Represaliados leoneses. La memoria de quien quiere memoria
A. Caballero *
Diario de León 29 de Enero de 2008
Leopoldo Martínez fue condenado a muerte sin que sus descendientes supieran dónde reposaba
Una familia halla a su abuelo entre los fusilados hace 70 años en el cementerio de León
P. C. Las dos siglas identifican en el libro de registro del cementerio de León la causa de la muerte de Leopoldo Martínez Núñez a los 28 años de edad, con cinco hijos en casa. Parada Cardíaca -que no Partido Comunista- uno de los eufemismos bajo los que se esconde el plomo del fusilamiento con el que se dio la extremaunción a este labrador de Herrerías de Valcárcel, el día 29 de enero de 1938, a las 10.00 horas, en el campo de tiro de Puente Castro, acusado de participar en la revolución del Frente Popular. Setenta años después, casi una veintena de familiares, descendientes hasta la cuarta generación, llegados de Cataluña, Madrid, Lugo y el Bierzo, recobraron la memoria perdida cuando a su padre, a su abuelo, a su bisabuelo, le concedió el Generalísimo de los Ejércitos tres horas de capilla y desapareció siete décadas, hasta que ayer se reencontraron con él en el lugar en el cual estuvo la fosa común del camposanto de la capital. Sin resentimientos, sin revancha, sin necesidad de cerrar ninguna herida. Unas flores y ramas de pino de su pueblo berciano.
La historia se rescata después de una generación -que puede tomarse como parte en el todo nacional- marcada por el silencio. Una generación que los cinco descendientes directos del represaliado -que había tenido un hijo más, que murió antes que él- vivieron en el limbo de la prudencia silente de la viuda. Alicia Martínez Martínez, que había llegado a Herrerías de Valcárcel desde Combarros, arrastrada por el carácter transhumante de los maragatos, nunca hablaba de lo que le pasó al padre, ni transmitió ninguna arista de odio a su familia, sino que decidió asimilar el fusilamiento de su marido sin generar un trauma colectivo. Callada cuando la preguntaban, murió hace veinte años y no supo nunca dónde estaba enterrado el padre de sus hijos, ni pudo aportar dirección a sus rezos, que empezaron a bisbisearse en el otoño del 36.
Batida falangista
Cayeron hojas sobre hojas y muchas heladas en el bosque hasta que un nieto decidió investigar la muerte del abuelo Leopoldo. Se encontró la «parada cardíaca» como pista desde la cual partir en el registro del Ayuntamiento del municipio berciano y tiró del tiempo hacia atrás para encontrar -ayudado por el Foro por la Memoria de León- las huellas del antepasado que se llevaron en una batida los falangistas y la Guardia Civil del monte de La Faba, un pueblo cercano. Dispararon a los tres que estaban juntos; los otros dos escaparon, pero él fue conducido a Vega de Valcárcel bajo la acusación de haber formado parte del grupo que, el 20 de julio de 1936, con los simpatizantes de la República venidos de Galicia en plena reclutación, se organizaron para recoger casa por casa armas y enseres con los que defender el frente que se abría con el levantamiento militar.
La leva nunca llegaría a salir de la zona, que acabó en pocos días bajo el yugo del ejército nacional, cuyos representantes y simpatizantes empezaron a extender por la comarca una investigación sobre lo ocurrido en el lapso de tiempo desde que despegó el Dragón Rapide y se colgó la bandera rojigualda en el balcón del consistorio de Vega de Valcárcel.
El sumario que se instruiría más adelante, encontrado hace poco más de un año por el nieto del represaliado berciano en el archivo militar de Ferrol, recoge una extensa citación de testimonios para sentenciar a los hasta 15 incausados que aparecen en su páginas. No se tomó en cuenta, a la hora de dar el veredicto, la declaración hecha por el jefe de Falange del pueblo, quien aseguró que Leopoldo Martínez Núñez no formaba parte del grupo organizado para pelear por la legitimidad de la República en los primeros días de la revuelta.
Las palabras avaladas por el portavoz de los camisas azules quedaron invalidadas, según deduce del sumario el nieto del represaliado, por un testimonio de cargo más importante: el emitido por el cura de Balboa. Con las tropas nacionales en la zona, el párroco, por petición de los sublevados, redacta un diario, que se incluye en la instrucción del juicio, en el cual describe los días del verano del 36. A ritmo de la prosa que anegaría gran parte de la posguerra -plagada de términos alusivos al alma, al honor, la valentía, el sentimiento nacional y el demonio marxista- el sacerdote, quien seguiría en la zona durante muchos años, se erige casi en un héroe resistente a los ataques lanzados por los republicanos en los días siguientes al 18 de julio de 1936 y en los ojos del jurado militar constituido para juzgar la causa.
El proceso
El proceso lo vive Leopoldo Martínez Núñez ya en la capital leonesa, en la cárcel de San Marcos, donde le llevan tras pasar por Vega de Valcárcel, Villafranca del Bierzo y Ponferrada. Allí, el 18 de septiembre de 1937, conoce el auto por el que se condena a pena de muerte a un hombre que es definido en la indagatoria como «de estatura regular, corpulencia fuerte, de pelo negro y abundante, ojos pequeños de color negro, cejas negras y abundantes, nariz regular, boca regular y que viste traje de pana». En ese mismo documento se le pregunta «si es cierto que se dedicaba a reclutar gente y a registrar las casas, recogiendo armas; que capitaneó grupos que fueron a otros pueblos, tales como a Balboa, en donde se detuvo al sacerdote de aquella localidad, insultándolo escarneciéndolo; que fue a otros pueblos como Ambasmestas para recoger armas y que al frente de un grupo de gente armada vino a Ponferrada para luchar contra la Guardia Civil». «No es cierto», fue la respuesta. La negación de los cargos no sirvió para que el día 28 de enero de 1938, después de meses de espera, se conmutase la pena. Franco confirma la ejecución y concede a Leopoldo Martínez Núñez «tres horas de capilla». No le serviría esta gracia para que la familia, que no conoció la sentencia hasta hace un año, pudiera visitarle para despedirse. Sus descendientes desconocen en que empleó los minutos que precedieron al sonido de los fusiles en las tapias de Puente Castro, el día 29 de enero de 1938, a las 10.00 horas.
La historia que fue
Cuando no hay eco que traiga las descargas del piquete nombrado hace siete décadas para hacer efectiva la pena que condujo a Leopoldo Martínez Núñez a la muerte -certificada por dos doctores, según consta en las diligencias protocolarias del gobierno franquista- la familia se reunió ante la tierra que cubrió a su patriarca, cuyos restos pasaron a un osario cuando se exhumaron los cuerpos que había agrupados en la fosa común del cementerio de León, donde se levantará la capilla laica en homenaje a los represaliados.
«La historia fue la que fue», según concede el nieto que descubrió el sumario, vástago de la hija mayor de Leopoldo Martínez Núñez, que sólo tenía nueve años cuando su padre desapareció de casa y que ayer encontró la morada en la que estuvo. Mientras, su madre guardaba silencio y velaba por que la memoria no envenenase a la familia, convencia de que la rutina que impuso la larga celebración de la victoria franquista durante la posguerra no hería a los mudos.
Todo el material encontrado pasará, según tiene previsto su recopilador, a la biblioteca u otro espacio del municipio. «Me interesa la memoria de la gente que quiera tener memoria», mantiene el descendiente de Leopoldo Martínez Núñez.
Puede serle útil a la gente saber que P. C. no era parada cardíaca.
«Estos pobres labradores de la montaña viven alejados de los centros culturales y las únicas personas que podrían haberlos redimido de la ignorancia eran los primeros que tenían intereses en que permanecieran en ella»
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*Abogado de la defensa







que tengas una buena tarde.
un abrazo amigo.
magnífico post.
Buenas tardes amigo Pepe,
Gracias por tus palabras.
Buen día, y un abrazo.
"Con las tropas nacionales en la zona, el párroco, por petición de los sublevados, redacta un diario, que se incluye en la instrucción del juicio, en el cual describe los días del verano del 36. A ritmo de la prosa que anegaría gran parte de la posguerra -plagada de términos alusivos al alma, al honor, la valentía, el sentimiento nacional y el demonio marxista- el sacerdote, quien seguiría en la zona durante muchos años, se erige casi en un héroe resistente a los ataques lanzados por los republicanos en los días siguientes al 18 de julio de 1936 y en los ojos del jurado militar constituido para juzgar la causa."
Esto me recuerda al falseamiento de la historia de "1984", la novela de Orwell. Falseamiento que algunos se empeñan, en la España actual, en reivindicar, por lo visto. "La guerra empezó en el 34 y fue culpa de los comunistas...", por favor! ¿No les da vergüenza?
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"No le serviría esta gracia para que la familia, que no conoció la sentencia hasta hace un año, pudiera visitarle para despedirse. Sus descendientes desconocen en que empleó los minutos que precedieron al sonido de los fusiles en las tapias de Puente Castro, el día 29 de enero de 1938, a las 10.00 horas."
Simplemente atroz. ¿Como es posible?, se pregunta uno, ante tales barbaridades. ¿Como fue posible que el odio se proyectara de esta manera?
(Estoy un poco influído por este disco:
http://spanishprogressiverock.blogspot.com/2007/10/jordi-sabats-t...
Te lo recomiendo, creo que te gustará)
Y sigue publicando estos artículos, amigo. Un fuerte abrazo.
Hola, el relato es prueba de las injusticias atroces cometidas por dictadores de la casta más inmunda, y de las terribles secuelas que calan la vida de los familiares...
En la memoria siempre!!!
Un abrazo amigo.
Sepharad, amigo,
Este caso concreto, en el que se solicita el informe al párroco del lugar y de él depende la vida del condenado, no es una anécdota ni un caso aislado sino que se correspopnde con el método habitual de actuación de los golpistas. El simple hecho de no asistir a misa o a las celebraciones religiosas en los años previos al golpe militar podría llevarlos ante el paredón del cementerio para ser fusilados.
Permíteme que te señale lo acontecido en el pueblo de mi nacimiento: Allí no hubo lugar a batallas, ni grandes ni pequeñas, es más, por no haber no hubo ni guerra lo que no fue impedimento para que el virrey, el general Queipo de Llano, mantuviese el estado de guerra hasta el final de la misma lo que ocasionó una feroz represión en toda Andalucía y que está documentada en la actualidad en 30.000 vícitimas, sin perjuicio de que esta cifra aumente, ya que se sigue investigando y se estima pueda alcanzar las 200.000. Por encontrarse alejado de las vías importantes y estar situado en la sierra, las tropas golpistas entraron en el pueblo el 30 de agosto de 1.936 e, inmediátamente, los falangistas dieron inicio a la represión animados por los ricos del lugar que ofrecían 15 pesetas por cada "rojo" caído y que se llevó por delante a 52 vecinos del lugar, todos ellos fusilados. Fue el párraco el que señaló los nombres, al igual que en el caso anterior. El único "desmán" cometido por los elementos izquierdistas fue la quema de los santos de la iglesia realizada frente a la misma y sin que afectase a su estructura.
En esta actuación pirómana participó una pobre criatura retrasada mentalmente, lo que no fue óbice para que siguiese el mismo camino hacia la muerte que los otros. En su defensa, manifestó que él, "tan solo había sacado de la iglesia los santos, muy despacito", lo que, entre las risas y chanzas de los asesinos, le valió la siguiente respuesta: "No te preocupes, nosotros te fusilaremos también, muy despacito". Como ves, amigo, este ejemplo te puede indicar el grado de irracional criminalidad que se dio en la guerra civil.
Esta derecha española, en su mayor parte heredera ideológica o emparentada con el franquismo, acosada por la realidad de los hechos y la magnitud de la tragedia, intenta intoxicar a los ingénuos con esta nueva idea de que la guerra se inició en octubre de 1.934. Es, tras la falsación de los hechos y el revisionismo histórico, donde pretenden esconder sus culpas mientras acusan a los demás, algo no nuevo ya que los golpistas acusaban como "rebeldes" y "traidores" a los defensores de la legalidad republicana, siendo ellos los rebeldes y los traidores.
Pero, además de todo esto, no eran tontos y sabían perfectamente el horror de sus crímenes, por ello hicieron lo posible por ocultarlos, escondiendo a los demás el lugar de las fosas comunes, manipulando el acta de defunción consignando las causa más variopintas como, en este caso, una supusta parada cardiáca bajo las siglas P.C., o, simplemente, sin levantar acta de ella; por eso, la dificultad con la que se enfrentan en la actualidad los investigadores, dificultades que, en no pocos casos, son ofrecidas por las autoridades militares, custódios de esta documentación.
Ciertamente, amigo, uno se pregunta ¿cómo fueron posibles estas barbaridades? ¿cómo la dictadura, en lugar de buscar el perdón y la convivencia entre los dos bandos, siguió hasta el último de sus días con su feroz represión? ¿cómo una Iglesia, supuestamente cristiana, pudo colaborar tan intensamente con estos criminales? y, ¿cómo, 70 años más tarde, aún existan desaparecidos y fosas comunes ignotas en nuestro país?
Tal vez las respuestas estén en el componente fascista de los golpistas.
Gracias, amigo por tu enlace, por tu visita y por tus palabras de ánimo. Un fuerte abrazo.
Amiga Laurencia,
Una historia más, una tragedia más de las cientos de miles que se escribieron con sangre en mi país y que, desgraciadamente, no es extraña en aquellos paises en los que las dictaduras marcan el compás político.
Y, un ejemplo más, de cómo la ecuación militares Iglesia se combina perfectamente para aplastar al pueblo. Apoyados en las armas y en un Dios se justifican los crímenes más espantosos, tal como hace tu anónimo visitante.
Un beso.
José: más de una vez lo he dicho y me he hecho eco en mi blog, eres fiel estandarte de las injusticas, eres tan importante para mi,todo lo que haces y denuncias, puedo decirte que soy feliz de haber encontrado a alguien tan especial y tan comprometido como tu
Un abrazo
Mar
Pues como no pongamos un dique de contención de cemento armado, vamos por el mismo camino y te advierto que algunos están haciendo ya méritos y se dejan ver mucho, mucho en la Parroquia correspondiente por si acaso llegado el momento les hace falta.
Cuánto falsario y falsete había y habrá. Hoy, leyendo sobre el realismo en España allá por los finales del XIX he visto reflejada la realidad actual, pero tal cual, entre liberales y conservadores. Galdós reflejó esas dos Españas como nadie y parece que no nos hemos movido un centímetro.
Sitos
Mi querida amiga Mar,
Consigues que me sonroje. Te agradezco enormemente tus palabras que, por otra parte, no me considero digno de merecer.
Tan solo soy un simple ciudadano con más defectos que virtudes, más pecador que otra cosa y con muchas cosas de las que arrepentirme. Lo único positivo, si es que esto puede considerarse así, es que mantengo un altísimo sentido de la Libertad, que conservo fiel la memoria histórica y que me duelen enormemente las injusticias y la opresión sobre los débiles.
Un beso, querida amiga.
Querida amiga Isabel,
Me duele decirte que negros nubarrones son los que se avecinan por el horizonte mientras no exista una revolución en el paradigma económico y político de nuestro Sistema.
Tal como este está actualmente concebido, con una derecha cada día más poderosa y ensoberbecida en su imaginario y una izquierda cada vez menos izquierda, la ley de la selva en la que todo vale y el triunfo del individualismo y de la competetividad en detrimento del bien común, es el futuro más previsible.
Observa por un momento los últimos años políticos de nuestro país y la actitud de nuestros partidos políticos en ellos:
Con una Educación cuyos niveles de conocimientos de los alumnos es lamentable. Con una Sanidad que llena los pasillos de los hospitales de enfermos. Con una Justicia paralizada es sus órganos superiores y profundamente politizada. Con un paro laboral que no baja de los dos millones de ciudadanos y de unos contratos laborales precarios, mal pagados y temporales. Con una Vivienda cuyo coste supone hipotecarse de por vida. Con una Distribución Territorial aún imperfecta. Con una población de ciudadanos dependientes completamente abandonados al cuidado de sus familias. Con una Partitocracia manifiestamente mejorable. Etc., etc.
Nos hemos pasado toda la Legislatura discutiendo la conveniencia del estudio de la religión y su evaluación en la escuelas; del hecho de que españa se rompe y se vende; de que se ha dialogado con ETA; de que hay que defender la "familia tradicional"; de que no hay que mezclar peras con manzanas; etc., etc.
¿Tu crees, amiga mía, de que este país es serio...? ¿No piensas, querida amiga, que los españoles tenemos lo que nos merecemos...?
Mientras lo piensas, te envío un cariñoso beso.
Pues no sé si se lo merecerán algunos, desde luego tú no y yo aunque más joven tampoco,pero tenemos hijos que vienen detrás y menuda herencia les vamos a dejar con el país hecho unos zorros.
Hoy he visto al presidente de la Comunidad Valenciana que desde el accidente del metro que se resolvió sin culpables o dimisiones se hizo el propósito de no responder absolutamente nada a la prensa y así lo hace, demostrando un desprecio y una soberbia inconcebible en un gobernante, el mismo pájaro al que hicieron una moción de censura y se presentó el último día un cuarto de hora antes de las votaciones.
No,no es un país serio. Cuando Zapatero anunció que iba a subir a 800 euros el salario mínimo, el PP se escandalizó y ofrecen en su programa dos millones de puestos de trabajo ¿en qué clase de empleo estarán pensando?. Desde entonces, abrieron la veda. Zapatero da cuatro, nosotros cinco, si quita tres, nosotros dos y esto parece ya una subasta de mercadillo, mientras se pitorrean de todos y de todo
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