlo del poder. Este fue el primer disparo en la campaña contra Sharett".
Sharett estalló de rabia cuando recibió la noticia. "Mi mundo se volvió negro, el asunto de las armas estaba muerto", escribió en su diario. En un telegrama dirigido a Ben-Gurion no se anduvo con remilgos. Concluía preguntándose si había un Gobierno en Israel, si tenía una política y si esa política consistía en sabotear sus propios esfuerzos y frustrar sus propios objetivos. En su autobiografía Eban da la siguiente explicación sobre la crisis.
"Mi impresión es que cualquiera que fuesen las posibilidades de que Sharett trabajara con Ben-Gurion volaron por los aires aquella noche. Me resultaba imposible comprender cómo Ben-Gurion había podido conciliar ambas líneas de acción. Por una parte, había pedido a Sharett que realizara el máximo esfuerzo para asegurar el éxito en nuestra búsqueda de armas. Por otra, había autorizado una operación militar de tan fuertes repercusiones que hacía imposible una respuesta afirmativa. Pensé que se había cometido un error de cálculo. Se lo dije con esa franqueza a Ben-Gurion, en una carta fechada en enero de 1956, tras haber pasado por la rutina de la discusión y condena en el Consejo de Seguridad. Obtuve una respuesta inmediata a través de su secretaría: "Comprendo perfectamente tus preocupaciones acerca de la Operación Kinneret. Debo confesar que también yo comienzo a tener mis dudas acerca de lo acertado de la misma. Pero cuando leí el texto completo de tu brillante defensa de nuestra acción en el Consejo de Seguridad todas mis dudas se disiparon. Me has convencido de que, después de todo, teníamos razón".
Vi esta respuesta algo pícara, todo lo cercana al arrepentimiento que yo podía esperar de Ben-Gurion. Mi discusión con Jerusalén no era una defensa de la diplomacia contra las necesidades militares. Había un choque entre dos necesidades militares: la necesidad de represalias y la necesidad a largo plazo de obtener armas defensivas. Me parecía que los objetivos del corto plazo se habían impuesto indebidamente sobre nuestras metas a largo plazo".
Sharett estaba absolutamente indignado cundo regresó a casa, después de que su misión hubiese sido abortada. Espetó al coronel Nethemia Argov, secretario militar de Ben-Gurion : "¡Me habéis apuñalado por la espalda!". Describió ante los máximos dirigentes del Mapai el ataque a Kinneret como un "acto ruin". Era plenamente consciente de que Dayan encabezaba una campaña contra la opción norteamericana y a favor de lanzar una guerra contra Egipto. También se le informó de que en una reunión del Estado Mayor su más alto dirigente había dicho que el actual Gobierno no declararía la guerra peo que, a pesar de ello, el ejército podría provocar una guerra a través de las escaramuzas fronterizas. Por ello, Sharett presentó una enérgica argumentación en contra de la guerra:
"Estoy en contra de la guerra preventiva porque puede llevar a una conflagración general, a un anillo de fuego a nuestro alrededor, en lugar de limitarse a un conflicto restringido con Egipto. Estoy contar la guerra preventiva porque aquello que no ocurrió en la guerra de Independencia puede ocurrir en particular, la intervención de una potencia extranjera contra nosotros....Estoy contra la guerra preventiva porque significa medidas de la ONU contra nosotros. Estoy contra la guerra preventiva porque significa heridas y daño en casa, la destrucción de asentamientos y el derramamiento de mucha sangre".
El daño a la posición internacional de Israel había sido serio. Algunos observadores incluso pusieron en tela de juicio la cordura de los dirigentes israelíes. La flagrante desproporción entre la escalada de la Operación Kinneret y la causa alegada ponía a Israel en una posición más difícil de lo habitual. Los once miembros del Consejo de Seguridad rivalizaron en la denuncia contra Israel y en la expresión de aprecio hacia la moderación de Siria. El 19 de enero, el Consejo de Seguridad aprobó una resolución que condenaba enérgicamente el último incidente, recordaba anteriores vulneraciones israelíes de los acuerdos de armisticio y amenazaba con sanciones si se producían nuevas violaciones.
(Fuentes:Avi Shlaim:El muro de herro)
”






