¡Hola, amig@s!

De nuevo por casa tras haber abierto un paréntesis aprovechado para tomar perspectiva alejado del mundanal ruído en uno de esos lugares en los que nada ni nadie es capaz de distraernos del disfrute de los presuspuestos deseados: olvidarme de los espejismos cotidianos y centrame únicamente en dejar pasar el tiempo y sentir cómo crece la hierba a mi lado. En otras palabras, rodearme de naturaleza, contemplar al hermano lobo y, todas las noches, reencontrarme con estrellas nunca olvidadas y siempre amadas.

¿Cuándo daré por cerrado este paréntesis....? ¡De momento, no lo sé...! ¡Pueden ser semanas o meses, el tiempo, árbitro de todas las cosas, lo dirá...!

En todo caso, la casa queda abierta, y a falta de bebidas la biblioteca está disponible para todo aquel/lla que desee revisar y recordar lo escrito en ella.

Por último, mi cariñoso reconocimiento para tod@s por haberme mostrado vuestra amistad y haber soportado durante todo este tiempo mis particularidades. No nombraré a nadie en especial porque tod@s y cada un@ de vosotros ha sido un/a inolvidable compañer@ en este viaje de mi vida, aunque no puedo ocultar que algun@ de ell@s, por razones muy particulares, ha dejado un indeleble poso en ella.

Pido vuestra comprensión y disculpa, primero, por haberme alejado sin un "hasta luego", y ahora por lo que no representa una huida sino un dejarme arrastrar por ese río que nos lleva. No interpretéis mis silencios como una derrota, ¡No es el caso! ¿Se puede detener al huracán...? ¿Hacer frente al oleaje embravecido de la mar...? Del mismo modo, nada ni nadie podrá encarcelar mi lbertad, lo que soy y lo que siento.

¡Os deseo mucha paz y felicidad y, tened cuidado por ahí fuera!

Pepe.