La operación de Gaza ( II )

Sharett dio crédito a la versión de Nasser sobre el impacto del ataque a Gaza. La visión generalizada fue que el ataque era el pretexto más que la causa del giro de Nasser hacia el bloque soviético en busca de armas. Una de las víctimas del ataque a Gaza fue el diálogo secreto de Sharett con Nasser. Existen dos testimonios que lo prueban. En la reunión urgente tras el ataque a Gaza de la CMA, el coronel Salah Gohar, representante egipcio, le dijo a Yosef Tekoah en una conversación informal que Nasser le había dicho confidencialmente que estaba en contacto personal con el primer ministro de Israel y que su relación iba por buen camino, con una favorable perspectiva de que avanzara, pero que después ocurrió el ataque a Gaza y ahora “todo se ha acabado”. La otra prueba es el fin de los contactos Divon-Sadeq inmediatamente después del ataque a Gaza, que fue un brusco cambio en la posición de Nasser. El nombre en clave de Sadeq era Albert. Él y Divon habían organizado en marzo una reunión de seguimiento en París. Esta reunión fue cancelada por Sadeq tras el ataque mediante un telegrama que decía simplemente: “No. Albet”. Y ese fue el final del diálogo entre el moderado primer ministro de Israel y el, hasta ese momento, moderado presidente egipcio. Es curiosos que Ben-Gurion ni siquiera mencione el ataque a Gaza ni en sus memorias, ni en sus numerosos escritos de ésa época. Tras escuchar el informe sobre la operación de Ariel Sharon, escribió en su diario, “en mi opinión ha sido el súmmum del heroísmo humano” Al mismo tiempo debió ser el súmmum de la locura política, de la estrategia coercitiva de Ben-Gurion que fracasó estrepitosamente. Tan sólo sirvió para aumentar la hostilidad egipcia, endurecer su desafío, e iniciar una sangrienta espiral de violencia y contra violencia que culminó en la guerra de Suez. Ben-Gurion y sus defensores sostienen que el ataque de Gaza no fue la causa, sino simplemente la excusa del cambio de Nasser de la moderación a la confrontación. No existen pruebas que corroboren esta opinión y sí una gran cantidad de ellas que la refutan.La manifestación más clara del cambio de Nasser fue dar rienda suelta a la guerrilla en forma de ataques de fedayines en Israel. En agosto de 1955 los fedayines hicieron aparición en la escena de Israel. En los siguientes catorce meses, las unidades fedayines, reclutadas entre los refugiados palestinos de Gaza y entrenados por oficiales egipcios para hacer actos de sabotaje llevaron a cabo una serie de ataques dentro de Israel. Minaron carreteras, hicieron emboscadas a vehículos, sabotearon instalaciones, cometieron asesinatos y sembraron el terror en el corazón de la población israelí. Los ataques de los fedayines fueron tan sólo uno de los motivos para lanzar la campaña del Sinaí, pero muy importante toda vez que ningún otro método había resultado ser efectivo. De este modo constituyen una hebra en la enmarañada historia de este periodo. Se puede afirmar sin duda alguna que el Gobierno egipcio comenzó a organizar los comandos fedayines a la primavera de 1955. Dayan interpretó esta decisión como la continuación de la política previa que aprobaba con entusiasmo la infiltración en Israel. La versión de Nasser era que la formación de los fedayines representó un completo cambio respecto de su anterior política de contención y que fue el ataque a Gaza lo que provocó ese cambio. En otras palabras, afirmaba que dar rienda suelta a los fedayines no fue una acción contra Israel, sino una reacción a la agresión israelí y que por tanto Israel fue el responsable, y no Egipto, de la subsiguiente escalada de violencia. Informes de la Inteligencia Militar egipcia y jordana capturados por Israel en el curso de las guerras de 1956 y 1967 refutan de manera concluyente la versión de Dayan y corroboran la de Nasser. Estos informes muestran que, hasta el ataque a Gaza, las autoridades egipcias mantuvieron una firme política de evitar la infiltración de palestinos de la franja de Gaza en Israel y que sólo tras el ataque se sustituyó esa política. Los documentos jordanos revelan una historia similar. De ellos se desprende que fue sólo a partir de junio de 1955 cuando la Inteligencia Militar egipcia comenzó a favorecer la infiltración en Israel. En Jordania, sin embargo, no hubo cambio en la actitud oficial frente a la infiltración. Por el contrario, cuando las autoridades jordanas tuvieron conocimiento de lo que intentaban los egipcios, adoptaron medidas más duras y amplias para controlar la infiltración. Estas medidas causaron fricciones y tensiones entre Jordania y Egipto.

(Fuentes: Avi Shlaim: El muro de hierro)