El Conflicto poliédrico. (5ª parte. El Triunfo de los "Halcones")
El diálogo con Nasser ( III )
Finalmente Olshan y Dori no fueron capaces de lograr un veredicto claro. Sharett no tenía ninguna duda de que incluso de que aunque Lavon no hubiese dado la orden específica que ocasionó el desastre de El Cairo, él tenía la responsabilidad política y moral porque "constantemente estaba predicando actos de locura y enseñando a los dirigentes del ejército la diabólica lección de cómo hacer arder Oriente Próximo, cómo causar fricciones, enfrentamientos sangrientos, sabotear objetivos y propiedades de las grandes potencias y llevar a cabo actos de desesperación y suicidio". "Nunca hubiera imaginado", escribió en su diario, "que pudiéramos alcanzar un grado tan horrible de relaciones envenenadas, de liberación de los instintos más básicos de odio, venganza y mutuo engaño en la cúpula de nuestro más glorioso ministerio. Deambulo como un sonámbulo, horrorizado y perdido, completamente impotente....¿que voy a hacer, que voy a hacer?".
Lavon le ahorró a Sharet la necesidad de elegir, sugiriendo su dimisión el 2 de febrero. El 21 de febrero, Ben-Gurion reapareció para asumir la cartera de Defensa en el Gobierno, al frente del cual estaba Sharett. Éste explicó a sus asesores de confianza que ésta era la única manera de la crisis y añadió con calma, "amigos mío es el final de mi carrera política". En noviembre de ese mismo año, Sharett cedió el cago de primer ministro a Ben-Gurion. En junio del año siguiente, dimitió como ministro de Asuntos Exteriores y ese sería el final de su carrera.
La operación de Gaza ( I ).
Ben.Gurion volvió de su breve retiro con un agresivo e inflexible estado de ánimo, decidido a restablecer la primacía de la defensa sobre consideraciones de política exterior en las relaciones de Israel con los árabes. Había llegado a la conclusión de que Nasser era un enemigo implacable y peligroso. Sobre Sharett confesó a Zeev Sharef, secretario del Consejo de Ministros, "está creando una generación de cobardes. No le dejaré....no le dejaré. Esta será una generación de luchadores".
Desde el primer momento actuó como si fuera él el primer ministro. El 28 de febrero, sólo una semana después de su vuelta, inauguró su nueva política dura de defensa con una operación devastadora sobre Gaza, cuyo nombre en clave fue Flecha Negra. Durante la noche, dos compañías de paracaidistas de las FDI dirigidos por Ariel Sharon atacaron y destruyeron los cuarteles del ejército egipcio, asesinando a treinta y siete solados e hiriendo a treinta y uno, sufriendo las dos compañías, por su parte, la pérdida de ocho hombre y nueve heridos. La ferocidad del ataque, el daño material que causó y, sobre todo, la gran cantidad de bajas, hicieron que ese ataque fuera en enfrentamiento más serio entre Israel y Egipto desde que se firmara el acuerdo de armisticio en 1949.
¿Por qué llevaron a cabo los israelíes este devastador ataque? Los cuatro meses precedentes habían sido un periodo de relativa tranquilidad en la frontera. Dos incidentes, el robo de documentos y el asesinato de un ciclista, perpetrados por infiltrados dentro del territorio israelí, fueron los motivos inmediatos del ataque. Tras el segundo incidente, el nuevo ministro de Defensa y el jefe de Estado Mayor fueron a ver al primer ministro. Dayan calculó que podría producirse unas diez bajas enemigas y Ben-Gurion prometió que tendría todo controlado a fin de evitar un excesivo derramamiento de sangre. Si embargo, parece que tenía objetivos más amplios. En primer lugar, probablemente deseaba teatralizar su retorno al poder y demostrar que una vez más él era el líder decisivo de la cúspide. En segundo lugar, puede que creyera con más firmeza que Sharett que era necesario un vigoroso ajuste de cuentas con Egipto para aplacar la indignación de la opinión pública en casa. En tercer lugar y más importante, había llegado a la conclusión de que la supremacía de Egipto dentro del mundo árabe bajo el dinámico liderazgo de Nasser representaba una seria amenaza para la seguridad de Israel, y probablemente esperaba debilitar a Nasser poniendo de manifiesto al impotencia militar de su régimen. Finalmente, la acción formaba parte de su estrategia general consistente en obligar a los árabes a aceptar los términos de Israel para una coexistencia pacífica demostrándoles que, de no hacerlo, tendrían que pagar un doloroso precio.
Sharett estaba aturdido y completamente mortificado oyendo el informe de la operación Flecha Negra. Otra causa de su irritación fue un comunicado de las FDI inspirado por Ben-Gurion, que afirmaba que el enfrentamiento ocurrió después de que un coche patrulla de las FDI hubiera sido atacado por las fuerzas armadas egipcias dentro del territorio de Israel.
Para las relaciones egpcio-israelí, la operación de Gaza tuvo grandes repercusiones. En palabras de Kennett Love, el periodista que estaba cerca de Nasser:
"La operación de Gaza inició una serie de reacciones entre Gamal Abdel Nasser y David Be-Gurion; ataques, contraataque, carrera armamentística y un nuevo alineamiento con las grandes potencias, que ocasionaron una deriva hacia la guerra que ni la voluntad humana ni la ingenuidad política fueron capaces de desviar. El ataque transformó un nivel estable de incidentes menores entre los dos países en un diálogo de creciente temor y violencia en el que la distinción entre las medidas de defensa y los actos de agresión se volvió invisible para el mundo"
El propio Nasser describió el ataque de Gaza como un punto de no retorno. Dijo que destruyó su fe en la posibilidad de una resolución pacífica del conflicto con Israel, puso de manifiesto la debilidad de su ejército y forzó un cambo en las prioridades nacionales del desarrollo económico y social a las de defensa, un cambio que culminó con un acuerdo armamentístico con Checoslovaquia en septiembre de ese mismo año.
Además, las repercusiones del ataque no se limitaron a la posición de Nasser en el ámbito interno y las relaciones internacionales. Unos 300.000 refugiados palestinos de la guerra de 1948, que durante años habían reclamado su derecho a armarse y organizarse en un ejército para reconquistar su tierra, se hacinaban en Gaza. El ataque de Israel desencadenó manifestaciones multitudinarias y disturbios a lo largo de esta franja que duraron tres días. Un régimen militar no puede sufrir una humillación militar sin poner en riesgo su posición en el ámbito interno. Nasser estaba herido y centró su atención, a partir de entonces, en Israel. Desde aquel momento, las autoridades egipcias, en vez de poner freno y reprimir la militancia en la franja de Gaza y la infiltración hacia Israel, comenzaron a idear vías mediante las cuales las demandas de los refugiados de ser armados pudieran ser canalizadas en actos hostiles hacia Israel que pudieran provocar una inminente guerra a gran escala.
(Fuentes: Avi Shlaim: El muro de hierro)
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laurencia19 dijo
Cuando se ha iniciado una escala de violencia, llámese terrorismo, guerra, etc...los acontecimientos puedes desbordarse y la lógica indica cuídese que lo peor se avecina...
Muchos cariños.
7 Abril 2009 | 03:58 AM