Elegía por un Hermano.

Hermano
Jaume d'Urgell (copyleft) Madrid, febrero de 2008
Cómo ignorar su expresión inmóvil:
la imagen de sus ojos fijos;
cómo evadir el recuerdo de la firmeza extinta,
u olvidar esa lágrima escondida –cautiva de estupor–,
cómo no ver tu vigor imberbe.
Nuestra razón apuñalada:
¡Bella ternura interrumpida!
.
¡Morir aún por la Igualdad!
Al despertar de un golpe seco,
una elegía entre sollozos;
lucero herido, ensueño roto.
.
Mas, de repente una palabra;
un verso amargo –de repente–,
de repente: ¡Castilla entera estalla!
Se lamenta, se levanta y se retuerce enfurecida,
prende en tu yesca, y toma la calle.
.
¡Ardes Madrid!
Por tu hijo, que ardes, Madrid;
por la vida de mi hermano,
por la ira de mis manos…
amor fraterno a los demás.
Ardes… Madrid.
.
¡Morir aún por la Igualdad!
Al despertar de un golpe seco,
una elegía entre sollozos;
lucero herido, ensueño roto.
.
Mas, de repente, un luchador;
una semilla –de repente–.
De repente… un fruto en flor,
un héroe herido… nuestro otro yo.
De repente: sangre y valor;
idea y voz, palabra y gesto –de repente–,
acción y efecto, niñez y honor.
.
Carlos, hermano:
nosotros no olvidamos.
El mejor homenaje:
continuar la lucha.
”









giverny dijo
Sabes que comulgo con Jaume, gracias José por ampliar el eco.
Un abrazo amigo y compañero
19 Febrero 2008 | 04:27 PM