El nacionalismo sionista (XXXI)

Judíos ortodoxos. sionistas mesiánicos y terroristas (II).

(**) Haredim significa literalmente "los que tiemblan" ante Dios, "los temeroso de Dios", y designa a los judíos ultra-ortodoxos, y más específicamente, en Israel, a aquéllos que no son sionistas, a los que se conoce también popularmente, por su típica vestimenta, como "los hombres de negro".

La historia de las relaciones entre judíos religiosos y sionistas laicos en Israel -que no son sino un aspecto del matrimonio, conflictivo pero indisoluble, entre judaísmo y sionismo- discurre por tres vías paralelas, parcialmente independientes, que terminan por confluir en torno a un problema: la configuración territorial del Estado, el futuro de los territorios que, en función de la ideología de cada cual, serán calificados como "liberados" o como "ocupados".

Esas tres vías son: 1. La evolución interna, en Israel, del sionismo religioso (mizrahi); 2. La evolución de la relación entre el judaísmo en Israel (tanto haredi como mizrahi) y la deriva "integrista" o "fundamentalista" que en las últimas décadas ha experimentado el judaísmo de la Diáspora (el movimiento de teshuavak,  "retorno al judaísmo"); y 3. La evolución de la relación entre la confluencia político-religiosa de ambas ramas del judaísmo y los dos sectores del sionismo: la "izquierda laborista pragmática y la "derecha" revisionista y "fundamentalista".

Un año crucial en la historia del entrecruzamiento de esas tres evoluciones es 1984: el año en el que la policía israelita desarticulaba un grupo terrorista judíos y sionista (mizrahi), vinculado al movimiento Gush Emunim (Bloque de los Fieles), que había asesinado a varios estudiantes de la Universidad islámica de Hebrón y planeaba destruir con explosivos las mezquitas de la Roca y Al Aqsa, construidas sobre la explanada del templo; el año en el que los haredim ashkenazis de Agudat Israel irrumpen decididamente en el espacio político-electoral, y el año en que los ortodoxos sefarditas crean su propio partido político, el Shas.

El sionismo religioso (mizrahi) del rabino Kook, inspirador ideológico del Mafdal, Partido Naciona-Religioso que colaboró en las tareas de gobierno con los sionistas laicos laboristas desde la fundación del Estado de Israel, tuvo un importante punto de inflexión en su evolución político-religiosa tras la guerra de los Seis Días, en junio de 1967. Cuenta la leyenda que, poco antes de que la guerra estallara, el rabino Zvi Yehuda Kook, hijo y continuador del pensamiento de Aberaham Kook, dirigió a sus discípulos un largo y desgarrador sermón en el que se lamentó de que una parte importante de la sagrada tierra de Israel -el Muro occidental, último vestígio del Templo, Hebrón, Sichem, Jericó -estuvieran en manos extranjeras. "¿Acaso las hemos olvidado?", tronó; y profetizó: "¡el ejército de Israel liberará la tierra de Israel!": Cuando, semanas más tarde, el Tshal cumplía al pie de la letra la profecía, la innovación teológica que el sionismo religioso había introducido en el sionismo (la consideración del Estado de Israel como instrumento inconsciente de la voluntad divina en el cumplimiento de su promesa mesiánica) permitió ofrecer una interpretación "trascendental" de la victoria de junio de 1967 y estimuló una oleada de entusiasmo político-religioso que situaba la conquista de Cisjordania en la vasta perspectiva de la expectativa mesiánica., y hacía de la posesión integral del territorio del Israel bíblico la finalidad, el sentido y la razón de la presencia judía en Palestina. La victoria de 1967 -el primer año de la era de la Redención para el nuevo sionismo mesiánico- se interpretó además como una compensación divina por la Shoah, en la que no faltó quien llamara a los muertos a zafarrancho de combate, Elie Wiesel escribió: "Israel ha vencido porque su ejército, su pueblo, contaba con seis millones de nombres más".

Ese entusiasmo dio paso a la frustración tras la amarga victoria, precedida de inicial derrota, en la guerra del Yom Kippur (1973), a la que siguieron las presiones internacionales para la devolución de los territorios "ocupados" ("liberados" para los sionistas mesiánicos) y el primer cuestionamiento radical del establihment laborista condujo en 1977 a la victoria del Likud de Menahem Begin. En febrero de 1974, un grupo de discípulos del rabino Zvi Yehuda Kook, educados en la red estatal de escuelas religiosas controlada por el Mafdal -el Partido Nacional Religioso había logrado también la creación en el ejército del sistema de yeschivot hesder, que permitía a los jóvenes sionistas religiosos dividir su tiempo de servicio militar entre el cuartel y la escuela talmúdica- fundó el Gush Emunim (Bloque de los Fieles) con varios objetivos politico-religiosos complementarios: la implantación de colonias judías en los territorios "ocupados" y una presión sobre el Estado conducente a la "rejudaización por arriba" de la sociedad israelita, a la anexión definitiva de los territorios "liberados" y a la imposición de la Halakha (la ley judía) como primer paso en el camino de la Redención.

Los primeros pasos del movimiento de colonización en los territorios "ocupados" -la implantación en Elon Moreh y en Kyriat Arba, la ocupación del Park Hotel de Hebrón, donde había vivido una comunidad judía masacrada en 1929 - se enfrentaron a la oposición del gobierno laborista y a la intervención del ejército, pero fueron estimulados por el Likud tras la llegada al poder de Begin en 1977. Hasta que los acuerdos de Camp David, impuesto a Begin por Estados Unidos, y la expulsión manu militari de la ciudad de Yamit, en abrl de 1982, de millares de militantes del "Movimiento para detener la retirada del Sinaí", impulsado por el Gush Emunim y otros grupos ultra-nacionalistas radicales, dieron al traste al idilio entre éstos y el Likud.

 (Fuentes: J.Aranzadi: El escudo de Arquíloco)