Intentos de acuerdo ( III )
Dayan era al tiempo expansionista y activista. Sostenía que las fronteras de Israel debían ampliarse de manera que se rectificasen las omisiones de 1948. En particular, consideraba que era imposible vivir con la frontera jordana, que él mismo había ayudado a negociar y que debía remplazarse por una frontera natral que se extendiera a lo largo del río Jordán. Era un activista en el sentido de que para él la solución al problema de la seguridad yacía en la acción militar directa para ampliar el poder disuasorio de las FDI y obligar a los Gobiernos árabes a frenar las incursiones desde sus territorios hacia Israel.
Dayan consideraba el conflicto árabe-israelí como una lucha por la supervivencia entre dos comunidades con intereses irreconciliables. Dicho de manera simple, Israel no tenía forma de acabar con la oposición árabe a su presencia en la región. Por consiguiente, el conflicto no era susceptible de ser resuelto de forma pacífica. La única esperanza de supervivencia de Israel estaba en la vigilancia, la fortaleza y determinación. Esta conclusión la expresó en su oración con ocasión del funeral de Ro`i Rotberg, un joven agricultor del kibbutz Nahal-Oz, que fue asesinado por unos maleantes árabes en abril de 1956.
"Ayer por la mañana asesinaron a Ro`i. El radiante silencio mañanero le cegó y no vio a los asesinos que le esperaban agazapados en un surco. No lancemos hoy acusaciones contra ellos. ¿Por qué debemos quejarnos de su feroz odio hacia nosotros? Desde hace ocho años, están instalados en los campos de refugiados en Gaza y ante sus ojos nosotros hemos convertido en nuestra casa la tierra y pueblos en los que ellos y sus antepasados han vivido.
Deberíamos pedir cuentas por su sangre no a los árabes de Gaza sino a nosotros mismos. Hagamos nuestra reconsideración hoy. Somos una generación de colonos, y, sin el caso de acero y el cañón, no seriamos capaces de plantar un árbol o construir una casa....No nos asustemos de ver el odio que acompaña y consume la vida de cientos de miles de árabes que a nuestro alrededor esperan el momento en que sus manos puedan teñirse con nuestra sangre. No desviemos nuestra mirada, ya que hacerlo debilitaría nuestras manos. Este es el destino de nuestra generación. La única elección que tenemos es estar preparados y armados, ser fuertes y resueltos o si no la espada resbalará de nuestras manos y la amenaza contra nuestras vidas se agravará".
Es evidente que Dayan no era insensible a los sentimientos de los árabes. Reconocía la injusticia que su país había infligido a cientos de miles de ellos. No era fariseísmo, pero la convicción de que la supervivencia de Israel estaba en juego le hizo rechazar cualquier magnanimidad. La suya era la filosofía de un hombre que había nacido en la guerra, que había vivido toda su vida en la guerra y para quien la guerra siempre había sido el centro de sus pensamientos. Su oración fúnebre, encarnaba la descarnada filosofía del "guerrero árabe", esto es, el equivalente a lo que los norteamericanos suelen llamar el "luchador indio", un personaje común a la segunda generación de colonos en un país en que los recién llegados se ven obligados a luchar contra la población nativa.. Su presentimiento de que Israel estaba condenado a vivir en un continuo enfrentamiento le hizo el símbolo de toda una generación de activistas israelíes, o "guerreros contra los árabes".
Dayan, hombre de carácter fuerte y autoritario, tenía pocas inhibiciones y ningún escrúpulo sobre el uso de la fuerza militar incluso contra civiles. Ya en 1950, defendió en una reunión del Mapai y ante miembros de la Knesset, la política de castigos colectivos contra pueblos sospechosos de dar refugio a infiltrados y saboteadores. Hostigar al pueblo, incluyendo a mujeres, niños y ancianos, dijo, "es el único método que se ha probado efectivo en sí mismo, no justificado o moral, pero sí efectivo, cuando los árabes siembran minas en nuestro lado".
El nombramiento de Dayan como jefe del Estado Mayor fue un hito en el desarrollo de la doctrina militar de Israel, como corazón de la política de represalias. Hasta su nombramiento, las represalias se llevaban a cabo en el contexto de la seguridad cotidiana. Su objetivo era reducir la infiltración. Tras su nombramiento se llevaron a cabo en el contexto de la seguridad básica. Su objetivo era mejorar el poder disuasorio de las FDI, demostrar la superioridad militar de Israel y hacer perder cualquier esperanza de destruir a Israel.
(Fuentes: Avi Shlaim: El muro de hierro)







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