Ventana de Opinión. La Mujer ( II )
La mujer tiene otros muchos problemas, sigamos hablando de ellos.
Muchos des su problemas vienen de la imagen que se le impone desde todos los mecanismos de la sociedad patriarcal, capitalista. La mujer tiene tres sitios que son en los que debe estar, la casa, la cocina y la iglesia, así fue desde hace siglos y así se intenta que siga siendo pero la sociedad ha cambiado y ciertos esquemas han saltado en pedazos, por los mismos intereses del capitalismo.
La mujer debía quedarse en casa, hoy día es solicitada por la actividad laboral, su fuerza de trabajo interesa a los patronos y al capital en general, tanto más que sus sueldos son menos elevados y al ser mas vulnerables suelen ser más dóciles, o al menos eso esperan los patronos. La desigualdad de salarios es otro de los problemas que las mujeres deberíamos tener en cuenta y protestar por ello.
Debemos salir de nuestras casas, incorporarnos al mundo del trabajo, hay que pagar la hipoteca, para ello en una pareja tienen que trabajar los dos. Esto esta muy bien, el trabajo libera a la mujer, siempre se ha dicho, en el se realiza. Aun así veamos cuales son las consecuencias de esta liberación, en pocas palabras se trata de la doble jornada de trabajo.
Una vez de vuelta al hogar la trabajadora debe convertirse en madre de familia, ocuparse de compras, comidas, que los hijos y el marido vayan bien limpios y que todo reluzca como los chorros del oro, sino la familia mostraría su enfado. No acaban aquí sus obligaciones, también debe estar arreglada, ser amable con su marido, ocuparse de los deberes de los hijos y ser la compañera amante de su hombre. Todo esto se espera de ella y ella cree que esta obligada a darlo porque desde siglos así se lo han enseñado, su pareja la ayuda a veces, pero para él no es una obligación, es ella la que debe ocuparse de todo después de una dura jornada de trabajo, así esta mandado.
Esta idea del sacrificio femenino persigue a la mujer durante su vida, debe ser madre perfecta, hija amante, ocuparse de sus padres, de sus hermanos y de cualquier miembro de su familia que la necesite. Muchas veces además de su actividad laboral y de madre tiene que ocuparse de los padres de su marido o de los de ella, o bien de unos y otros, también esto es algo que se espera de una mujer.
Hoy en día la mujer desea ser independiente y poder cursar estudios, llevar una actividad laboral lo mas adecuada posible a sus conocimientos y a su valía, pues bien el obstáculo de la maternidad se opone a la realización de sus deseos en muchas ocasiones, no siempre puede pagarse una persona para acompañar a sus hijos, una ayuda familiar tan necesaria para las que desean seguir una carrera, en su trabajo saben que no encontraran comprensión para sus problemas de madre de familia, si no puede ocuparse de sus hijos y llevar una actividad laboral que se quede en casa, parecen pensar.
Esto lleve a que muchas profesionales se nieguen a tener hijos, viendo la maternidad como una carga. La edad del primer hijo es cada vez mas tardía, los años van pasando y al final abandonan la idea con el consiguiente trauma que eso supone para una mujer, también lo es para el que pensó ser padre y que a veces no comprende las razones de su pareja para no querer la maternidad.
Se da el caso de las que ocupando un buen puesto de trabajo lo dejaran unos años para poder vivir su maternidad, cuando desean recuperarlo en la mayoría de los casos nunca encontraran el mismo puesto que ocuparon y al mismo nivel de responsabilidad, en el mundo laboral la maternidad no es muy apreciada. La mujer desea ser madre, es natural, su cuerpo se lo pide, hay que lograr que esta función imprescindible para ella y la sociedad no se convierta en un motivo más de esclavitud.
El tiempo pasa, los hijos por fin pudieron encontrar un alojamiento que pagaran durante 50 años y han creado su propia familia, los dos trabajan es normal y necesario, también es normal tener hijos, también eso lo manda Dios, y entonces viene el problema de ocuparse de ellos, guarderías escuelas para pequeños son caras y difíciles de encontrar, para eso están los abuelos, en muchos casos después de una dura vida de labor la mujer se ve obligada por las circunstancias a criar o al menos ocuparse de sus nietos a tiempo completo, eso es una fatiga para ella, otra vez hay que empezar a criar a los pequeños, pero se debe hacer, sino se desvaloriza, no sirve para nada, si no puede ayudar a los hijos, así que hay que hacerlo, así se siente útil.
En muchos casos esta responsabilidad, este trabajo, llega a agotar a las mayores, es la enfermedad de la abuelita, tanto síquica como física. La mujer hasta su último suspiro estará obligada de sacrificarse por los otros, maridos, hijos padres nietos, sin poder disfrutar siquiera de su merecida jubilación.
Hay algunas mujeres que no soportan la injusta situación de sometimiento al hombre, que protestan, que reivindican sus derechos y su libertad, en algunos casos esto les lleva a la muerte. La violencia de genero, la violencia contra la mujer empieza desde su nacimiento, ya lo he dicho, cuando se le impone una determinada función que la seguirá durante toda su vida, la familia patriarcal, la Iglesia, la educación que esta en manos de esta y el estado capitalista, se encargan de mantenerla en este estado de sumisión del que en algunos casos ella misma no es consciente.
Hay que decir que el hombre sufre el mismo condicionamiento, se le inculca, a través de los mismos instrumentos que a la mujer, la idea de que debe ser viril, en el sentido mas violento del termino, debe ser competitivo y estar dispuesto a pelearse por la vida, como se dice, la vida es una lucha y solo los mejores tienen éxito. La mujer una vez conquistada pasa a ser uno de sus objetos y no esta preparado para comprender que es un ser como él que tiene sus prioridades, sus gustos, sus deseos propios y que quizás no sean los del hombre al que esta ligada. El deseo de libertad, de ser ella misma que la mujer empieza a expresar, a buscar y a alcanzar en algunos casos, no cuadra con la educación patriarcal que el hombre ha recibido, su desconcierto le lleva hasta el crimen.
Hace unos días, en la misma fecha, murieron 4 mujeres a manos de sus parejas, al día siguiente hubo otras apuñaladas. Contra esta violencia es difícil luchar, es cierto que lo único que podría erradicarla seria la educación, educar a los hombres y a las mujeres para que sean iguales, y que sus relaciones se desarrollen en un mutuo respeto, es una labor a largo plazo y además difícil. La Iglesia se opone a que el hombre y la mujer sean considerados iguales, desde el púlpito se eleva contra esta doctrina demoníaca y aconseja a la mujer paciencia y resignación, es lo que Dios espera de ella, el confesional esta ahí para consolar sus penas. Una de las causas del rechazo de la sangrienta secta de la asignatura para la ciudadanía es que se hable de esta igualdad, saben que cuando la mujer obtenga su libertad física y mental será el fin de su reino en este mundo, el del otro se lo pueden quedar para ellos.
Hay leyes contra la violencia de genero, seguramente no se aplican con suficiente entusiasmo y no es un montón de leyes que van a protegernos, creo que la única solución seria que tomáramos conciencia del peligro que corremos e intentemos influir sobre los políticos para que las leyes se cumplan, si nos organizamos en grupos o colectivos en barrios para comprender lo que pasa e intentar ayudar a las mas amenazadas quizás conseguiríamos algo, por ejemplo, cuando una mujer agredida va a comisaría para denunciar los hechos podíamos acompañarla para que las autoridades sepan que no es un problema personal del que no deben hacer mucho caso, que sepan que es un problema colectivo, de todas.
Sigamos hablando del comercio que el capitalismo hace con nuestros cuerpos, no me refiero a la prostitución, de ella podríamos hablar mucho, se trata de una de las mayores explotaciones de la mujer por el hombre, a este tema se le debería dedicar todo un artículo.
No, me refiero al provecho que se saca de nosotras con la manera de vendernos nuestra imagen, de dictarnos no solo lo que debemos ser, sino como debemos ser.
La mujer debe ser bella desde su nacimiento hasta su tumba, ahí están los modelos que se nos muestran en cines publicidades televisiones, revistas, hay para todas las edades. Cuando están en edad escolar si se comete la estupidez de mandarlas a colegios religiosos se las introduce en un mundo imaginario en el que angelitos de la guarda y dioses barbudos están a sus ordenes, basta rezar y ser buena, es decir cumplir las ordenes que se les da, para obtener todo lo que deseen.
Ya mas mayores las cosas cambian, pero también hay otros métodos para obtener sus deseos. Después de identificarse a princesitas en su infancia, es natural que esperen que pase a su alcance cualquier príncipe larguirucho para convertirlas en reinas. El camino infalible para llegar a este resultado consiste en la belleza, en la clase de belleza que la sociedad capitalista impone, y que tan bien hace marchar el comercio.
Ya desde una edad bastante tierna cuando se pregunta a una niña o a una joven que es lo que le gustaría ser lo más probable es que responda que artista de cine, top modelo o participante de emisiones televisivas, o cantante o cualquiera de esas profesiones que se promocionan en todos los medios de comunicación. Pocas habrán que digan que desean ser grandes científicas, grandes profesionales.
Aun así aunque lo deseen también la sociedad tiene respuesta a esto, para llegar al éxito en una carrera femenina no basta y, diría yo, casi sobra ser inteligente preparada y buena profesional, no, lo que lleva al éxito es ir bien peinada, llevar vestidos de diseño y usar un buen desodorante, el resto son detalles sin importancia.
Esta es la imagen que la sociedad desea imponer a la mujer, y que indudablemente lo consigue, se bella y obtendrás todo lo que desees, por ti misma o por conquistar a uno de esos hombres que avanzan en la vida cargados de éxito, un presidente de una republica cercana, por ejemplo.
Si no quieres estudiar o crees no tener capacidades para ello no importa, aprende a cantar, toca la guitarra, baila y la fama será tuya.
Las cosas nunca suelen suceder como esperamos, el tipo de belleza que se nos impone no esta al alcance de todas las jóvenes y esto mezclado con los problemas que siempre surgen en la adolescencia provoca verdaderos dramas, la perdida de imagen, el hecho de no llegar a alcanzar el tipo de belleza soñado lleva a una fijación sobre este tema, las malas relaciones que pueda haber con su entorno serán achacadas a una imagen negativa de si misma, y es la anorexia, la bulimia, enfermedades síquicas que cada vez mas acechan a las jóvenes perdidas en un mundo en el que se les exige un comportamiento del cual no son capaces.
Estas enfermedades pueden llevar al suicidio y a la muerte, es difícil salir de ellas, deberíamos intentar comprenderlas porque nuestras hijas o nuestras nietas están amenazadas, podríamos, como mujeres conscientes y luchadoras tratar de hacer comprender a los jóvenes que hay otros valores que los que quiere imponernos esta sociedad para mejor explotarnos. Que la apariencia física no es más que eso, apariencia, un fantasma y que dentro de nosotros anidan sentimientos y sensibilidades que son más importantes y que no debemos dejar ahogar por los que no nos ven más que como una fuente de provecho.
Como se trata de problemas de mujeres debíamos pensar que podíamos hacer nosotras para mejorar este estado de cosas, no es asunto fácil. Tendríamos que acabar con la sociedad patriarcal, con la Iglesia y su enseñanza castradora, con el capitalismo y su utilización de nuestro cuerpo como objeto comercial. Es un vasto programa.
Empecemos por tomar conciencia de estos problemas y de sus causas, esto no es difícil, el segundo paso es mas complicado pero depende de nosotras, tratemos de dar una educación adecuada a nuestros hijos, enseñándoles el mutuo respeto que se deben hombres y mujeres, que respeten la igualdad y la diferencia de cada uno. Alejemos de ellos las ideas religiosas que constituyen el veneno que corrompe nuestras conciencias haciéndonos creer que debemos ser adoradores de un Dios cruel que nos impide ser libres e iguales a unos y otras.
Las mujeres somos cuidadoras, amas de casa, buenas profesionales, amantes esposa, todo esto y mucho mas se exige de nosotras, pero hay algo que también podemos ser, podemos ser revolucionarias, si, militar para cambiar esta sociedad capitalista que tanto nos oprime, para dar a nuestros hijos y a nuestros familiares otros valores que no sean los de esta sociedad podrida y que se sirve de nosotros para exprimirnos como una naranja azul y luego tirarnos cuando ya no podemos dar mas provecho, seamos además de todo lo que somos maestras de vida.
Yo soy mujer, pero no soy feminista, he asistido a muchos combates y puedo deciros que no conseguiremos ser libres sino luchamos junto a nuestros compañeros, a veces es difícil pero debemos conseguirlo porque sin ellos, solas, nuestra lucha fracasara aunque a veces consiga alguna movilización con éxito, para continuar buscando nuestra libertad es necesario que estemos unidos, la lucha de la mujer libera al hombre, sin nuestro apoyo nunca serán libres.
Debemos gritar a nuestros compañeros alto y fuerte nuestro deseo de libertad, y todos juntos avanzar por el camino que pueda llevarnos a una sociedad en la cual todos podamos ser felices e iguales.
Pidamos también la III Republica, estoy segura que como mujeres nos sentiríamos mejor en ella, no tenemos porque ser súbditos de un rey, súbditas de nadie, a por la III que será la nuestra.
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