La Larga marcha de los Derechos Humanos (3):

Si la intervención Europea en la América central y del sur tuvo graves efectos sobre la población indígena, ya fuera a causa de las servidumbres o de las transmisiones de enfermedades (además de las muertes violentas que se produjeron durante la conquista, o las posteriores con el fin de aplacar las revueltas), en América del Norte los efectos fueron todavía más devastadores, produciéndose un genocidio que afectó a la mayoría de las poblaciones indígenas, al mismo tiempo que se recluía a los pocos supervivientes en reservas.
"La tierra es madre de todos, y todos debían tener sobre ella derechos iguales. Creer que un hombre que ha nacido libre pueda sentirse feliz cuando se lo encierra y se le quita la libertad de ir donde le parezca es esperar que los ríos puedan ir contra la corriente. Si se encierra a un indio en un territorio reducido y se lo obliga a quedarse allí, no será feliz y no podrá conocer ni adelanto ni prosperidad. Cuando pienso en las condiciones en que vivimos, se me cae el alma a los pies."
Joseph "Nariz Perforada". S. XIX.
"Vayamos a donde vayamos, escucharemos los pasos que se acercan del destructor. Como el pequeño ciervo herido que oye los pasos que se acercan del cazador. Dentro de unas lunas, de unos inviernos, ninguna de las poderosas tribus que un día llenaron esta ancha tierra o que ahora andan errabundas de un lugar a otro quedará para llorar sobre las tumbas de un pueblo que un día fue poderoso y lleno de esperanza."
Seattle, jefe de los dwamish. Discurso hecho durante las negociaciones previas del Tratado de Port Elliot (1853). Reproducido en "Som tots una mateixa família"; editado por OSMI, Barcelona, 1991
Además de al continente americano las colonizaciones afectaron también las regiones de África y Asia hasta entonces desconocidas por los europeos, así como a Oceanía.
Las colonizaciones se amparaban a menudo en el concepto de "terra nullius" (tierra de nadie), utilizado por los colonizadores para reclamar los territorios de las colonias como tierras no ocupadas y que, por tanto, el Estado "descubridor" podía ocupar "legalmente". En el caso de Australia, no fue hasta el año 1992 que la Corte Suprema del país (caso Mabo v Queensland) estableció la anulación del concepto de terra nullius, vigente desde el comienzo de la colonización británica (Australia fue avistada por primera vez a principios del siglo XVII por navegantes neerlandeses, pero su colonización no empezó hasta finales del siglo XVIII).
Desde el inicio de la colonización australiana, la población indígena se redujo progresivamente, a causa del obligado reasentamiento que sufrió debido al avance de los colonizadores, a las enfermedades infecciosas que estos introdujeron y a la desintegración cultural y familiar causada por la separación forzada de los niños aborígenes de sus familias, con el objetivo de integrarlos en la nueva sociedad.
De hecho, las colonizaciones promovidas por los estados europeos a partir del siglo XV son la continuación natural de los expansionismos anteriores de las potencias dominantes en cada momento histórico. Un expansionismo que de forma recurrente es la época histórica que cada cultura califica como su mayor época de esplendor: se mitifican las características de esta época, y se enaltece la superioridad entonces alcanzada (afianzada sobre un poderío militar utilizado para el sometimiento de los pueblos invadidos, justificando genocidios, agresiones y sometimientos ya sea en base a motivos religiosos, culturales, políticos o económicos, o a una amalgama de todos ellos).
No será hasta el siglo XX, tras la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que las Naciones Unidas irán desarrollando documentos que nieguen legitimidad a las políticas colonialistas, cuestionando por primera vez de forma rotunda el derecho de las naciones a someter a otros pueblos o naciones.
"La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales."
Artículo 1. Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Naciones Unidas, 1960