El percance ( III )

El siguiente incidente se produjo en el frente sirio. El 8 de diciembre un grupo de cinco soldados israelíes fue capturado algunos kilómetros dentro del territorio sirio. Al ser interrogados, dijeron a su captores que su misión había sido recoger un micrófono que habían instalado las FDI tiempo atrás para intervenir y gravar una línea telefónica. Tras la captura del grupo, Lavon ordenó a las Fuerzas Aéreas Israelíes que obligaran a aterrizar en suelo israelí a un avión de pasajeros sirio con la intención de utilizar a los pasajeros y a la tripulación como rehenes y forzar la liberación de los soldados israelíes. La historia posteriormente hecha pública por el portavoz de las FDI, de que la aeronave había violado el espacio aéreo israelí y puesto en peligro su seguridad, fue un puro invento. Un escándalo internacional siguió a este acto de piratería de estado sin precedentes y la aeronave, con su  tripulación y pasaje, tuvo que ser liberada cuarenta y ocho horas más tarde. Sharett no pudo contener su enojo por más tiempo. En una carta a Lavon acusó a la cúpula militar de estupidez y de cortedad de miras.

El responsable de la CMA ordenó a los sirios que liberasen a los soldados y Sharett esperaba con ansiedad otra "victoria del esfuerzo político sobre la matonería militar". El asunto empeoró cuando Uri Ilan, uno de los soldados, hijo de una destacada ex miembro de la Knesset, se suicidó en prisión. Hubo un escándalo en la prensa israelí contra la barbarie, secuestro y tortura que se atribuía a los sirios. El Herut presentó en la Knesset una moción de censura contra el Gobierno, y en el siguiente debate Chaim Landau condujo el ataque acusando al Gobierno de derrotista, cobarde, contemporizador y otros calificativos similares.

Sharett respondió el 17 de enero de 1955 con un sincero discurso. Reveló la verdad sobre la misión de los cinco soldados leyendo con énfasis el informe de la CMA, que contradecía la versión de las FDI que alegaba que los soldados habían sido secuestrados. Presentó así mismo los verdaderos hechos sobre el desvío y aterrizaje forzoso del avión sirio y de este modo acabó con las mentiras propagadas por el ejército. Advirtió que Israel al golpear a otros corría el riesgo de que le golpearan. Concluyó con un ataque indirecto a Lavon diciendo que Israel tenía que elegir entre ser "un Estado de derecho o un Estado pirata".

El 18 de enero de 1955, dos conductores de tractores israelíes fueron asesinados por infiltrados jordanos en Anjour, un pueblo árabe abandonado. La noticia golpeó a Sharet como un rayo e inmediatamente se dio cuenta de que se le pediría que tomase represalias y en esa ocasión tendría que autorizarlas. Dos de sus amigos, Zalman Aran y Golda Meir, fueron a verle esa noche; antes de que Aran pudiera terminar la primera frase, Sharett le interrumpió y le dijo que había autorizado medidas de represalias. Aran disculpándose le explicó su participación en la ola de furia que sacudía al país: el juicio de El Cairo, el asunto Bat Galim, los prisioneros de Siria, el suicidio de Uri Ilan y por último los dos asesinatos. Sharett dijo que lo sabía, pero añadió:

 "id y explicad a cada uno de los ciudadanos en la calle que el juicio de El Cairo es obra nuestra, que el asunto de Bat Galim es una batalla dentro de la guerra; que los prisioneros de Siria fracasaron en una operación organizada por nosotros, y que si los árabes hubieran hecho lo propinen nuestro territorio, los habríamos matado in situ sin ninguna discusión, tal y como hicimos con los legionarios que traspasaron inocentemente la frontera cerca de Mevo`ot Betar y cada uno de ellos tiene una madre que guarda luto por su hijo aunque no sea miembro del Parlamento como Piga Ilanit, id y explicadles todo esto. Está claro que el asesinato de Anjour ha sido el colmo y que hay que aplicar la ira. Esta es la lógica. No creo que desde el punto de vista de la seguridad, las represalias vayan a producir alguna diferencia. Por el contrario, me temo que servirá como el primer eslabón en una nueva cadena de derramamiento de sangre en la zona fronteriza"

 Para alivio de Shatrett, ocurrió algo que hizo innecesario seguir adelante con el plan de represalias. El 23 de enero, en medio de una reunión del Consejo de Ministros, llegó un mensaje que decía que los jordanos habían informado a la CMA de que habían capturado a algunos de los asesinos, todos ellos habían vivido en el pueblo de Ajour y habían perdido sus casas en la guerra de 1948.  Sharett convocó el comité de los cinco y propuso que  se suspendiera el plan de lanzar un ataque contra Jordania esa noche. Mientras que Levi Eshkol le apoyó, Lavon argumentó que esa decisión no sería bien recibida en el ejército. Golda Meir encontraba sentido a las represalias si no se detenía a los culpables, pero estaba en contra de matar gente inocente cuando los culpables habían sido hallados. Aran no dijo nada y Sharett terminó diciendo que la operación sería cancelada. "Gente curiosa", observó él en su diario, "que han llegado a acostumbrarse a pensar que no se puede preservar la moral del ejército sin darles la libertad de derramar sangre de vez en cuando"

 (Fuentes: Avi Shlaim: El muro de hierro)