Unas notas para el ‘número dos' del Vaticano
Lluís Izquierdo
El País 8 de Febrero de 2009
En el país del "yo me lo guiso, yo me lo como", el cacique principal -aparte de Juan Palomo- es la Iglesia, una institución tan mayúscula en sus aspiraciones como cicatera en la distribución de sus dones. La reciente visita de monseñor Bertone lo demuestra.
La opresión de la Iglesia sobre el cuerpo escasamente místico de España -si se exceptúa el hambre, que sin remedio la ha transustanciado en metafísica- representa un lastre tan sobrenatural que no hay manera natural de entenderse con tan consagrada institución. Pues digámoslo de una vez: son ustedes, usted incluido, intratables; y además expertos en ceremoniosas diplomacias traperas para mantener cautiva una población que se bautiza una vez, comulga tal vez dos y a la que ustedes rocían de óleos para despedirla.
La naturalidad está prohibida, perdón, es pecado, según ustedes. Es natural que un Gobierno aspire a ser laico, digo yo, desde hace 30 años. Lo que no es tan natural es que sólo aspire a serlo y, peor aún, que padezca constantemente por no serlo. Aquí, el divino impaciente debe ser la gente como yo, muchísimos más de los que aparecen, a pesar de la renuencia atávica a disentir públicamente (hasta los socialistas mendigan indulgencias) de los favores y prédicas de Su reparto sobrenatural.
Reconózcame, monseñor Bertone, el respeto mayúsculo que verifico hacia Su Excelencia. Pero desearía -soy un soñador- mejorarlo, a la recíproca. ¿Escucha usted todo lo que oye? ¿Ve usted todo lo que mira? Le confieso -ya salió- que tampoco es fácil para cualquier pobre mortal, éste que le escribe incluido, reconocer la complejidad del mundo, las miserias en las que incurrimos (no usted, sobrenaturalmente) y la serenidad que tanta falta hace para aprender a vivir menos encarnizadamente. Este año, en marzo para ser más precisos, se cumplen dos siglos del nacimiento de Mariano José de Larra, el escritor romántico que mejor auscultó la realidad conflictiva de este país, el que más padeció por su ciudadanía (muy escasa, gracias a ustedes, la Iglesia) y quien, desesperado de sus 28 años sin esperanza, se suicidó.
Se cumplen también 70 del final de una guerra civil en la que a los desaguisados naturales y crímenes horribles de unos, con su resentimiento secular, se opusieron los no menos nefandos y represivos, con previsión sobrenatural, de los otros; quienes, por lo demás, persistieron hasta los años 70 en eclipsar el legado común de progreso educacional que la II República había programado y puesto en circulación por toda España.
Puede usted consultar, pues buen ojo no le falta y el mal de lo mismo no se lo deseo, un estremecedor artículo de Larra titulado Dios nos asista. No lo glosaré, es muy conocido y de fácil localización en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantes.es). Lo decisivo al respecto es que todos precisamos de asistencia. Asistencia de respeto, asistencia de reconocimiento, tanta asistencia que todavía necesitamos que Dios nos asista. Tan es así que la alarma por la ausencia de Dios hubo de sentirla como el que más un católico royaliste, Georges Bernanos, cuando -habitante en Mallorca con un hijo adherido a la Falange- hubo de asistir a la represión tan ecuménica como brutal del franquismo. Los grandes cementerios bajo la luna, con un prólogo que sobrecoge por el fervor de su pureza acendrada en los paisajes de su infancia -le pays d'Artois-, es el título que nos legó. Y que Hannah Arendt juzgó como la denuncia cabal del fascismo.
El libro habla de los desafueros de quienes más obligados debían estar al don del perdón y de la tolerancia (se supone que quienes se acreditan de cristianos) y supone un auténtico clamor de conciencia, más allá y más a fondo de las diatribas en las que se resuelve el ultraje que como católico experimentaba el católico escritor.
Bernanos habló también de poesía. Y dijo: Je définirais ainsi la poésie: l'écho de la plainte humaine, répercutée par les cieux, o sea que la poesía sería el eco del lamento humano, repercutido por los cielos.
A esos cielos emplazaría -la poesía puede ser una forma de piedad exigente- el talante y la disposición conciliadora (dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios) de los depositarios, ojalá practicantes, del Evangelio.
Por lo demás, los laicos seguimos sufragándoles con nuestros impuestos y, a cambio, ustedes nos permiten morir infinitamente, someter a disposición del dogma el curso de la vida en las mujeres y, encima, callar o sólo muy tarde alertar de la diversidad de abusos y monopolio de la vida interior que pretende la púrpura jerárquica de su inmaculada concepción. Sobre todas las naciones, ciertamente, les queda España. Y es que el pensamiento, aquí, siguen ustedes disfrutándolo oprimido.
Y, con todo, es la sola libertad que nos queda. Y el pensamiento, si no es inmaculado, es decir, sin trabas, sólo puede acabar corrupto. Algunas cosas, alguna vez, hay que intentar decirlas. Tampoco le iría tan mal a la Iglesia, si quiere sobrevivir, airearse un poco.
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Lluís Izquierdo es poeta y catedrático de Literatura de la Universidad de Barcelona.







Yo creo que la monarquía española debería volver a tener derecho de presentación, que cedería al gobierno: las diócesis se llenarían con obispos elegidos de una terna presentada por el Gobierno... quizá así se acabaría con el rouquismo... aunque, claro, corremos el riesgo de que vuelva el PP y nos endilgue inquisidores por todas partes...
Saludos!
José
muchisimas gracias por la palabras que dejaste en mi blog
sinceramante
Rosana
El artículo de Lluís Izquierdo es genial. Que agobio de verdad, siempre presentes, quieras o no :-(
Un abrazo amigo mio.
Amigo Theo,
¡Dios no consienta esto último! Jejeje.
Ahora, en serio: particularmente, sería un poco más drástico, menos contemporizador y, creo, bastante más democrático en mis preferencias.
En la sociedad que imagino la Corona no tiene cabida, sería sustituida por la República. En cuanto a la Iglesia, dejaría de disfrutar del actual statu quo y la relación del Estado con el Vaticano no sería diferente a la mantenida con cualquier otro Estado con el que se mantuviesen acuerdos diplomáticos, entendiéndose éstos dentro de más puro laicismo. En segundo lugar, sería sufragada exclusivamente por sus adeptos y su doctrina se impartiría únicamente en iglesias o recintos similares, desapareciendo por completo del Sistema Educativo en donde la religión sería sustituida por un estudio más genérico de la Historia de las Religiones.
Creo obvio el señalar que lo que pido para la Iglesia católica es así mismo válido para cualquier otra religión.
¿Un té aromatizado con hojas de menta
Rosana,
Sabes, amiga mía, que poco mérito tienen más allá de que pretenden ser el testimonio de una muy sincera amistad.
Un cariñoso beso
Mar, querida amiga,
Así mismo lo consideré yo, y de ahí mi deseo de divulgarlo.
Resulta hasta cierto punto aceptable que en los tiempos oscuros el ser humano se dejase atrapar por estas telas de araña que son las religiones. Inmerso en un medio físico que no comprendía era lógico el que buscase interpretaciones “sagradas” a fenómenos que le sobrepasaban, y también tiene su lógica que, al igual que hubo quien se aprovechó de su número o de su fuerza para establecer un poder político sobre la incipiente comunidad, igualmente hubiese un grupo de individuos que se erigiesen como intérpretes de esas manifestaciones no-racionales.
Lo que resulta extraordinario es que todo el conocimiento científico y todo el poder que aporta al hombre moderno la Razón y la Lógica no le hayan liberado de la enajenación religiosa. Respecto a la religión católica, es asombroso que en estos últimos dos milenios hayan desaparecido Imperios y civilizaciones mientras que ella nos siga imponiendo sus miedos, sus doctrinas y sus dogmas.
¿Dónde radica su Poder para qué así sea? En nuestra propia debilidad, en nuestra insoportable nimiedad no siendo otra cosa que un ínfimo aglomerado de partículas en el seno de un Universo que aún escapa a nuestro conocimiento, y al chantaje permanente al que nos somete el poder fáctico de la religión aprovechándose de nuestras dudas y de nuestros miedos.
Desengañémonos de una vez, no habrá Paraíso o Infierno que nos acoja ni una segunda vida, y cuando nos toque marcharnos y se cumpla en nuestro inerte cuerpo la 2ª ley de la Entropía, daremos vida a una flor, a una brizna de hierba o, a un mísero gusano. ¡Eso será todo!
En ese chispazo entre dos eternidades que es la vida, a nosotros nos corresponde aprovecharlo para mejorar la especie haciéndola más digna y humana. No lo desaprovechemos.
Un beso, amiga mía.
Interesante artículo, existen Instituciones que se hacen llamar "voz de Dios" y de eso nada...imponen un modus vivendi lleno de limitaciones y deformaciones...Acá la enseñanza de la religión insiste en centrarse en el catolicismo cuando muchos de los estudiantes profesan otras creencias.
Muchos cariños.
Buenas noches, amiga laurencia,
Ciertamente que en América Central y del Sur la religión católica está perdiendo adeptos de una forma considerable y de ello no hay otro culpable más que ella misma al haberse posicionado secularmente al lado del poderoso y dando la espalda a los humildes y más desfavorecidos.
Hace un par de fechas tuve oportunidad de escuchar unas breves palabras a Leonardo Boff y se me ocurre pensar que ese sería un buen espejo en el que se mirase el propio Vaticano, pero no para anatematizarlo como ha hecho hasta hoy.
Un beso, amiga.
Amigo José, poco puede añadir en este post éste pobre ignorante que soy yo, tan solo decir que seguir las directrices de la institución que citas es de locos ,yo digo como aquel ¡con la iglesia hemos topado! Pero al contrario, la iglesia ha topado conmigo, las religiones sean las que sean en cierta forma me dan hasta miedo, por lo que pueden llegar a conseguir de las masas manipulables.
Gracias por tus palabras en mi blog amigo, compañero, estoy contigo, el ardor guerrero mejor dejarlo guardado y que siempre sean las palabras las que gobiernen.
Un abrazo amigo
PD: Anteriormente tuve otro blog que lo hacia el hombre del tibet, quizás lo recuerdes y en alguna ocasión te deje algún comentario, pero lo dicho, ante personas tan cultas e ilustradas poco puede hacer (opinar) un caballo de tira.
Prefiero a un Bertone antes que a un Rouco, al menos Bertone se rie, tiene sentido del humor y entiende de diplomacia ,éstos nuestros siguen con las ganas de volver a los Autos de Fe, restaurar las picotas y limpiar de telerañas las mazmorras.
Aunque en el fondo piensen lo mismo y persigan los mismos objetivos ¡pero las formas Pepe, las formas! jejeje
Sitos
Tibetanox,
Compañero y amigo,
Se agradece tu paso por esta casa que puedes considerar como tuya propia. Por cierto, decirte que los años, además de hacernos perder el pelo también influyen en otra pérdida...¡la de la memoria! Es cierto que tu nombre me traía recuerdos de habelo visto por aquí, pero era incapaz de situarlo.
No quisiera, amigo, aparentar ser un pedante y decirte aquello de que, "sólo sé, que no sé nada", pero sí que te digo que considero como virtud y como norma el estar siempre dispuesto a aprender algo, entender la vida como un constante aprendizaje.
Las religiones, si bien en un lejanísimo pasado, pudieron tener con sus tabús y prohibiciones un papel socializador hoy día representan unas de las cadenas más pesadas para limitar nuestras parcelas de libertad. Pero...¡cuidado, amigo!, tan sólo es una de ellas y debemos estar atentos para no permitir que nos las pongan.
Un abrazo.
Isabel, amiga,
Si me dan a elegir entre uno y otro.....¡ninguno de los dos! jejejeje
La razón, tú misma me la das: "Aunque en el fondo piensen lo mismo y persigan los mismos objetivos".
Efectivamente y como tú sabes muy bien, los dos defienden los mismos objetivos y no hace falta poner ejemplos, aunque por su proximidad en el tiempo, el caso de Eulana.
Lo otro, las formas, tan sólo es cuestión de marketing. Es como esos regalos que te envuelven de manera exquisita y atrayente pero que, una vez desenvueltos, no merecen la pena; con la particularidad de que la religión acaba siendo más peligrosa que la decepción ante un mal regalo.
Sitos.