Días atrás, nuestro amigo Theo colocaba en su blog un interesantísimo post-denuncia titulado "Síndrome de Coruscant" en el que, entre acertados comentarios, se podían observar en unas fotografías los efectos de la construcción inmobiliaria realizada sin control y sin vergüenza alguna, y al que yo mismo realizaba un comentario poniendo como ejemplo la catastrófica gestión urbanística realizada -por la administración Municipal- en San Lorenzo de El escorial..
Puesto que Theo, en su respuesta, manifestaba no estar al tanto de lo que acontecía en tan histórico Sitio, me permito -pensando en él y en aquellos que deseen visitar mi casa- hacer un bosquejo sobre la degradación del su entorno natural y en la mala gestión -atendiendo a intereses especulativos- de la expansión del espacio urbano, y que han convertido el Real Sitio, de una singular belleza, en un lugar incómodo para la habitabilidad y feo para la vista.
Por ser de sobra conocido por todos, omito hacer referencias históricas o sociológicas del lugar, evitando con ello una innecesaria extensión, y enlazo con una página donde pueden observarse bellas fotografías y algunas curiosidades del lugar:
La degradación de su entorno y la usurpación del territorio del común de los ciudadanos en beneficio de una minoría exclusiva se inició en la década de los años 60 del pasado siglo cuando, Fuentes de Villavicencio -a la sazón, jefe de la Casa Civil de Franco y Director General de Patrimonio- tuvo la idea de levantar un Club de Golf en el interior del parque de La Herrería -extenso bosque de uso y disfrute público, poblado por robles, fresnos, encinas, castaños, madroños, endrinas, sabinas, arbustos variados y una fauna rica en cantidad y diversa en especies- para lo que sustrajo del mismo un amplio terreno que dio cobijo a un campo de golf de 18 hoyos. Club cuyo acceso -entonces, hoy se ha democratizado algo-estaba restringido a una minoría selecta debido al altísimo desembolso económico necesario para poder hacerse socio. Club, del que entresaco algunos párrafos obtenido de su Web:
"Las vistas del sereno y a la vez colosal edificio herreriano son lo más característico de este campo situado a más de mil metros sobre el nivel de mar y al cual también cabe calificar de sereno (por la tranquilidad de su entorno), colosal (por su larga extensión) y grandioso (por su dificultad y belleza)".
"Estamos ante un campo largo, con greenes muy pequeños y calles muy estrechas flanqueadas por un denso bosque donde meter una bola suele suponer su pérdida. Todo ello hace que sea un campo muy complicado".
"Poco podía imaginar Felipe II cuando, en conmemoración de la victoria de San Quintín sobre los franceses el día de San Lorenzo de 1557, ordenó construir el simbólico Monasterio, que en una de sus fincas vecinas se diseñaría un magnífico campo de golf. Y que los golfistas que en él jugaran pudieran apreciar algunos de los valores que se buscaron entonces: un lugar retirado, tranquilo y en contacto con la naturaleza. Esa tranquilidad sólo se ve alterada por el solemne y austero tañido de las campanas del monasterio"
Evidentemente, no fue Felipe II tan solo el que no pudo imaginar la utilización que se iba a hacer de los bosques pertenecientes al Monasterio y donde él cazaba, tampoco podían imaginarlo los ciudadanos corrientes del pueblo pocos años antes de la construcción del Club. Pero aún hay más. El mantenimiento de un campo de golf necesita de un consumo de agua extraordinario por lo que se hizo necesario acometer medidas al efecto en un lugar que, si bien en la época de Felipe II fue rico en recursos hídricos, en el momento de la construcción del campo ya no era así y pasaba en el estío a ser preocupante su situación.
Puestos a hacer las cosas cuanto peor mejor, las mentes pensantes decidieron levantar un pequeño embalse que sirviese para retener las aguas de un río, el Aulencia, que en su tramo de montaña, cruzaba a través de La Herrería. Y digo cruzaba y digo bien, ya que tras la finalización de la presa, muro abajo, el río desapareció de la faz de la tierra con el gravísimo daño ecológico -fundamentalmente en la fauna- que esto originó. Un arrollo que corría abundante en invierno, y en los primeros meses de verano servía para que todos nos refrescásemos en sus "pozas" y un biotopo riquísimo, hoy día se ha volatizado y sus puentes tan solo sirven para extrañar a los que no conocen que en su día hubo un río, y se preguntan qué hace tamaña obra allí:
"El arroyo del Batán entrega sus aguas a una presa emplazada en una zona paradisíaca, más bien poco conocida, separada del bosque de la Herrería por las alambradas del Club de Golf y el desnivel de la carretera de Ávila".
Embalse campo de golf.
Pero la cosa no quedo en eso y, como en la Ley de Murphy, se consiguió empeorar la situación de La Herrería. Años más tarde, se decidió acortar la distancia por carretera entre Madrid y Ávila y se estimó que era conveniente que ésta pasase a través de La Herrería hasta alcanzar el puerto de La Cruz Verde, con lo que el impacto que sufrió el bosque debido a la contaminación atmosférica, visual y sonora ha llevado a la desaparición de aves, insectos y una peor salud en el arbolado. Un mejor estudio hubiese evitado este daño aunque supusiese algunos pocos kilómetros más de carretera bordeando Las Machotas -alturas rocosas que delimitan La Herrería por el oeste.
Lo que fueron extensos bosques y pastos pertenecientes a la comunidad monástica sufrieron los efectos de las diversas Desamortizaciones y una de las fincas en las que se subdividió la propiedad forman hoy una finca de 148 hectáreas conocida como La Granjilla de La Fresneda y cuyo futuro se ve amenazado por los intereses especulativos del proyecto de Ensanche previsto en el Ayuntamiento del pueblo de El Escorial. Esta finca pertenece en la actualidad a la familia Aguirre -la presidenta de nuestra Comunidad- y algunas irregularidades han puesto en aviso a una plataforma ciudadana que trata de preservar un lugar que, por su naturaleza histórica, patrimonio interior y riqueza biológica, merecería más atención por parte del Estado. Dirijo un enlace en el que poder observar los pasos dados en este sentido:
Llegados a este punto, el 20 de agosto de 1.999 se declaró un voraz incendio en el monte Abantos de 1.753 metros de altura -a cuya falda se extiende el pueblo de San Lorenzo de el Escorial- que arrasó 450 hectáreas de su arbolado, formado fundamentalmente por pinos, y puso en peligro a diversas urbanizaciones y a un camping que tuvo que ser evacuado. Aunque no hay pruebas, existen razonables sospechas -por la hora, fecha y, sobre todo, por la dirección en la que soplaba el viento- de que el incendio fue provocado. El terreno ha sido reforestado -aunque, sin el mantenimiento adecuado, está siendo infectados por la "Procesionaria"- pero en su perímetro inferior se está edificando de forma absurda y sin guardar la más mínima integración en el paisaje.
Se observa la tonalidad marrón a la derecha del monte, zona incendiada.
Estas urbanizaciones enlazan con la carretera de acceso a San Lorenzo de El escorial sin que haya sido obligatorio, previamente, el establecer las correspondientes entradas a las mismas de forma segura para vehículos y peatones, lo que las convierte en un peligro permanente y puntos de congestión de tráfico.
Por si no fuera suficiente, la proximidad a la pinada y condiciones que se dan en ellas las sitúa dentro de un alto riesgo ante futuros incendios forestales -si no ahora, más tarde, cuando el pinar recupere algo de la masa forestal perdida- , no descartables dada la nula atención que se presta a la limpieza de los montes. Señalo un enlace sobre un Seminario que tuvo como objeto los incendios forestales y las urbanizaciones de la sierra de Madrid:
No menos grave resulta ser, ahora que se pretende recuperar la Memoria Histórica, que se haya autorizad la edificación en el lugar en el que tuvieron lugar los fusilamientos de republicanos tras la guerra civil, aunque esto, con un Consistorio gobernado desde hace años por el PP podría tener motivos políticos no confesos.
Por último, se suman a los despropósitos, la edificación de un teatro auditorio cuyas obras fueron faraónicas ya que hubo que excavar sobre roca de granito para poder alojar una fábrica de 25.000 metros cuadrados y que han supuesto un coste -confesado- de 70 millones de euros . Un auditorio con una sala principal para 1.500 localidades y otra de cámara para 300 personas. El foso principal se extiende entre 80 y 120 metros y da cabida a 100 músicos y cuya maquinaria tan solo la iguala la del teatro Real de Madrid. Una obra totalmente desproporcionada para la población existente local y para las posibilidades de ocupación y de programa, y, desde luego, muy alejado de las demandas prioritarias de los vecinos.














Muchísimas gracias, Pepe, amigo, por este magnífico post que refleja perfectamente lo que la UE ha denunciado por fin, el urbanismo depredador hispánico. Ni entornos naturales, ni paisajes protegidos, ni yacimientos arqueólogicos, ni patrimonio histórico-artístico... nada queda a salvo de la avidez de políticos y empresarios.
Espero que este post sirva para que se vea lo que se hace en el feudo de la lideresa, como en el de Camps o en el de Valverde, y se tome nota de la España que el PP quiere.
Saludos!
Amigo,
Del franquismo se heredaron muchas cosas, entre ella, la concepción depredadora y especulativa del desarrollismo sin control alguno. Se destruyó el litoral y, sin haber aprendido las lecciones que de ello se derivaron, se continúa con la misma locura sin atender a los daños cometidos.
Pasé mi niñez en esos bosques, disfrutando de los múltiples regatos de agua que lo atravesaban, aprendiendo lecciones de Ciencias Naturles al observar la flora y su fauna, sabiendo distinguir el plumaje y el canto de cada ave. Hoy día es un secarral, las aves escasean y algunas de ellas ya dejaron de venir en la primavera y el silencio se ha adueñado de lo que fue un contínuo concurso de cánticos y trinos de las aves, del croar de las ranas o del cric cric de los grillos. ¡El bosque está muerto!
De todos los daños ocasionados al puebo, éste no puedo perdonarlo.
Un abrazo.
Querido amigo,
comparto tu pena por la pérdida del bosque de tu infancia y por tantos otros lugares que no están a salvo de la depredación urbanística. Estos días atrás lo he podido ver en Mojácar (Almería). Me sorprendió el anuncio de nuevas urbanizaciones tan cerca del parque del Cabo de Gata. Y hoy buscando información sobre el tema acabo de leer que el grupo Salvemos Mojácar, que intentaba detener la ampliación ilegal del suelo urbanizable en la zona, acaba de tener una buena noticia y han logrado la 3º suspensión cautelar del PORN (Plan de Ordenación de Recursos Naturales) del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Acabo de leer la noticia:
http://www.salvemosmojacar.org/htm/3-SUSPENSION-PORN.htm
De vez en cuando se ganan pequeñas-grandes luchas!
Un abrazo, Pepe.
Amiga,
El Real Sitio por su proximidad al centro del poder político, Madrid, por su situación privilegiada en un entorno de montaña que mitiga las extremas temperaturas de los estíos de la meseta castellana y, sobre todo, por la imponente presencia pétrea del Monasterio, que evocaba sueños nostálgicos imperiales en los prohombres del régimen, fue como el “jardín de casa” para muchos de ellos. Por esa razón fue lugar de veraneo estable o lugar de paso obligado para la camarilla que se alzó con el poder –político o económico- tras la guerra civil.
Esta situación condicionó la vida de sus habitantes y el desarrollo económico del pueblo. Los primeros, transformados –conscientes o no de ello, en función de su sensibilidad- en lugareños de segundo orden para la policía local y Guardia Civil; para el refuerzo de la Policía Armada y de la Policía Secreta que acudía cada verano para velar por la seguridad de tan significados veraneantes; e incluso, para algunos de los vecinos del lugar deslumbrados por el aura de poder que emanaba de aquellas “personalidades”.
El pueblo, imposibilitado de alcanzar un desarrollo que no fuera a través del turismo del interior, por otra parte, escaso, –el exterior no existía entonces- y la construcción; ya que el comercio era poco viable en un lugar que encontraba la competencia de Madrid a una hora de tren y la industria estaba vetada pues se pretendía preservar el lugar de ruidos y de humos que pudiesen molestar el descanso de aquella mezcla de presidentes de Gobierno, ministros, militares de alto rango, funcionarios del Movimiento y empresarios.
En esta situación el primer enemigo del lugar fue el propio Patrimonio Nacional que significó un permanente lastre al desarrollo económico y condicionó a un Ayuntamiento ya de por sí completamente “domesticado” por el Poder central. Por ello, Fernando Fuertes-Villavicencio, Director General del Patrimonio Nacional, pudo obrar a su antojo sin oposición alguna y, como suele ocurrir en los regímenes no democráticos, una minoría selecta de personas pudo disfrutar de ventajas que a la mayoría le estaban vetadas, si acaso, recoger algunas migajas.
Esta situación heredada tiene como resultado la pervivencia de un caciquismo local muy atento a la defensa de sus intereses y una población, que en su mayoría –sobre todo, la de más edad- aún conserva el imaginario de los tiempos pasados. El lugar, privilegiado en su entorno, que cuenta con un Colegio Universitario donde poder cursar Derecho y Dirección y Administración de Empresas, uno de los raros teatros cubiertos de la época de Carlos III perfectamente reformado, de un Conservatorio, con un prestigioso colegio, el Real Colegio de Alfonso XII, un programa muy interesante de conciertos y música sacra, aparte del atractivo turístico del Monasterio, en lugar de enfocar su futuro en el ámbito de la Cultura –uno de esos caciques me comunicaba hace años que la idea era el poder levantar una especie de Cambridge local- y del turismo de calidad, se ha decido, impulsado por su Consistorio, a la destrucción del entorno y a un “desarrollismo” urbano que es un auténtico crimen. Decenas de urbanizaciones acompañadas por no pocos centros comerciales –impersonales y homogéneos en sus servicios que acabarán por finiquitar el sector local de la alimentación- han convertido lo que fue bello en una ciudad dormitorio con un tráfico imposible, con la mayor congestión de bares, tabernas, bares de copas, casas de comidas, restaurantes, clubes y terrazas de verano por metro cuadrado de todo el país, y con un futuro aún más horroroso si se llevan acabo los proyectos del Ensanche urbanístico previsto.
Por otra parte, nada nuevo en este país. Con 16 años conocí lo que era entonces la Costa del Sol y con más edad he recorrido todo el litoral del Mediterráneo, por lo que conozco de primera mano cómo hemos sido capaces de destruirlo casi por completo. Agotado el filón malagueño ahora se pretende hacer lo mismo con Almería, donde, en una tierra semidesértica, se pretenden levantar 32 campos de golf, y donde en un parque natural, como el del Cabo de Gata, se levanta el monumento a la sinrazón de El Algarrobito.
Por todo esto, es de agradecer el que grupos de ciudadanos –como los de Mojácar y otros lugares- con más conciencia que los políticos y mucha menos avaricia que los empresarios levanten sus voces de protesta para intentar acabar con tanto desmadre, corrupción, y tanta cara dura.
Un beso, amiga.