Dado el interés humano e histórico de la exposición "Presas de Franco", no me resisto a poner en vuestro conocimiento el texto de su programa, así como alguna fotografía relacionada con aquel tiempo bárbaro y tenebroso:

 La primera generación de las presas políticas del franquismo.

 Mujeres como Tomasa Cuevas, Manolita del Arco, Juana Doña, Nieves Torres, María salvo, Trinidad gallego, Soledad Real, Mercedes Núñez, Mari carmen Cuesta, carlota O`Neill, Concha carretero, Matilde Landa, Ángeles García-Madrid, Josefina Amalia Villa, Remedios Montero y otras muchas que compones una generación -la de la Segunda república y la Guerra Civil- cuya memoria histórica tan sólo en fechas relativamente recientes ha comenzado a adquirir la relevancia que merece.

Mujeres formadas e iniciadas en la política al calor de las reformas republicanas, que vieron castigada su osadía -la de desafiar al fascismo, pero también a una sociedad patriarcal de raíces seculares- con largas penas de cárcel e incluso con la muerte.

Esta generación fue doblemente reprimida: como rojas y como mujeres. Otra cosa no podían esperar de una dictadura de carácter totalitario que se alimentaba además de un arcaico poso patriarcal y misógino: el que imponía un modelo de mujer-esposa-madre recluida en el hogar, marginada del mundo de lo público, sometida a las autoridades masculinas.

Que esa experiencia histórica de las rojas en prisión, de aquella primera generación condenada por "delitos de guerra y de posguerra" haya quedado durante tanto tiempo velada o subsumida bajo la de sus compañeros varones, algo más conocida, se explica por ese mismo sesgo patriarcal que, en su transversalidad, no conoce clases ni ideologías.

Presas de Franco.

La exposición Presas de Franco, proyecto y producción ejecutiva de la Fundación de Investigaciones Marxistas, se ha propuesto visibilizar la experiencia penitenciaria femenina de las primeras décadas de la dictadura franquista, a partir de un diálogo continuo entre memoria e historia, donde se han conjugado las imágenes y los documentos con el recuerdo y los testimonios de las mujeres encarceladas. Con la ayuda de las fotografías conservadas, hemos querido entrar en las cárceles de mujeres de las primeras décadas de la dictadura, analizar sus vivencias, discernir aquellas características peculiares -la presencia de los hijos-, por ejemplo, que la han diferenciado de la experiencia penitenciaria masculina.

La voz, el testimonio, la memoria de estas mujeres encuentran en esta exposición un lugar central, a la espera de que se incorporen definitivamente al relato histórico general de nuestro pasado. En juego está la construcción de una memoria democrática y social, siempre necesitada de nuevos aporte, de nuevas miradas.