El Conflicto poliédrico. (3ª parte. El Expansionismo)
La revolución egipcia ( I ).
Tras el asesinato de Abdallah en 1951, Israel cambió el objetivo de sus esfuerzos de paz de Jordania a Egipto. Se habían mantenido conversaciones secretas en Rodas, Lausana y otros lugares. Esos contactos mostraba que Egipto únicamente consideraría la firma de un pacto de no agresión a cambio de concesiones territoriales sustanciales en el Negev y el retorno de los refugiados palestinos. Ningún político serio israelí estaba dispuesto a pagar ese precio. Al Igual que Jordania, Egipto estaba dirigido por un monarca, pero si el primero era moderado y pragmático, el rey Faruk persistía en su hostilidad hacia Israel.
La revolución de los Oficiales Libres que había terminado con la monarquía mediante un golpe de Estado incruento, el 23 de julio de 1952, permitió algunas esperanzas de que se abriera un nuevo capítulo en las relaciones egipcio-israelí. El destronamiento de Faruk, escribió Sharett, "elimina al menos un obstáculo para la paz, el amor propio herido de un testarudo monarca". Una de las muchas quejas de los Oficiales Libres era que la monarquía había inmiscuido al ejército en el embrollo palestino por razones dinásticas y sin la adecuada preparación y pertrechos. Y lo que es más, desde el punto de vista ideológico, el nuevo régimen tenía mucho más en común con el Gobierno socialista de Israel que el anterior. Ben-Gurion y sus colegas veían al general Mohamed Nagib y a los oficiales que le apoyaban no como a potenciales colaboradores, pero sí como auténticos nacionalistas que probablemente concluirían que el conflicto con Israel no beneficiaba a los intereses de su país.
El 18 de agosto, en un discurso en la Knesset, Be-Gurion felicitó a los Oficiales Libres por su golpe y expresó sus esperanzas de una nueva era en las relaciones egipcio-israelíes. A este acercamiento público, le siguió un mensaje privado para el Consejo del Mando Revolucionario (CMR), encabezado por el general Nagib. El 22 de agosto, el primer secretario de la embajada Israelí en París fue a la residencia del encargado de negocios de la Embajada egipcia y le entregó una propuesta del Gobierno israelí para una reunión secreta o, si el Gobierno egipcio lo prefería, conversaciones preliminares para explorar las posibilidades de un acuerdo de paz. No se recibió ninguna respuesta directa por parte del CMR, pero sí diversos mensajes de buena voluntad de diplomáticos egipcios y terceros países. Durante la reunión de la Asamblea General de la ONU, los representantes egipcios aumentaron el tono de sus ataques verbales contra Israel. Estos mensajes contradictorios llevaron a Israel a la conclusión de que Nagib estaba practicando un doble juego: proyectar una imagen de moderación que permitiría a Egipto obtener armas y ayuda económica sin dar ningún paso concreto hacia un acuerdo con Israel.
La sospecha se unió a la decepción con el nuevo régimen. El 1 de octubre, en una reunión celebrada en casa del primer ministro, Ben-Gurion introdujo una nota de escepticismo:
"Debemos recordar que existen ciertos límites a nuestro deseo de paz con los árabes. Es uno de nuestros intereses vitales, pero no el primero y preponderante. Ante todo, hemos de contemplar las necesidades de Israel, conlleven o no una mejora de nuestras relaciones con los árabes. El segundo factor en nuestra existencia es el de los judíos norteamericanos y su relación con nosotros (y la de EE. UU. ..), ya que estos judíos viven allí. El tercer elemento es la paz con los árabes. Ese es el orden de prioridades".
Aunque la paz era el tercer presupuesto, los contactos diplomáticos continuaron. En la primera mitad de 1953 se intercambiaron mensajes extremadamente interesantes. Uno de los principales partidarios de continuar los contactos fue el coronel Gamal Abdel Nasser, que había servido como comandante en la guerra de Palestina y había tenido contactos con los oficiales israelíes cuando su brigada se vio sitiada en el área de Faluja. A finales de enero Sadeq informó a Divon que Nasser le había dado instrucciones para llevar a cabo conversaciones en nombre del CMR y, al mismo tiempo, le solicitaba el apoyo de Israel para la obtención de ayuda económica de los Estados Unidos, así como apoyo moral a la exigencia egipcia de la retirada de las fuerzas británicas de la zona del canal de Suez. Se reiteró que Nasser quería que estos contactos se mantuvieran en estricto secreto, en caso contrario, se interrumpirían.
Reuven Shiloah ordenó a Divon dar la siguiente respuesta: En primer lugar, Israel daba la bienvenida al inicio de las negociaciones. En segundo lugar, Israel lamentaba la falta de voluntad egipcia para alejarse de la actitud hostil de los Estados árabes. Tercer, Israel esperaba que se produjera un cambio fundamental en la relación entre ambos países pero también que, como mínimo, Egipto cumpliera el acuerdo de armisticio y la Resolución del Consejo de Seguridad sobre libertad de navegación en el canal de Suez y el golfo de Aqaba. Cuarto, Israel estaba dispuesto a apoyar a Egipto en el ámbito económico haciendo una compra de algodón y otros productos por valor de cinco millones de dólares si Egipto levantaba las restricciones de paso para petroleros israelíes a través del canal de Suez y el golfo de Aqaba. Quinto, Israel veía con simpatía el deseo de Egipto de que se produjera la evacuación de las fuerzas británicas y tenía la voluntad de apoyar a Egipto en este asunto si este país primero mejoraba las relaciones egipcio-israelíes. Finalmente, Israel reiteró su sugerencia de que se realizase un encuentro secreto de alto nivel.
(Fuentes: Avi Shlaim: El muro de hierro)
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