El Conflicto poliédrico. (2ª parte. La conquista del Estado).
Testigos de la historia.
Zeev Jabotinsky y el sionismo revisionista (IV)
Aunque "El muro de hierro" se convirtió en la Biblia del sionismo revisionista, su verdadero mensaje fue con frecuencia incomprendido, incluso por los propios seguidores de Jabotinsky. Para él, el muro de hierro no era un fin en sí mismo, sino el medio para vencer la resistencia árabe al avance del sionismo. Una vez se haya roto tal resistencia, un proceso de cambio ocurrirá en el seno del movimiento nacional palestino, con la llegada al poder de los moderados. Entonces y sólo entonces será el momento de iniciar negociaciones serias. En esas negociaciones la parte judía ofrecería a los palestinos derechos civiles y nacionales. Jabotinsky no especificó en su artículo qué quería decir cuando hablaba de "derechos nacionales", pero otras declaraciones sugieren que lo que tenía en mente era la autonomía política de los palestinos dentro de un Estado judío. Lo que se desprende del artículo es que reconocía que los árabes de Palestina formaban una entidad nacional diferenciada y en consecuencia los consideraba titulares de algunos derechos nacionales aunque limitados, y no sólo de derechos individuales.
"El muro de hierro", en palabras de un observador perspicaz, debe ser considerado como "un contundente y honesto esfuerzo para tratar el problema más serio al que se enfrenta el movimiento sionista y como una expresión formal de lo que se había convertido, de hecho, en el discurso dominante del sionismo y de la política ya actitudes israelíes en relación con los árabes en Palestina desde los años veinte hasta finales de los ochenta".
El movimiento sionista (tal como vimos en la primera parte de esta serie) no era un grupo político monolítico, siendo el Partido Laborista, inspirado en las ideas marxista y en los ideales socialistas, el más importante de ellos. La diferencia fundamental entre el sionismo laborista y el sionismo revisionista estriba en el uso de la fuerza. El sionismo laborista quería avanzar hacia la creación del Estado judío a través de la inmigración y los asentamientos, y concedía menos importancia a la creación de una fuerza militar. Jabotinsky nunca tuvo dudas de que el poder militar era el factor clave en la lucha por un Estado. Fue el sionismo laborista el que se fue aproximando progresivamente a esta tesis, por tanto los líderes laboristas, vinieron a confiar cada vez más en la estrategia del muro de hierro.
David Ben-Gurion y el triunfo del pragmatismo.
El giro del sionismo laborista hacia la premisa y estrategia del muro de hierro se ilustra muy bien con la carrera de Ben-Gurion (1886-1973), el creador del poder militar del Yishuv y fundador del Estado de Israel. Nacido como David Green, en Plonsk, Polonia, desarrolló desde muy joven una apasionada dedicación al socialismo y al sionismo, y en 1906 se marchó a Palestina para trabajar como agricultor. Inicialmente militó en el Po`ale, Partido Socialista Sionista de Sión, que se unió a otros grupos para formar el Ahduth Ha`avodah en 1919 y se fusionó con el Hapoel Hatza`ir en 1930 para formar el Mapai, el partido laborista israelí. Rápidamente consiguió influencia en el movimiento sindicalista, en el Partido Laborista, así como en el movimiento sionista. De 1921 a 1935 fue secretario general del Histadrut, la Federación General del Trabajo en Palestina. En 1935 fue elegido presidente de la Agencia Ejecutiva Judía, cargo que ostentó hasta el nacimiento del Estado de Israel en 1948. sirvió como primer ministro y ministro de Defensa, salvo un corto intervalo, desde 1948 hasta que se retiró en 1963.
Durante su carrera política estuvo involucrado profundamente en "la cuestión árabe". Las declaraciones públicas en 1920 y 1930 se ajustaban a la posición oficial del movimiento laborista, que sostenía que los árabes de Palestina no constituían una entidad nacional distinta sino que formaban parte de la nación árabe y que, además, no existía un conflicto entre los interese de los árabes de Palestina y los de los sionistas. El único conflicto sionista, según el argumento socialista, era el conflicto de clases con los terratenientes árabes y los efendis, y se resolvería cuando los campesinos árabes se dieran cuenta de que sus verdaderos intereses coincidían con los de la clase trabajadora judía.
En privado Ben-Gurion no compartía ese análisis de clase ni su optimista pronóstico. Como agricultor se dio cuenta de la gravedad del problema. Sus temores y ansiedades se hicieron más profundos cuando se dio cuenta de que la oposición de los árabes se fundaba en principios, lo que llevaría a un total rechazo al proyecto sionista. Ben -Gurion llegó a la conclusión de que el conflicto entre los árabes y el sionismo era inevitable y suponía un formidable desafío.
La percepción que tenía de la firmeza de la oposición árabe le hizo buscar el apoyo de una potencia externa a fin de compensar la debilidad del movimiento sionista y así fue acercándose a otomanos, británicos y norteamericanos, a medida de que éstos iban ganando influencia internacional.
(Fuentes: Avi Shlaim: El muro de hierro)
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