La lucha por el estado (XVI)

El nacimiento de Israel. 1947-1949 (VIII).

Tras Jordania le llegó el turno a Siria. De todos los países árabes, Siria demostró ser el hueso más duro de roer. Fueron las negociaciones más largas. En el curso de la misma, las fuerzas sirias habían establecido una cantidad considerable de cabezas de puente dentro del mandato de Palestina, al norte y al sur del mar de Galilea, y todos los intentos de la FDI de expulsarlos tras las fronteras internacionales fracasaron. Israel estaba, por tanto, en una posición militar débil, pero su posición internacional estaba reforzada por los tres acuerdos ya alcanzados bajo las Naciones Unidas y por su admisión como miembro de esta organización en mayo.

Siria tenía una posición militar fuerte pero internamente era inestable. El 30 de marzo, menos de una semana antes de que comenzaran las negociaciones para el armisticio, el coronel Hosni Zaim, jefe del Estado Mayor, derrocó al gobierno con un golpe de estado incruento. Este golpe establece el modelo de intervención militar en la política árabe y de derrocamiento del antiguo orden que había sido responsable de la pérdida de Palestina. Aunque Zaim había prometido a sus compañeros de conspiración luchar hasta el final contra el sionismo, una vez que se hizo con el poder realizó un enérgico esfuerzo para lograr un acuerdo con Israel.

La primera parte de las negociaciones acabó en punto muerto dado que Israel y Siria partían de posiciones muy distantes y ninguna de las partes estaba dispuesta a cambiar de opinión. Israel insistía en la retirada incondicional de Siria a la frontera internacional, mientras que los sirios consideraban que la línea establecida para el alto el fuego debía convertirse en la nueva frontera. Para salir del punto muerto, Zaim propuso un plan verdaderamente audaz. Quería saltarse las condiciones del armisticio y pasar directamente a un tratado de paz, con intercambio de embajadores, fronteras abiertas y relaciones económicas normales. Como incentivo adicional, Zaim ofrecía, en el contexto de un acuerdo global, asentar a 300.000 refugiados palestinos, casi la mitad del número total, en el norte de Siria. En ese momento Siria acogía a casi 100.000 refugiados, por lo que el ofrecimiento suponía el asentamiento definitivo en Siria de otros 200.000 refugiados que se encontraban en otros Estados árabes. Como contrapartida pedía una modificación de la frontera internacional que diera a Siria la mitad del mar de Galilea. Zaim ofrecía también reunirse con Ben-Gurion cara a cara, con objeto de superar el estancamiento en las negociaciones entre los responsables de menos peso político.

Ben-Gurion rechazó de plano el intento de acercamiento de Zaim. Ordenó a los representantes israelíes que dijeran claramente que primero había que firmar un acuerdo de armisticio tomando como base la frontera internacional, y que sólo entonces, Israel estaría dispuesto a hablar de paz y cooperación. También mantuvo en permanente revisión los planes para expulsar a las tropas sirias de sus posiciones en el territorio asignado a Israel de acuerdo con las fronteras internacionales. Dado que no se conseguía ningún acuerdo, las negociaciones de armisticio se suspendieron el 17 de mayo.

El siguiente movimiento de Zaim consistió en comunicar a Israel a través de un canal de Naciones Unidas una oferta secreta que incluía los siguientes elementos: un alto el fuego basado en las líneas militares existentes, un acuerdo de paz dentro de los tres mese siguientes basado en la antigua frontera internacional y el asentamiento de 300.000 refugiados palestinos en Siria. La exigencia del restablecimiento de la frontera internacional había sido obviamente abandonada. Moshe Sharett, que comunicó la oferta al Consejo de Ministros el 24 de mayo, puso de manifiesto la gran importancia de la oferta de Zaim, en especial la idea de acoger 300.000 refugiados palestinos en Siria, y presionó para que se llevara a cabo una reunión de alto nivel con Zaim. Ben-Gurion, por otro lado, sospechaba que podría tratarse de una trampa diplomática y se mantuvo  firme en su negativa a reunirse con Zaim. Ben-Gurion leyó al Consejo de Ministros la respuesta a Bunche, quien le había pedido encarecidamente que se reuniera con Zaim. Decía Ben-Gurion que estaba dispuesto a reunirse con el Coronel Zaim para alcanzar la paz, pero consideraba que esa reunión no tenía sentido hasta que los representantes sirios hubieran declarado sin ambages su intención de replegarse hasta las líneas anteriores a la guerra.

Bunche tomó entonces la iniciativa con una fórmula de compromiso que satisfacía a ambas partes. La propuesta consistía en desmilitarizar la zona comprendida entre las fronteras internacionales y la línea de alto el fuego tras la retirada de las fuerzas sirias de sus posiciones avanzadas. La propuesta compensaba a Siria por llevar a cabo una retirada completa y liberaba a Israel de la presencia de tropas sirias en su territorio. La formula era complicada y ambigua en muchos aspectos y fue origen de interminables disputas y conflictos en años siguientes, pero permitió la firma de una armisticio el 20 de julio. Tres semanas después, Hosni Zaim fue derrocado por un golpe de Estado militar sangriento.

Con el acuerdo entre Siria e Israel, las negociaciones de armisticio de Rodas se completaron. Concluía oficialmente la primera guerra árabe-israelí. En el transcurso de la misma Israel había extendido su territorio del 55% de la Palestina bajo mandato británico asignado por Naciones Unidas, al 79% del mismo. Israel asimismo triunfó al expulsar de Palestina a todas las fuerzas árabes a excepción de la Legión Árabe que continuó controlando Cisjordania. Esto sentenció el plan de Naciones Unidas para un Estado palestino. Los palestinos fueron abandonados a su suerte. El nombre de Palestina fue borrado de los mapas. Curiosamente, el acuerdo de posguerra se basó en el mismo principio que habían pactado Golda Meir y Abdallah en noviembre de 1947: la partición de Palestina a expensas de los palestinos. Era un claro ejemplo del enfoque escasamente sentimental de real-politik que dictó la conducta de Israel durante la primera guerra árabe-israelí.

(Fuentes: Avi Shlaim: El muro de hierro)