El Conflicto poliédrico. (3ª parte. El Expansionismo)
Infiltración y represalia ( IV )
La línea moderada que se oponía a Ben-Gurion estaba encabezada por Sharett. Las represalias militares ocupaban un lugar central en los debates entre los moderados y activistas. Éstos consideraban que los árabes están interesados en la destrucción de Israel, que únicamente entendían el lenguaje de la fuerza, que Israel no podía confiar en la ONU para su seguridad y que, si quería sobrevivir, el Estado de Israel debía mostrar constantemente su poderío militar. En resumidas cuentas, creían en la política del muro de hierro. Los moderados no se oponían en principio a la represión militar, pero querían que fuera empleada de un modo selectivo y controlado y sólo tras una cuidadosa consideración de sus posibles consecuencias políticas. Eran más sensibles a los sentimientos árabes y a la opinión mundial; deseaban crear un clima que favoreciese las posibilidades de coexistencia pacífica en Oriente Próximo, temían que un uso frecuente y excesivo de la fuerza inflamaría aún más el odio árabe contra Israel y limitaría las posibilidades de reconciliación. Abba Eban, que tenía que defender la posición oficial en la ONU, advirtió al Gobierno que los enfrentamientos en las fronteras iban en contra del interés fundamental de Israel, esto es, la preservación del statu quo territorial fijado en los acuerdos de armisticio. Walter Eytan consideraba que la política de represalias resultaba completamente ineficaz para resolver los problemas de seguridad cotidiana en Israel y proponía sustituirla por medidas defensivas. También ponía en duda la tesis mantenida por las FDI que propugnaba que los árabes sólo entendían el lenguaje de la fuerza.
Tras cada grave incidente de asesinato o sabotaje, la represalia militar era sometida a debate en el Consejo de Ministros. Generalmente, el primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores se encontraban en los extremos opuestos del debate. En varias ocasiones Ben-Gurion propuso que se llevaran a cabo represalias a gran escala y una vez presentó un plan para que se tomaran algunas aldeas más allá de la frontera y se mantuviera la ocupación hasta que los jordanos prometieran que no se repetirían los asesinatos.
En el verano de 1953 Ben-Gurion consideró su retirada de la política, al menos durante unos años. Moshe Sharett se convirtió en primer ministro, Pinhas Lavon pasó a ser ministro de Defensa, y Ben-Gurion se retiró a un kibbutz asilado en el sur del Negev.
Una de las primeras tareas de Sharett fue hacer frente a la crisis generada por el proyecto israelí de desviar las aguas del río Jordán en el norte para llevarlo a las resecas tierras del Negev. Este proyecto se enfrentaba a dos problemas. En primer lugar, el río Jordán era un caudal internacional, y todos los Estados ribereños tenían derecho sobre él según la legalidad internacional. En segundo lugar, al igual que el proyecto de drenaje del Huleh, parte del trabajo debía desarrollarse en la zona desmilitarizada, al sur del puente Benot Yaacov.
Moshe Dayan era quien impulsaba con mayor ahínco el proyecto de desvío del agua. Sabía que Israel no tenía derecho a desviar las aguas del Jordán y que si el asunto era llevado a la ONU, la decisión sería contraria a Israel. Por lo tanto, decidió crear unos hechos consumados sobre el terreno que la ONU no pudiera hacer retroceder. En julio, antes de que Ben-Gurion comenzara su excedencia, el Consejo de Ministros decidió desviar el alto Jordán y llevar agua al Negev. La ejecución de la decisión gubernamental, sin embargo, tuvo todas las características típicas de los métodos de Dayan. De repente aparecieron unas excavadoras en la ZMD para cavar el canal por el que llevar el agua. El Gobierno no había acordado el punto exacto para el desvío, y un experto en agua, Aaron Vinet, propuso un lugar que reunía las condiciones necesarias fuera de la ZDM. Dayan rechazó su propuesta. Basándose en el consejo de un activista, Simha Blass, realizó el desvío no en territorio israelí sino en un punto concreto de la ZDM, cincuenta y cuatro metros por encima del nivel del mar. Incluso aunque el desvío se hubiera hecho en la ZDM, el canal se podría haber excavado fuera de la misma para, posteriormente, haber realizado la conexión con el río. Pero Dayan tenía una finalidad política para ese proyecto de ingeniería. Consistía en forzar la expulsión de los sirios y establecer un completo control israelí sobre la ZDM y las fuentes de agua al norte del país.
(Fuentes: Avi Shlaim: El muro de hierro)
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