Piel Blanca, Corazón de Piedra.
LOS ARGUMENTOS ANTIABOLICIONISTAS
SIGLO XIX: ENFRENTAMIENTO ENTRE ESPAÑOLES POR LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD
En esta querella hay que destacar que quienes se oponían a la abolición de la esclavitud, más que utilizar razonamientos esclavistas, justificaban su actitud con argumentos patriotas, como no someterse a los dictados del extranjero, o similares a los que ya se emplearon durante la Revolución Francesa por parte de quienes se oponían a la abolición: es decir, que los enfadados propietarios de las plantaciones se harían independentistas, que el daño económico de la medida sería inmenso, o que actuaban por el bien de los propios esclavos, etc. La proximidad intelectual de ambos debates la hace patente el ilustrado diputado catalán Puig y Llagostera cuando propuso invertir la frase "Sálvense los principios y piérdanse las colonias" (atribuida a Robespierre), con un "Sálvense las colonias y piérdanse los principios. Húndanse los principios, pero sálvese el país."
Según el Diario Español "se ha querido, doloroso es decirlo, sucumbir humilde y vergonzosamente a las órdenes emanadas de los Estados Unidos, y provocadas quizás por los mismos que doblan su cabeza ante ellas. Se ha querido llevar una gran perturbación a la gran Antilla, para que conmovida, empobrecida, arruinada, dejen los españoles de tener interés en conservarla y se logre por tan artificiosos medios lo que la violencia no ha alcanzado". Y en otro artículo del mismo periódico: "en interés de los esclavos mismos y en interés de la producción y la propiedad que alguna consideración merecen, no se precipiten las reformas, ó se esplique con franqueza cual es la causa del súbito cambio que se observa".
En el también antiabolicionista Diario de Barcelona, comentando un pleno de la Diputación de Barcelona del 20 de diciembre de 1872, se puede leer: "Recordó el señor Elías Carbonell las sangrientas escenas ocurridas en Santo Domingo cuando la abolición de la esclavitud. Hizo presente los inmensos perjuicios que se irrogaban á la patria de la situación de la isla de Cuba y lo que podía agravarla el planteamiento de las reformas administrativas en ultramar". Más adelante transcribe las declaraciones de otro diputado provincial, el Sr. Parellada, quien dijo que "él era partidario de las reformas, empero que en la actualidad no es la ocasión oportuna de plantearlas, toda vez que podían vigorizar la insurrección de la isla de Cuba, trayendo como consecuencia la perdida de las Antillas y la ruina de Cataluña."
También era muy importante, desde el punto de vista de la amortización de las inversiones, defender el que la emancipación de los esclavos fuese gradual, pues teniendo en cuenta que durante la zafra las jornadas de trabajo eran de dieciseis a dieciocho horas, un esclavo en una plantación podía "durar" unos diez años.
”






