El nacionalismo sionista (XXXV)
Judíos ortodoxos. sionistas mesiánicos y terroristas (V).
Este descendiente del mítico dirigente bolchevique llegó a Israel seducido por el rabino americano Méir Kahana, que predicaba abiertamente la erradicación de todos los árabes de la tierra de Israel.
Este rabino racista comenzó su carrera política en Estados Unidos creando, en 1968, la Liga de Defensa Judía, que bajo el eslogan alusivo a la Shoah, "¡Never again!", comenzó luchando contra todas las formas de antisemitismo -vinieran de los supremacistas blancos o de los Panteras Negras-, continuó reclamando -con todos los medios a su alcance, incluidos los violentos- la libertad de los judíos de la Unión Soviética, y terminó comprometiéndose con el ideal de instaurar un gobierno teocrático en Jerusalén. En 1971 se instaló en Israel, organizó un partido político que difundía un discurso racista antiárabe, consiguió en 1984 ser elegido para la Knesset, vio cómo su movimiento era declarado ilegal y volvió a los Estados Unidos, para ser asesinado en 1990 por un extremista árabe. Tras su muerte, su hijo, Benjamin Kahana organizó un nuevo movimiento Kahana Chaï, que instaló en los montes Catskill de la región de Nueva York un campo de instrucción para-militar en el que 150 voluntarios, llegados desde distintos puntos de Estados Unidos, de Canadá y de Gran Bretaña, siguieron cursos de guerrilla urbana y contraterrorismo destinados a combatir a los árabes en Israel, donde la escuela talmúdica de la implantación de Tapua lleva el nombre del rabino asesinado. El 29 de noviembre de 1993, el rabino kahanista Abraham Toledano era detenido en el aeropuerto de Tel Avid cuando intentaba introducir en Israel, procedente de Nueva York, un autentico arsenal militar.
Antes de ser prohibida por el gobierno norteamericano como organización terrorista, sólo se le han atribuido dos bombas a Kahana Chaï, una en 1992, en la misión siria de las Naciones Unidas, y otra en 1994, en la sede neoyorquina de varias organizaciones judías de izquierdas, poca cosecha para quienes anuncian una próxima "guerra civil judía" y declaran llegado el tiempo de "derramar la sangre en Israel". Pero aún después de haber sido marginalizada y excluida, la voz de los hahanistas sigue difundiéndose a través de distintos medios y reaparecen en otros medios como la Leaderschip Conference for Israel del rabino David Alaze o la Asociación para la restauración de Jerusalén del Dr. Joseph Frager. No obstante, "actualmente, la extrema derecha israelita no tiene ya necesidad de Kahana...otras formaciones han popularizado las tesis extremistas bajo una forma menos abiertamente fascista"; por ejemplo, el partido político Moledet (Patria) del antiguo general de división del Tsahal Rehavan Zeevi, conocido como Gandhi, que obtuvo tres escaños en 1992 y dos en 1996 con un programa muy simple: la transferencia de las poblaciones palestinas de Judea-Samaria y de Gaza a los países árabes.
Zo Atzeinu (Es nuestra tierra), Morachti (Mi patrimonio", la secta del rabino yemení Uzi Meshoulam -que el 23 de marzo de 1994, en una villa de Yehud, cerca de Tel Avid, hizo frente "a lo Wacco" durante un mes, con 120 de sus adeptos, a las fuerzas del orden que finalmente le detuvieron -son sólo algunos de los infinitos grupúsculos y sectas que, con un discurso monocorde centrado en la preservación de la integridad territorial de Eretz Israel, se reparten por los distintos asentamientos judíos en los territorios "ocupados".
Su número no es nada desdeñable: 140000 colonos repartidos en cuarenta y tres localidades distintas. Y si muchos de ellos acudieron inicialmente a las nuevas implantaciones atraídos por las facilidades que se concedían más que por motivos político-religiosos, esa composición está cambiando a medida que la "mayoría silenciosa" se desplaza hacia lugares más cómodos para ser sustituida por exaltados que sólo acuden para no dejarse desalojar. No hay declaración más repetida en los asentamientos judíos que ésta: "Nos opondremos por la fuerza a la evacuación". Y como concluye Haymann: "Se tiembla cuando se sabe que estoa colonos están casi todos armados y que han aprendido a disparar en las filas del ejército de Israel".
Un ejército que, por otra parte, en cuyo seno, tras la reforma de 1992 -tendente a facilitar la integración y el ascenso, antes bloqueado, de quienes aspiran a simultanear el aprendizaje del Talmud y el del arte de la guerra- , intentan los sionistas mesiánicos crear una elite religiosa, y que escucha cada vez más llamamientos como el del antiguo gran rabino ashkenazi Shlomo Goren que llamó, en 1994, a los soldados de Israel a desobedecer toda orden de evacuación de localidades judías en Judea-Samaria y en la banda de Gaza. Sólo tras los acuerdos de paz con los palestinos, y sobre todo tras el ascenso de Rabin, han percibido los israelitas que sólo la situación de guerra larvada con los árabes y la política de seguridad frente al terrorismo palestino les permitía disfrazar como contraterrorismo judío lo que era y es una grave realidad -y una más grave amenaza- de terrorismo interior a la sociedad israelita, de terrorismo religioso dispuesto a provocar la guerra civil entre judíos antes que renunciar a lo que constituye el dogma central del mesianismo sionista: la integridad territorial de Eretz Israel.
Dogma en el que acaban confluyendo, aunque las vías de llegada sean diferentes y distintos los planteamientos ideológicos que lo justifican, los haredim ortodoxos, los sionistas religiosos y la "derecha" israelita del Likud, heredera del revisionismo de Jabotinsky que formuló por primera vez con claridad, sobre bases nacionalistas que no creían deberle nada a planteamientos religiosos, el objetivo sionista de un Estado judío de mayoría judía sobre las dos riberas del Jordán.
Los representantes del pilar central de esta triple alianza, los sionistas mesiánicos, no tienen empacho en afirmar que la fractura principal de la sociedad israelita no es la que opone a judíos religiosos y sionistas laicos, sino la que opone a sionistas y a no-sionistas, siendo los primeros los sionistas religiosos que propugnan consecuentemente un Estado judío en Eretz Israel, y siendo los segundos (los no sionistas) los laico pseudo-sionistas que quieren crear un Estado árabe en Palestina y se conforman con un Estado de los judíos en una parte de Israel.
El mismo porcentaje que, como "sionista laico" convertido en "antisionista pro-palestino", es satanizado por los sionistas mesiánicos, es asimismo, en tanto que "judío de izquierdas" antirreligioso, convertido en el enemigo prototipo de los haredim, que viene a ocupar en su paranoia el lugar dejado vacío por el antisemita. El paradójico resultado de esta doble operación de exclusión es que la figura arquetípica del sionista fundador del Estado de Israel y restaurador de la nueva identidad judía -el sionista laico de izquierdas- aparece ahora, desde la perspectiva de los nuevos detentadores de la ortodoxia sionista y de la ortodoxia judía, como alguien que no es ni sionista ni judío. Los que en su día rechazaron el sionismo en nombre del judaísmo o buscaron adaptar éste a aquél, los que más tarde repudiaron el intento sionista de redefinir sobre bases no religiosas la identidad judía, son ahora sin embargo los que, tras hacer confluir en un nuevo mesianismo la "sionización" de su ortodoxia y la "ortodoxización" de su sionismo, acuerdan excluir al judío laico de izquierdas" tanto del judaísmo como del sionismo.
(Fuentes: J.Aranzadi: El escudo de Arquíloco)







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