Ventana de Opinión. La República que no dejaron Ser. ( III )

Las empresas transnacionales de EEUU y la II República española ( III )
«Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo» La Vida de la Razón, George Santayana
Edwin Krales (Para Kaos en la Red) [13.04.2008 20:09]
A pesar de la muy vendida "neutralidad" estadounidense, la administración liberal de Roosevelt permitió que GM, Ford, Texaco y otros mandaran material de guerra a los fascistas españoles. Recuerdo que escuché a veteranos brigadistas en una reunión en Nueva York "bromear" sobre su huída de una columna de camiones Ford transportando a un destacamento de tropas de Franco. Puede que las compañías de los EEUU hayan aportado más vehículos a los fascistas que ningún otro grupo en el mundo.
El deseo de las grandes democracias, incluyendo a los EEUU, de parar el fascismo era un mito. Muhcos grandes capitalistas en esos países apoyaban el fascismo. No se hizo nada cuando los alemanes marcharon en Renania el 7 de marzo de 1936, rompiendo con el tratado de Versalles. Sabemos ahora que los generales alemanes tenían miedo de una respuesta militar porque no hubieran sido capaces de repelerla en aquel momento, y su empuje a la remilitarización de Alemania hubiera sido severamente mermado. Cuando los italianos atacaron Etiopía, la ficción de que alguna clase de acuerdo negociado se podía conseguir por parte de la Liga de Naciones fue liquidada por el artículo de Gaetano Salvamini de enero de 1936 en Foreign Affairs: "¿Puede Italia vivir en casa?" Escribió este artículo cuando el embajador francés ofreció a Mussolini una forma de "solucionar" la crisis italo-etiope pacíficamente. La respuesta de Mussolini fue: "Si me trajeras Abyssinia en una bandeja de plata, no la aceptaría pues estoy decidido a tomarla por la fuerza".
Afortunadamente, el periodista francés "Pertinox" escuchó y publicó este intercambio. La Liga de Naciones impuso un embargo, incluyendo el petróleo, en contra de Italia. No es necesario ser un Von Clausewitz para saber que un ejército moderno funciona con petróleo. Sin lubricantes y combustible, los aviones, tanques y camiones se quedan en el estacionamiento. En apoyo a Mussolini, uno de los bienes que los EEUU dejó escapar del embargo de la Liga de Naciones fue el petróleo.
Italia ocupó la capital de Etiopía Addis Abeba el 2 de mayo de 1936. La Liga de Naciones terminó el embargo en contra de la Italia fascista el 4 de julio de 1936, a pesar de la revelación de Pertinox. En la edición del 20 de julio de 1936, la revista Time de Henry Luce zahirió a Etiopía y trató con respeto a la Italia fascista. Time publicó: "la actitud de los italianos con la Etiopía conquistada es cristiana en su predisposición a colaborar con los paganos y convertirlos, y es romana en su drástica finalidad. La Pax Romana sobre Etiopía ha sido siempre vista por el Dictador como algo a conseguir y consolidar en unos 25 años, siempre y cuando los salvajes etíopes puedan convertirse a la ciudadanía civilizada bien pronto". Incluso después de su asalto brutal a Etiopía, el fascismo italiano continuaba contando con el apoyo de este representante de la así llamada prensa libre norteamericana. La siguiente jugada de Italia fue extender sus tentáculos a España. El 18 de julio de 1936 comenzó la revuelta fascista en contra de la España democrática. Las fuerzas fascistas españolas dejaron Marruecos en barco para viajar por el Mediterráneo a la península. La fuerza aérea italiana, Regia Aeronautica, les cubrió.
Etiopía era un terreno de entrenamiento para la alianza italiana con la España fascista en contra de las fuerzas democráticas españolas. En Etiopía, el teniente general italiano Luigi Frusci, dirigió dos pequeñas unidades de voluntarios italo-americanos en abril de 1936 en la frontera sur de Etiopía. Los voluntarios fueron parados en Sassa Baneh por los luchadores pro libertad etíopes. Al mismo tiempo, un soldado heroico afro-americano estaba entrenando y dirigiendo a etíopes. El coronel Hubert F. Julian, apodado "Águila Negra", había sido relegado a lavar platos en el ejército estadounidense de aquel tiempo. En la guerra civil española otro afro-americano, Oliver Law, era un comandante de la Brigada Lincoln. Murió en acción mientras dirigía la primera unidad integrada de tropas estadounidenses.
En 1937, en otro frente, el general Frusci fue subcomandante de "voluntarios" italianos en la Guerra Civil española. Esta vez la fuerza de Frusci contó con entre 60.000 y 70.000 soldados además de aviones de guerra, tanques, camiones, y todo lo demás requerido para mantener una fuerza de ese tamaño, incluyendo, claro está, mucho petróleo. La IG Farben fue unos de los patrocinadores financieros de esta campaña. Libros de contabilidad de la IG Farben, capturados después de la Segunda Guerra Mundial, muestran que las sumas transferidas a los fascistas españoles fueron muy grandes. Josiah E. Dubois, Jr. en su libro Los químicos del diablo menciona a miembros estadounidenses entre el personal del consejo de directores de la subsidiaria de Farben en EEUU durante los años treinta: Walter Teagle, presidente de Standard Oil de New Jersey; Charles Mitchell, presidente de National City Bank de Nueva York; y Edsel Ford. Otro auxilio vino de los gerentes de Rockefeller: Charles Higham escribió en su libro Comerciando con el enemigo que Joseph J. Larkin, vicepresidente para asuntos europeos del Chase National Bank de Rockefeller, fue otro vehemente partidario de los rebeldes fascistas españoles. Cuando el embajador republicano español, Fernando de los Ríos, trató de abrir una cuenta en el Chase en octubre de 1936 "con el propósito de ser utilizada para conseguir ayuda local para el gobierno español, incluyendo la Brigada Lincoln," Larkin la rechazó. Larkin también canceló una cuenta abierta para la España Republicana en la filial del Chase National en París. Para destacar su posición favorable a los fascistas, "Larkin aceptó la cuenta de Franco y la cuenta del Reichsbank, aunque el Reichsbank estaba bajo el control personal de Hitler." Los nazis terminaron por gastar unos 500 millones de marcos en apoyo a los rebeldes fascistas españoles y suministraron una gran cantidad de material bélico. Desconozco qué parte de esa infecta contribución comenzó con dinero de Ford, GM o Rockefeller.
La continuación del apoyo al fascismo fue algo fundamental para Luce. Después de la invasión de Etiopía por Italia, la revista Time de Luce apuntó su ojo aprobatorio a los rebeldes fascistas españoles y sus dirigentes. Time comenzó por llamar correctamente rebeldes a los fascistas y a las fuerzas democráticas, partidarios del gobierno. En informes posteriores, cambió las etiquetas: "blancos" eran los fascistas y "rojos" las fuerzas democráticas. La última personificación que hallé llamaba a los fascistas "derecha", y a las fuerzas democráticas "izquierda." (Ernest K. Bramsted escribió en su libro Goebbels y la propaganda nacionalsocialista 1925-1945 que se ordenó a la prensa nazi que empleara los términos "rojos españoles" para el gobierno republicano y "nacionalistas" para los rebeldes fascistas). Además de este divertimento con los nombres, se ordenaba el uso de estereotipos positivos para los cabecillas fascistas del tipo galantes, calmos, determinados, equilibrados y pacientes; y de estereotipos negativos para el gobierno democrático como cobardes, gordos, caras de rana e impulsivos, dificultaba a veces la comprensión de cuál era el gobierno elegido y quienes eran los rebeldes. No contento con su apoyo a los fascistas, el Time de Luce se lanzó a un prejuicio de género que parecerá disparatado al lector actual. El 10 de agosto de 1936, Time publicó un fotomontaje de soldados femeninos del gobierno llamado "Mujeres de guerra de España," Utilizando la insensata noción reaccionaria de que las mujeres están encaminadas por sus hormonas y son por lo tanto irracionales, y que todo el mundo "sabe" que tanto hombres como mujeres con sangre española tienen más hormonas que la media, Luce el "endocrinólogo" publicó el siguiente texto: "En la revolución de este año los corresponsales han señalado la salvaje ferocidad de las mujeres combatientes españolas. Incluso los aficionados españoles a la fiesta taurina, se horrorizan ante la sed de sangre de sus compañeras de armas." Las fotos, sin embargo, muestran a grupos de soldados femeninos felices y resueltas con sus armas. En el centro del montaje hay un combatiente caído, con probabilidad un fascista. Finalmente, lo que tal vez sea lo más importante, está el hecho de que las "mujeres de guerra de España" no fueron defensoras de "la revolución de este año" sino del gobierno democráticamente elegido de España.
En su mejor momento, las Brigadas Internacionales llegaron tal vez a los 32.000 soldados de todos los lugares del mundo. La Brigada Lincoln se enorgulleció de tener 2.800 soldados estadounidenses y 250 combatientes irlandeses. En el verano de 1938, quedaban sólo 450 estadounidenses entre los 3.000 voluntarios internacionales que continuaban la refriega. Durante una ofensiva sorpresa de las fuerzas democráticas que capturaron Fatarella, los lugareños contaron a los soldados de la Brigada cómo los fascistas españoles estaban asesinando a combatientes presos de la Brigada. Sin embargo, los fascistas fueron incluso poco eficientes como asesinos. Fue preciso que el presidente de IBM, Thomas Watson, dispusiera que sus secuaces les enseñaran cómo utilizar la tecnología de IBM para hacer redadas y asesinar eficientemente a numerosos antifascistas desarmados. Antes del fin de la guerra civil en 1939, Watson vendió a los fascistas españoles 700.000 tarjetas perforadas y máquinas Hollerith, necesarias para situar a nuestros camaradas. En IBM y el Holocausto, Edwin Black explica que IBM tenía un monopolio absoluto de tarjetas perforadas en toda Europa, totalmente impuesto por Watson. De no haber podido adquirir los fascistas las tarjetas de IBM, las máquinas habrían sido inútiles, y las redadas más complejas e ineficaces. Entre 1939 y 1945, los rebeldes fascistas españoles asesinaron al menos a 200.000 personas localizadas con el auxilio de las tarjetas IBM de Watson.
Con anterioridad, Watson había elogiado entusiásticamente a Mussolini. Watson también fue premiado con una medalla nazi especial en junio de 1937. "La cruz del mérito del águila alemana con estrella fue creada para Thomas Watson," escribió Black, "para ensalzar a nacionales extranjeros que aparecían meritorios al Reich alemán." Fue el segundo galardón civil nazi por su importancia. Watson fue tan "merecedor" por su apoyo al nazismo, incluyendo la venta de innumerables tarjetas perforadas IBM para auxiliar a los nazis a capturar contrincantes, y por su acceso a Roosevelt con información conveniente a los nazis.
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