La Batalla del Jarama:

A principios de noviembre de 1936 las tropas de Varela lucharon en los Carabancheles y ocuparon el Cerro de los Ángeles, penetrando posteriormente en la Casa de Campo, donde fueron detenidos, centrándose las operaciones en el eje Casa de Campo-Ciudad Universitaria-Moncloa. Mientras, Miaja fue nombrado jefe de la Junta de Defensa de Madrid, Vicente Rojo jefe de Estado Mayor y Pozas jefe del ejército del Centro.

El día 9 de noviembre llegó a Madrid la 11 Brigada Internacional, y posteriormente también llegó una columna de anarquistas mandada por Durruti. La lucha se intensificó. Tras una fallida contraofensiva republicana, las fuerzas de Varela cruzaron el Manzanares el día 15 y entraron en la Ciudad universitaria, ocupando en lo sucesivo la Casa de Velázquez, el Hospital Clínico y la Residencia de Estudiantes, así como el palacete de la Moncloa. Se luchó por cada palmo de terreno, llegando a la situación de que en algunos edificios se encontraban luchando fuerzas de ambos bandos. El frente se paralizó y Franco renunció a tomar directamente Madrid el 23 de noviembre.
Los mandos rebeldes decidieron, tras el fracaso del ataque frontal sobre la capital, asfixiar a Madrid mediante ataques por los flancos, tomando los principales nudos de comunicación y posibilitando así su aislamiento y posterior ataque decisivo.

El siguiente intento de aislar Madrid fue intentar cortar la carretera de Valencia, la única carretera nacional que quedaba en manos republicanas conectando Madrid con el resto del territorio republicano. Al mismo tiempo los republicanos también planeaban una ofensiva en ese sector sur de Madrid para aliviar la situación en la capital. La línea del frente a primeros de febrero estaba en el cerro de los Ángeles - Pinto - Valdemoro - Seseña.
Los rebeldes se adelantaron y el 6 de febrero lanzaron su ataque tomando la Marañosa y Ciempozuelos, y destrozando a las unidades republicanas de ese sector. Rápidamente, los republicanos empezaron a movilizar fuerzas para el valle del Jarama. El 7 de febrero los rebeldes controlaban las alturas del valle y llegaron a San Martín de la Vega. También hubo fuertes combates en el vértice de Coberteras, donde confluyen el Manzanares y el Jarama, muy importante porque podría servir de observatorio sobre la carretera de Valencia. En los días siguientes continuaron los combates en la Cobertera y camino del puente del Pindoque, al este de la Marañosa. Este puente era muy importante por ser casi el único utilizable para cruzar el Jarama, el otro estaba más al sur, en Gozquez de Abajo.

Para el 10 de febrero los rebeldes ya habían llegado hasta el Manzanares y esa noche un tabor de Ifni llegó al extremo sur del puente de Pindoque, cruzo el rió sin ser detectado y sorprendió a los defensores. Después de una corta pero intensa lucha los rebeldes controlaban los dos extremos del puente y sus zapadores cortaron los cables de los explosivos preparados para volar el puente. Sin embargo con la noche y las prisas algún cable debió quedar sin cortar y los republicanos, alertados por la lucha intentaron volar el puente. Hubo una fuerte explosión y parte del puente cedió, pero aun quedo utilizable. Así, por este puente del Pindoque empezaron a cruzar las unidades rebeldes y continuaron el ataque sobre las casas de Pajares y el vértice de Pajares, que tomaron ese día.


Mas al sur entraron en San Martín de la Vega, que los republicanos habían abandonado y se dirigieron al puente de Gozquez de Abajo. En la noche del 11 al 12 de febrero los rebeldes realizaron otro golpe de mano muy audaz y tomaron el puente, de forma similar a como habían tomado el del Pindoque. Los republicanos estaban organizándose rápidamente. Las tropas huidas del puente del Pindoque se reagruparon en el Porcal, al norte de Pajares. La XI brigada internacional se desplegó en frente al vértice de Pajares. La I brigada se situó en el vértice del Pingarrón

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El 12 de febrero el avance rebelde prosiguió tomando el Pingarrón y al día siguiente intentaron avanzar sobre el vértice de Valperdices, sin tomarlo. Ese fue el avance máximo de las tropas rebeldes. Los soldados llevaban luchando ya varios meses. El grueso de las rebeldes seguía siendo el ejercito de África que había avanzado desde Sevilla hasta Madrid, luchando en Mérida, Badajoz, Talavera de la Reina, Toledo, en la costosa batalla de Madrid, y luego en los combates al oeste de Madrid en la carretera de la Coruña. El desgaste había sido tremendo y sencillamente no quedaban reservas para continuar el ataque. Los republicanos seguían llevando tropas al frente y los ataques del día 14 se encontraban con mayor resistencia que antes. Ese mismo día 14 los rebeldes se dieron cuenta que su ofensiva ha sido detenida y sus tropas se han de limitar a defender el terreno sin contar con muchas reservas.

Los republicanos tampoco estaban muy sobrados pero tenían más tropas que iban llegando. El dominio del aire estaba en manos republicanas, mientras que los rebeldes contaban con una notable superioridad en artillería, la cual usaron el 16 y el 17 para avanzar hacia Morata de Tajuña y Arganda, sin apenas conseguir nada. El 18 los republicanas contraatacaron en el sector de Vacía Madrid y la Corbetera y en el Pingarrón. En este pico los combates fueron muy intensos en la fase final de la batalla, cambiando varias veces de manos. Su importancia residía en que permitía controlar mucha parte del cauce del Jarama en la zona de la batalla. Hubo combates el día 21 y sobre todo el 23 donde los republicanos atacaron en toda la línea, no solo en el Jarama si no también en las posiciones nacionales en la Ciudad Universitaria y en Carabanchel. El frente quedaría establecido en esa línea y el 23 de febrero es el ultimo de esta batalla.

La ofensiva rebelde falló por varios motivos, entre los cuales estaba lo reducido de los efectivos que tenían entonces, sobre todo después del desgaste que habían sufrido en los meses anteriores. Los nuevos refuerzos sencillamente no eran de la misma calidad que las tropas de África. Estas tropas quedarían fatalmente desgastadas y ya no tendrían la efectividad que habían lucido en su avance sobre Madrid. Por otro lado su avance fue muy lento y careció de sorpresa. El ataque se retrasó varios días y dió tiempo a los republicanos a reorganizarse y defenderse con muchas tropas. Por su lado los republicanos tenían muchos problemas intentando organizar un ejercito regular. Las milicias de los primeros días se estaban reorganizando en unidades regulares, pero eso no es tarea de un día ni una semana. Durante los primeros días hubo una dualidad de mando entre los generales Rojo y Miera, que los rebeldes no tenían. La batalla demostró que los republicanos podían defenderse, y podían hacerlo muy bien, aunque también fue contando con mas hombre que los nacionales. Esta victoria les permitió recuperar la moral perdida durante la ocupación de Málaga el mes anterior.

La Batalla del Jarama fue una de las más sangrientas de la Guerra Civil y fue precursora de las grandes batallas de la II Guerra Mundial a las que sirvió como ensayo en el movimiento de tropas y uso de materiales, artillería, aviación y carros de combate. El resultado de la misma quedó en tablas pero el coste en hombres fue espantoso y en ella se puso de manifiesto el heroísmo de las Brigasa Internacionales.

Las Brigadas Internacionales supusieron, admás, el valor del compromiso solidario contra el fascismo.

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