La lucha por el estado (VI)
Era un fanático en el peor sentido de la palabra, un cruzado, un poeta ciego sediento de sangre. Nunca estuvo a favor de una rama concreta del sionismo, estaba en contra de los británicos, en contra del imperialismo y en contra de los árabes. Llegó a extremos absurdos, ridículos y horribles en su lucha para expulsar a los británicos de Palestina.
Para Stern el superenemigo era Gran Bretaña, no Alemania. Para él, los judíos tendrían que haberse unido a los alemanes para luchar contra los ingleses.
Esto era demasiado para el Haganáh, para el Yishuv e incluso para el Etzel. Para muchos de ellos el grupo de Stern no era más que una partida de gángsteres especialmente sanguinarios con unas motivaciones políticas que no convencían a nadie, y muchos policías judíos colaboraron con los inglese para aislar a los miembros del Leji. Poco tiempo después se ofrecía una recompensa de 1.000 libras por la cabeza de Stern y, el 27 de junio de 1942, fue sitiado por agentes de la Criminal Intelligence Division británica en casa de unos amigos en Tel Avid. Lo que ocurrió después está sujeto a discusión: un detective británico, el coronel Morton, recuerda que Stern trató de huir y fue abatido. Hay un hecho innegable, Stern fue un perseguido de la policía, lo que en algunos sectores transformó a aquel paria extravagante en un mártir. Si dejó algún legado fue el de dar a los británicos un anticipo de lo que había de venir. Por extraviado que estuviera, Stern era también el símbolo de la rebelión que se estaba gestando y que había de encarnar Menajem Begim.
En 1942, con Rommel a las puertas del Cairo, la cooperación judeo-británica alcanzó su zenit. Fue el momento más negro para Gran Bretaña y también, potencialmente para Palestina, pues se veían ante la perspectiva de un Oriente Medio dominado por Alemania con el apoyo de la población árabe. Así pues, continuaron formando el Haganáh, alguna de cuyas unidades operaban en la resistencia Palestina y Siria disfrazadas de árabes, Yigal Allon, entre ellos.
En cuanto Montgomery detuvo a Rommel, los británicos volvieron a cambiarse de chaqueta. Superado el desastre, la necesidad de adiestrar al Haganáh había desaparecido y los británicos volvieron a detener a sus componentes si los encontraban armados. Pero el genio se había escapado de la botella; las fuerzas regulares del Palmaj y el Haganáh se negaban a que los desarmaran y, de hecho, se metieron en un activo tráfico de armas.
Los británicos aceleraron su marcha contra el Haganáh llegando a juzgar a cuatro de sus hombres acusados de porte ilegal de armas en 1943. El juicio fue utilizado como plataforma para atacar al Haganáh comparándolo con la banda de Stern. Los sionistas se sintieron heridos en su honor por semejante ataque al Haganáh, sobre todo porque se llevaba acabo sobre el telón de fondo del creciente holocausto europeo.
Se estaba urdiendo la rebelión de los judíos, pero los británicos no supieron calibrar ni su intención ni su pasión ni su fuerza.
Menajem Begin: el Etzel resucitado.
Hasta su elección como primer ministro, Menajem Begin siempre operó en el escenario de la historia a la sombra de hombres como Jabotinsky o Ben Gurion. Su especialidad era la organización y sus cualidades fundamentales su ciega perseverancia y su sentido político. Líder del Betar en Polonia, carecía de carisma, la elocuencia, la habilidad ideológica, la capacidad de pensamiento original y la mundanidad de Jabotinsky.
Para mediados de 1942, el Etzel (Irgum), el Leji y las fuerzas del sionismo revisionista eran una ruina. Jabotinsky había muerto en Estados Unidos, a Raziel lo habían matado y la tendencia suicida de Stern había acabado con él.
En abril de 1942, Begin había llegado a Palestina como miembro del Ejército Libre Polaco Andres. Poco después, algunos miembros del Etzel, dirigidos por Ariel Ben Eliezer, le pidieron que tomara la dirección del grupo y el aceptó. En 1943 fue nombrado comandante en jefe del Etzel (Irgum).
Tan minucioso en el vestir como en el hablar, no había disparado ni un tiro en el tiempo que había servido en el ejército Andres polaco, y tampoco había de hacerlo en el tiempo como jefe de la clandestinidad entre 1944 y 1948, no obstante, sí dio las órdenes por las que se voló el hotel Rey David, o por las que se ejecutó a dos sargentos británicos en represalia por la ejecución de unos miembros del Etzel.
Begin fue líder de una fuerza nacional moderna, convirtiendo un grupo de bandidos y gángsteres en una organización clandestina tan eficaz política como militarmente.
Empezó la carrera en dos caminos. Por un lado, señalando lo que llamó "Rebelión", hizo un llamamiento a la acción y a la guerrilla contra Inglaterra, volando el hotel Rey David, asaltando las comisarías, o colgando sargentos británicos. Por otro lado, abogaba por la conciliación con las fuerzas del Haganáh e incluso del Leji.
Ben Gurion se oponía rabiosamente a la alianza de los tres frentes militares clandestinos de palestina, el Etzel, el Leji y la Haganáh, y llegó a un punto en el que estuvo a punto de destrozar la unidad del sionismo, cuando fuerzas dirigidas por Ben Gurion o sus allegados, Sharett, Allon y el Palmaj cooperaron con los británicos en el arresto de miembros del Etzel.
Sezon: una guerra civil en la resistencia.
Para las fuerza sionistas la lucha contra los británicos fue frecuentemente como un viaje en la montaña rusa. Hubo periodos de cooperación y periodos de calma y unidad en que, el Haganáh, el Etzel y el Leji lucharon, cada uno a su manera, pero juntos, sobre todo después de la Operación Ágata o Sábado Negro, en 1946. Pero la lucha también estuvo a punto de ocasionar una guerra civil a raíz de una operación especialmente destructiva de las fuerzas del Leji: el asesinato de lord Moyne en octubre de 1944. Cuando el Leji lo asesinó, lord Moyne (Walter Edward Guinness) era ministro británico en Oriente Medio con sede en el Cairo.
El efecto inmediato de este asesinato fue el enfriamiento del fervor porcionista de Winston Churchill, dado que lord Moyne era un íntimo amigo suyo. Pero la reacción y la impresión fueron tan grandes entre los británicos, y dentro de la comunidad judía, que los líderes del Yishuv, con Ben Gurion al frente, decidieron que había llegado el momento de poner freno a la fuerza del Etzel y del Leji y, utilizando el Haganáh como instrumento, lanzaron la operación Sezon. Durante varis meses el Haganáh y los británicos cooperaron en la detención de los soldados y líderes del Etzel y en el brutal desbaratamiento de las fuerzas renegadas del sionismo revisionista, las radicales Etzel y las fanáticas del Leji.
(Fuentes: Amos Perlmutter: Israel)







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