La lucha por el estado (IV).
La publicación del Libro Blanco en 1939 acabó momentáneamente la cooperación con los británicos con el Haganáh, pasando éste a la semiclandestinidad, como ya había hecho las fuerzas militantes del sionismo revisionista.
Las fuerzas del sionismo revisionista: el Etzel y el Leji.
El Haganáh y sus cuerpos de elite, Palmaj, operaban dentro del marco del Yishuv, del socialsionismo y del Movimiento Kibutzista Unido, amenazados por el problema árabe y la compleja relación con el mandatario. Los revisionistas se negaron a reconocer la legitimidad de la Agencia Judía y su brazo militar.
Jabotinsky ya había pensado en la creación de unas legiones judías en 1914. Jabotinsky, Weizmann y Yoseph Trumpeldor, un socialsionista radical y veterano de la guerra ruso-japonesa, decidieron que una legión judía que luchara al lado de los aliados en la I guerra mundial podía ser una buena palanca para obtener concesiones de los ingleses en Oriente Próximo. Jabotinsky veía además esa legión como primer paso para el desarrollo de una fuerza judía que formara parte del ejército británico de Palestina. En 1915 se habían formado dos legiones judías, compuestas por voluntarios de los estados unidos, Gran Bretaña y palestina y en 1918, fueron licenciadas.
Para Jabotinsky estas legiones fueron el modelo para el Betar y el Etzel (Irgum). El Betar fue su movimiento juvenil, creada en Latvia en 1924, y que había de ser el núcleo de una mini legión, una organización política sionista, con preparación militar, y militante. En los años treinta el Betar se vio radicalizado por militantes palestinos, que organizaron dentro de él células militares secretas que acabaron convirtiéndose en el clandestino Etzel. El Betar acabaría siendo la principal fuente de reclutamiento del Etzel, que surgió como una escisión del Haganáh nacional en 1931. Pero ni Jabootinsky ni Begin, líder del Betar en Polonia, aceptaron la evolución de éste hacia el radical Etzel-Leji en 1939. En esto desempeño un papel fundamental Avraham Stern.
Cuando el Betar tomó la dirección del Etzel, el grupo escindido original estaba dirigido por Moshe Rozemberg. David Raziel, que lo sucedió en 1938, era un leal adherente a Jabotinsky y, a pesar de su tono militante, era en esencia un firme creyente en la acción legal. Para Raziel el Etzel debía ser el instrumento militar del Betar, y no un instrumento político, y su comandante en jefe tendría que ser Jabotinsky.
Avraham Stern, un converso enigmático y ascético, veía las cosas de otra manera. Él, que nunca había pertenecido ni al movimiento revisionista ni al Betar, se atrevió a desafiar la autoridad y la línea política revisionista de Jabotinsky en Palestina, abogando por la guerra abierta contra el Imperio británico, guerra que debía llegar hasta la propia Inglaterra metropolitana como hasta el resto del Imperio, al que él llamaba "ese ocupante extranjero".
Stern reclutó a los primeros miembros de entre los intelectuales de la Universidad Hebraica de la década de los treinta, y formó un grupo disidente del Etzel, conocido con el nombre de Leji o, tras una serie de robos de banco, asesinatos y crímenes diversos, la Banda de Stern. En 1937, Stern fue a Polonia y allí organizó células secretas del Etzel dentro del Betar, desafiando así a la estrella local, Menajem Begin.
En 1940, un grupo de activistas revisionistas moderados y del movimiento Kibutzista Unido abogaron por la formación de un frente clandestino judío armado, en el que estuvieran presentes todas las tendencias. La idea era establecer cuadros judíos, militarizar la judería sionista y, saltándose a la torera el libro Blanco, establecer un ejército judío independiente, autónomo de los británicos y de los aliados.
El Am Lojem (Nación en lucha) no fue el último esfuerzo para la unión política de todas las fuerzas militares de Palestina. El libro Blanco había galvanizado a todas las diversas facciones, ya no era cuestión de resistencia o de la lucha, sino de cuánta y de qué tipo.
(Fuentes: Amos Perlmutter: Israel)







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